| El
estudio no es un castigo
En el Consejo provincial de la FEEM en Ciego de Ávila,
los participantes reconocieron que el hábito de estudiar
no se encuentra generalizado en el estudiante de la enseñanza
media y que una de las formas para incentivar esta actividad
está en convertir al estudio en una fiesta del conocimiento.
Por Luis Raúl Vázquez Muñoz

Jóvenes de la FEEM buscan
motivaciones para estudiar.
(Foto: Roberto Suárez) |
Deme los medios y tendré un fin,
dice un viejo axioma que, según los entendidos, después
Napoleón Bonaparte cambió a tono con su personalidad.
Afirman que el pequeño corso, devenido luego emperador,
dijo: “Dadme un fin y obtendré los medios para
llegar al final”.
Cierto o no, el caso es que las sutilezas en ambos pensamientos
expresan la relación (pasiva, en uno; activa y escrutadora,
en el otro) que se debe tener ante la vida y las complejidades
que ella presenta.
Y esa relación de matices es la que se evidenció
en diversos tópicos de la vida interna en el último
Consejo provincial de la FEEM
en Ciego
de Ávila, pero en especial la falta de estudio, un tema
que parece convertirse en eterno a juzgar por su presencia
persistente a lo largo de los años.
En el encuentro, los participantes reconocieron que el hábito
de estudiar hoy no se encuentra generalizado en el estudiante
de la enseñanza media, y si bien este es un tópico
sobre el cual influyen distintos factores, no es menos cierto
que el rol a jugar por la FEEM no es el de mera espectadora.
Jorge Luis Tapia Fonseca, primer secretario del Comité
Provincial del Partido, y Alba Rosa Matos, funcionaria del
Departamento de Educación del Comité Central,
enfatizaron que hoy la FEEM tiene el encargo de protagonizar
los cambios en la enseñanza y explicar, no solo a los
alumnos sino también a los padres, la necesidad de
esas transformaciones.
“La solución del problema de la falta de estudio
es algo que se debe resolver con la organización estudiantil,
no desde fuera de ella”, apuntó Alba Rosa.
Al referirse a las causas del problema, Annia Flores Pérez,
presidenta de la FEEM del municipio de Baraguá, señaló
que en la actualidad muchas de las motivaciones del estudiantado
no son por el estudio, sino por la diversión.
Otros, en cambio, aludieron a que si bien existe una cuota
de razón en lo dicho por Annia, no es menos cierto
que en determinados centros los espacios y tiempo de estudio
son deficientes o puramente formales, no es pareja la exigencia
de los profesores.
Algunos no dejaron de mencionar el caso de que un docente
decida poner a estudiar a un grupo de alumnos cuando algo
no marcha de la forma debida, lo que originó la observación
de Yamila Cruz Padrón, primera secretaria del Comité
Provincial de la UJC,
de que no debía incurrirse en el error de concebir
el estudio como un castigo.
Evidentemente, la contradicción entre estudio y placer
subyace en unos principios de enseñanza verticalistas,
donde el rol principal del aprendizaje lo juega el mundo de
los mayores y donde no se estimula un enfoque participativo,
que permita desplegar las potencialidades del alumno.
Lo interesante es que en ciertos territorios y centros de
estudios —sin afirmar que sean la panacea universal—
se muestran experiencias que pueden ilustrar lo anterior,
según se apreció en el encuentro.
En el municipio de Primero de Enero, por ejemplo, existen
los padrinos por grupo, donde los alumnos con mejores resultados
atienden a los menos aventajados, un método en verdad
no tan inédito pero que al parecer hoy duerme la siesta
de la ausencia de generalización.
Otros estudiantes, como los de la Escuela
de Instructores de Arte, pusieron el ejemplo de los Encuentros
con Clío, que, a juzgar por los comentarios
dentro de grupos en el plenario, es una experiencia usada
en diversos centros, aun cuando estén en minoría.
En nuestra opinión, uno de los medios para llegar a
ese fin está en convertir precisamente al estudio en
una fiesta del conocimiento y no en un castigo. Los Encuentros
con Clío son un ejemplo de cuánto se
puede aprender y divertirse al mismo tiempo, sin que ello
ponga en crisis la disciplina. Ahí está uno
de los roles de la FEEM.
(Tomado de www.juventudrebelde.cu)
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