| Cruzando
el mar en ómnibus
Por Yoel
Atravesar el Túnel de la Bahía
de La Habana constituye un ejemplo vivo de la aplicación
en provecho humano de nuevas tecnologías, que llegan
a convertirse en hechos cotidianos.
Para su construcción fueron necesarias
las técnicas más avanzadas en las innovaciones
mundiales, cuyos trabajos corrieron a cargo de la compañía
francesa Societé des Grands Travaux de Marseille.
La avenida de Atarés sufría
las consecuencias del extenso recorrido que bordeaba la configuración
de la bahía capitalina, sin contar las afectaciones
en la vía por los cruces del ferrocarril; mas la obra
posibilitó una la rápida comunicación
hacia las zonas de Alamar, las Playas del Este y el destino
a los pueblos del interior.
Revelar enigmas
Los arquitectos determinaron que 44 segundos eran suficientes
para atravesar el túnel a una velocidad aproximada
a los 60 km/h. En los comienzos se llevaron a cabo métodos
pocos conocidos en la ingeniería civil, el terreno
fue impermeabilizado por inyecciones de cemento en las rocas
calizas coralinas, aunque el centro no contó con estos
fundidos, sino que se realizaron perforaciones superiores
a los 20 metros de profundidad en un trabajo que necesitó
30 mil toneladas de silicatos y cemento bentonita.
De principio a fin
El túnel cuenta con un sistema de ventilación
de aire fresco tomado en las paredes cubiertas por cerámicas
blancas, rodeadas por una baranda. En cuanto a la iluminación,
llega a través de líneas laterales y tubos fluorescentes
cuidadosamente analizados, pues requiere en lugares específicos
mayor toma de luz.
Las intensas lluvias constituyen factor
de riesgo y vigilancia continua. Por eso en las partes extremas
se situaron cisternas de 500 metros cúbicos vertidos
por medio de pequeñas bombas desde el cajón
central.
Enamorando al visitante
Las exigencias de un servicio de excelencia constituyen prioridad
para el equipo de trabajo en esta obra enamorada del viajero.
Ellos no le temen a los fuertes vientos ni a los secos fríos
provenientes del norte.
Están ahí, desafiando incluso
temporales y dando lo mejor de sí a los que prefieran
conocer las maravillas de un recorrido por debajo del mar.

( Foto: Archivo) |
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