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Carta a un hermano queridísimo
Por Matilde
Salas Servando

Manuel Mercado, “el hermano
queridísimo”. (Foto: www.uh.cu) |
Los diversos textos, discursos, poemas y
epístolas escritas por José
Martí en su corta vida, (1853-1895) reflejan que era de
esos hombres que saben llegar a las fibras más sensibles
de cualquier ser humano, sobre todo si este es uno de sus
afectos más allegados.
Según sus propias palabras, así
le sucedía con su entrañable amigo mexicano
Manuel Antonio Mercado de la Paz, a quien escribió
una carta fechada
en el campamento de Dos Ríos, el 18 de mayo de
1895, pocas horas antes de caer mortalmente herido en combate
y que hoy se considera como su testamento político.
La misiva se interrumpió por la llegada
del general Bartolomé
Masó al territorio y tras la muerte de Martí, fue
encontrada en un bolsillo de su chaqueta por los soldados
españoles que registraron el cadáver y luego
la entregaron al jefe de la columna, coronel José Ximénez
de Sandoval.
En ella expresa diversas facetas de su pensamiento político,
que nunca antes había manifestado de una forma tan
concreta.
Fue muy fuerte la amistad que a lo largo
de varios lustros unió a Mercado y Martí, lo
que se observa en el extenso epistolario intercambiado a lo
largo de dieciocho años, desde 1877. Las cartas que
se conocen de José Martí a Manuel Mercado, 141
en total, reflejan que quizá este fue su amigo más
querido, aunque tuvo otros a quienes quiso profundamente,
entre ellos Fermín Valdés-Domínguez Quintanó,
su compañero desde la infancia, y también al
dominicano Federico Henríquez y Carvajal. Especialmente
distinguía a Gonzalo de Quesada y Aróstegui,
pues lo consideró como alguien muy cercano y le llamó
su discípulo.
En el epistolario de José Martí
a Manuel Mercado se destacan mil y una intimidades, de esas
que se dicen únicamente a quien se considere más
que un amigo, sólo a quien sea un verdadero “hermano
queridísimo”, como le calificó el prócer
cubano.
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