| Estudios
socioculturales
Intervención cultural: necesaria
alternativa
Dígase cultura y con ello aprehenderemos el
sentido de toda una sociedad, porque abraza e interrelaciona
diversos fenómenos. Hoy, la universidad cubana apuesta
por profesionales que, con una perspectiva sociocultural,
contribuyan, entre otros objetivos, a rescatar y consolidar
los valores morales y patrios.
Por Isabelle
“Yo pienso que la moralidad de una
sociedad varía, es decir, que no se puede pretender
que las manifestaciones de determinados valores sean iguales
para todos los tiempos”, expresa el joven Oriel en conversación
con Somos Jóvenes.
No obstante, un pequeño sondeo entre personas que sobrepasan
los 40 años pone sobre el tapete la creciente preocupación
de algunos adultos ante el actual comportamiento de los jóvenes.
“Dicen que la juventud está
perdida y esta es una frase utilizada desde hace mucho tiempo
y creo que es una especie de defensa de nosotros los más
adultos ante la desaparición de nuestro entorno de
referencia o de lo que fue valioso o una moda para nosotros”,
reflexiona ahora Carmen Millares, de 58 años.
“No obstante, pienso que, a pesar
de lo diferente que puedan manifestarse las generaciones,
sí se siente una especie de desvalorización
en los jóvenes de hoy; un cierto despego por lo nuestro
y también por lo más espiritual del ser humano”.
Señalar una
crisis no significa rendirse frente a ella
Para Teresa Menéndez, estudiante de cuarto año
de la especialidad de Estudios Socioculturales en la sede
universitaria municipal Fructuoso Rodríguez, en la
capital, la sociedad es dialéctica, pero aun así
se aprecian cambios preocupantes en los jóvenes y es
necesario tomar más partido.
En Cuba se ha apelado al trabajo sociocultural comunitario
desde 1959. Durante aquellos años, varias organizaciones
promovieron esta labor sobre bases esencialmente empíricas,
impulsadas por el reto que significaba una transformación
social de la magnitud de la naciente Revolución Cubana.
En la actualidad, el trabajo social y la
intervención comunitaria han cobrado nuevo protagonismo.
Al referirse a esta primera línea es imprescindible
aludir a la especialidad de Estudios Socioculturales, la alternativa
idónea para la detección, el fomento y el rescate
de valores esenciales para una nación.
| La necesidad
del trabajo sociocultural y su perfeccionamiento se ha
convertido en una exigencia de nuestros tiempos. |
Un egresado de esta especialidad debe estar
capacitado para intervenir en la sociedad a través
de la cultura. Ello implica recibir una formación curricular
durante los cinco años de la carrera que permita potenciar
el trabajo interdisciplinario, y entender que cultura y sociedad
son procesos complejos que no pueden ser comprendidos aisladamente.
Si bien para algunos esta especialidad no
difiere del trabajo social o la sociología, la realidad
es otra.
Según la dra. Dulce María
O’Halloran González, profesora de Antropología
de la carrera de Estudios Socioculturales, “el estudiantado
está preparado para detectar situaciones sociales específicas
que, por su formación multidisciplinaria puede determinar
qué atención deben llevar, y si la situación
lo requiere, indicar la necesidad de que intervenga otro especialista
de formación más específica.
“Existen deficiencias sociales que
pueden solucionar los licenciados en Estudios Socioculturales
y no el sociólogo, el psicólogo, el antropólogo,
etc. Me refiero a aquellos que requieran de una intervención
sociocultural “.
¿¡Qué
es lo que pasa en mi barrio!?
Si preguntásemos a quienes están lejos de su
lugar de origen, sea foráneo o no, sobre aquello que
más extraña de su país, puede que el
barrio ocupe uno de los primeros lugares en la enumeración.
El barrio nuestro de cada día. Ese
lugar del cual se albergan buenos y malos recuerdos, el sitio
de nuestras primeras y segundas correrías, y en el
cual emergieron, se fortalecieron o murieron gran parte de
nuestros juicios, concepciones y resistencias.
Para muchos, su omnipotencia es indiscutible,
quizás por ello lo asumen como uno de los sitios donde
participación y cambio adquieren un carácter
tangible.
Tal vez sea este el motivo principal por
el cual aquellos que buscan lograr un cambio de actitud o
comportamiento o luchan por fortalecer valores en determinados
grupos sociales, apelen a un diálogo imprescindible
dentro del marco del barrio.
Actualmente, el tema del trabajo sociocultural
es de gran trascendencia y se enfrenta a enormes retos. Uno
de ellos: el proceso de globalización neoliberal.
| Caracterizar a los jóvenes
cubanos actuales resulta tarea en extremo compleja, porque
múltiples y diversos son los intereses que los
mueven y mientras unos sucumben ante cantos de sirena,
otros se cuestionan su realidad con intenciones de promover
cambios. |
Este hecho implica que a los pueblos se
impone una visión y valores especialmente determinados
por las necesidades de potencias como los Estados Unidos.
Ante tal peligro, la defensa y fomento de
valores autóctonos, de una mentalidad de país
libre e independiente se hace camino imprescindible.
Y dentro de este arduo recorrido centrar
especial atención en las especificidades territoriales
y sociales, en lo auténtico de los grupos humanos y
comunidades, en las tradiciones, modos de vida y rasgos autóctonos
es tarea especial del trabajo sociocultural.
Si bien el sistema económico va minando nuestras miradas,
desde hace siglos que viene mercantilizando nuestra cultura.
Las culturas populares, o son sencillamente ignoradas o utilizadas
por la industria hegemónica del entretenimiento.
Toca a ese graduado de la licenciatura en
Estudios Socioculturales, junto a otros profesionales u organizaciones,
desacralizar y remover esos gustos estereotipados, globales,
y hacer valer nuestros valores.
Voces jóvenes
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