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tiene 24 años, pero hace tiempo se dio cuenta del camino
que tomaría en la vida, y por eso, cuando uno habla
con Osniel Urquijo González, se hace evidente enseguida
que siente profundamente…
El orgullo de ser profesor de Educación
Física
Por Alicia
Centelles

A Osniel siempre le ha fascinado
comprender cómo piensan o sienten las personas,
y llevarlo a la mente del hombre durante el entrenamiento
y la competencia.
(Foto: Sureidy) |
¿Cómo piensa un deportista?
¿Qué hacer para que reaccione convenientemente
ante las contingencias de un tope difícil o en una
competencia con rivales más fuertes o experimentados?
Estas son algunas de las cuestiones de las que se ocupa la
asignatura de Psicología aplicada al Deporte, que se
imparte en la Escuela
Internacional de Educación Física y Deportes (EIEFD),
ubicada en el municipio habanero de San José de las
Lajas.
Uno de los profesores encargados de esta difícil materia
es Osniel Urquijo González, quien, a pesar de su juventud
—tiene 24 años— ya acumula una notoria
carrera en el magisterio.
Él rememora que “cuando era pequeño no
me gustaba el deporte. Mi papá fue atleta de la EIDE,
jugaba béisbol. Quiso matar el enano
conmigo, porque no pudo llegar a donde quería. Él
me fui induciendo. Pasé primero por cantidad de deportes:
lucha, judo, remo, hasta que descubrí que el que me
gustaba era el voleibol.
“Mi estatura es bastante baja para el deporte y tuve
que esforzarme muchísimo. Cuando terminé la
secundaria tenía un índice académico
muy alto, más de 99, y estaba en los primeros lugares
en el escalafón. Mis profesores querían que
hiciera las pruebas de ingreso para la Lenin
y que fuera abogado, ingeniero o médico.
“Pero no estudié y aprobé la prueba de
ingreso con bajas notas, por lo que me quedé fuera
en el escalafón. Como adolescente no estaba seguro
de lo que quería hacer. Oía consejos de todos
los que tenía alrededor, pero todo el mundo me decía
algo diferente. Finalmente me interesé por la educación
física y el deporte, particularmente por la sicología”.
Osniel entró en un curso de Educación Física
y técnicos de Sicología en la Escuela Provincial
de Educación Física (EPEF) de Mulgoba, donde
con 16 años ya era alumno ayudante e impartía
clases. En ese centro inició su vida laboral. “Mis
padres me decían: '¿Técnico medio en
Educación Física? No, qué va. ¿Y
con esas notas? Tienes que ir al pre'”, recuerda sonriente.
“Encontré mi verdadera vocación, y no
me arrepiento. Si me dieran la posibilidad de volver a seleccionar
carrera, habría optado por ésta, en la que me
siento extremadamente orgulloso; primero, por la complejidad
que tiene, pues permite conocer al hombre desde diversos ángulos.
En ocasiones el profesor de Educación Física
es muy cuestionado por los docentes de otras áreas
de conocimiento; incluso cuando llega a una escuela hay quienes
lo miran por encima del hombro. Pero eso sucede porque no
conocen su trabajo.
“Estudiar Educación Física hoy día
es una manera de realizarse profesionalmente y de demostrar
que somos profesionales muy valiosos, por los conocimientos
de muchas ciencias que tenemos que poner en función
de que el niño aprenda a driblear,
lanzar, correr, y que sea un ser humano mejor el día
de mañana. No formamos solo habilidades físicas,
sino también valores, pensamientos y muchísimos
rasgos de la personalidad”, explica Osniel.
Tan joven como sus alumnos, pero con
experiencia
No obstante su juventud, Osniel ya acumula cierta experiencia
en el campo docente: “Con 18 años impartí
clases de Sicología y Pedagogía a un grupo de
reclusos durante seis meses, con el objetivo de prepararlos
para las olimpiadas de presos que se desarrollan anualmente
en la Ciudad Deportiva. Tuve la satisfacción de que
uno de ellos, al darle la libertad, terminara la licenciatura
en Cultura Física en una sede universitaria”.
En cuanto a las dificultades de trabajar con sus coetáneos,
apunta: “Trabajando con estudiantes de mi edad, y a
veces incluso mayores, he tenido experiencias pedagógicas
super enriquecedoras. Por ejemplo, los alumnos que tuve en
la EPEF eran atletas de alto rendimiento, y al principio algunos
de ellos me rechazaban. Pero poco a poco, apretando
por un lado y preocupándome por sus problemas por el
otro, fui penetrando en ellos; de esos muchachos conflictivos
luego fui el tutor de sus trabajos de culminación de
estudios, y hoy día muchos son entrenadores en las
EIDE y las ESPA.
Pero sin lugar a duda, el punto culminante de la carrera profesora
de Osniel es ahora su labor como profesor de Psicología
y Psicología Aplicada al Deporte en la EIEFD: “En
este momento tengo alumnos de 34 países, excepto de
Australia y Europa. Durante este curso trabajé en siete
grupos (tres de cuarto año recibieron Psicología
aplicada al Deporte, que por primera vez se imparte en la
escuela).
“Es una materia con un nivel de complejidad extremadamente
alto, porque el alumno tiene que integrar conocimientos que
recibe durante toda la carrera y aplicarlos al deporte como
tal. Yo era el más joven de los profesores —los
otros dos son una doctora en Ciencias y una máster
en Ciencias—, y tenía la mayor cantidad de grupos.
Fue un reto significativo para mí”.
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