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Recuento de un domingo sangriento
Por Matilde
Salas Servando

Fueron asesinadas cuando regresaban
de celebrar el Día de los Padres junto a su familia.
(Tomada de www.periodico26.cu) |
En Cuba es una tradición celebrar
el Día de los Padres el tercer domingo de junio. En
1958 el almanaque marcaba el día 15, cuando el país
fue sacudido por el asesinato de Lourdes y Cristina Giralt,
de 22 y 28 años. Volvían a su casa en el barrio
capitalino del Vedado, después de estar con los suyos
en la sureña ciudad de Cienfuegos
el Día de los Padres, para ir a trabajar al día
siguiente.
Desde temprano, el tristemente
célebre Esteban Ventura, acompañado de varios
esbirros, allanó el apartamento contiguo al de ellas,
buscando a miembros del Directorio Revolucionario, acusados
de atentar contra el ministro de Gobernación, Santiago
Rey. No los encontró y tampoco a ellas, por lo que
esperó y al llegar las asesinó como escarmiento.
Un horrendo crímen
contra dos luchadoras
Las jóvenes cienfuegueras Lourdes y Cristina Giralt
Andreu viajaron a la capital en busca de nuevos horizontes,
y empezaron a trabajar en las oficinas de la Concretera Nacional
S.A. En ese lugar se unieron activamente a las tareas programadas
por el Movimiento de Resistencia Cívica, del 26
de Julio.
A pesar de la juventud de ambas hermanas,
se distinguieron por la profundidad de sus ideas, disciplina
y responsabilidad, demostradas en el desempeño de acciones
orientadas en la lucha clandestina.
La muerte de las hermanas Giralt
Andreu está considerada como uno de los crímenes
más horrendos cometidos por los sicarios de la tiranía
de Batista,
pues sin que mediaran palabras las acribillaron a balazos
en la flor de su juventud.
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