| Pru
oriental: una tradición que no muere
Por Dania Mendoza
La zona oriental de Cuba es pródiga
no solo por sus impresionantes historia, belleza natural e
inveterada hospitalidad, sino por sus tradiciones, entre las
cuales figuran bebidas como esa espumeante y deliciosa que
es el pru, para muchos foráneos difícil de definir,
pero de la que sí nadie duda en afirmar, es un regalo
al
paladar más exigente.
Sus antecedentes, según investigaciones
realizadas, se remontan a la emigración posterior a
la Revolución de Haití, tras la cual colonos
franceses y sus esclavos, así como negros libertos,
se asentaron en tierras situadas al este de la Isla Mayor
de las Antillas, y como es natural, trajeron costumbres y
tradiciones, una de ellas el muy aceptado pru oriental.
Se trata de una bebida fermentada extraída
de la raíz de la planta denominada bejuco ubí,
que se complementa con otras como jaboncillo, jengibre y raíz
de china, hojas de pimienta dulce y canela en rama, así
como azúcar crudo.
Para confeccionarla se raspan las dos primeras
mencionadas; se desmenuzan las hojas de pimienta, el jengibre
y la raíz de china, a la que se añade la canela,
todo lo cual se hierve en agua y se cuela, en tanto el cocimiento
resultante es colocado en un recipiente.
El líquido se deja reposar de 12
a 24 horas, se le agrega el azúcar y después
de reservar un litro para la próxima colada, es embotellado
y servido bien frío.
Como toda tradición tiene variantes
y así, otra fórmula contempla adicionar al proceso
de cocción la raíz de la palma y retoños
de pino. Igualmente se puede refrescar el preparado y agregarle
aguardiente de caña y, bien hermetizado, colocarlo
bajo tierra y dejarlo reposar durante tres días, para
luego colarlo y envasarlo en frascos de cristal en los que
se introducen hojas de caña santa.
Aunque continúa realizándose
de modo artesanal, en la provincia
de Granma, desde hace un lustro, el pru, asimismo, se
oferta de forma industrial, bajo la marca Rey del Cauto, y
se expende en varios puntos habilitados al efecto, con buena
presentación y excelente acogida por los consumidores.
Comoquiera que en el decursar de los últimos
años, habitantes de la parte oriental se han desplazado
hacia la capital del país, también el pru puede
ser disfrutado por estos lares.
Pero nunca se tratará de lo mismo. Tan autóctono
como el aliñado, el bacán
y los cucuruchos de coco
de Baracoa,
jamás será igual degustar tan peculiar y refrescante
bebida —a la que se atribuyen efectos afrodisíacos
e hipotensores— en otro lugar que en aquellos predios,
en medio del sofocante calor que es también característico
de esa porción del archipiélago cubano.
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