| Sin
ellos, la vida no sería posible
Por Yolanda
Fuentes y Luis Marín

Sin el árbol no hay vida
posible, no hay industrias ni habrá bienestar.
(Foto: Archivo) |
La creación del Día Mundial
del Árbol el 21 de junio tuvo como objetivo principal
crear un ambiente de protección hacia los árboles,
dando a conocer a la Humanidad la importancia de los mismos
en la vida de los seres humanos, ya que son reconocidos como
los pulmones de las ciudades. Como dice la letra de un antiguo
himno escolar, “sin el árbol no hay vida posible,
no hay industrias ni habrá bienestar.”
Los árboles son la fuente
de oxigenación del aire, pues recogen el dióxido
de carbono y reintegran oxígeno a la atmósfera.
Además, tienen entre sus funciones absorber una serie
de gases nocivos que resultan de procesos industriales, como
el propio humo de las fábricas, por lo que contribuyen
al disfrute de una vida más pura.
Las áreas verdes constituyen una
necesidad urbanística, y en especial los árboles,
para el mejoramiento de las condiciones ambientales urbanas,
además de favorecer el desarrollo de las actividades
productivas, el descanso y la recreación de la población.
En Cuba, más allá de los efectos
del cambio climático, la degradación de los
suelos, la sequía, la salinización y los serios
problemas de falta de agua tienen su origen en la deforestación
que comenzó con el “Descubrimiento” y concluyó
con el fin de la presencia norteamericana en la Isla. En ese
período apenas hubo reposición de los millones
de árboles en los bosques. .
Según datos del Ministerio
de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, hoy el 23,6%
del territorio cubano está cubierto de bosques. Se
calculan 368 328 hectáreas deforestadas. El patrimonio
forestal de la Isla está compuesto por bosques naturales
de manglares. El 26% del total son encinares y pinares, principalmente,
además de la caoba, el cedro, la baría y la
majagua. En los bosques de plantaciones predominan pinos,
eucaliptos, casuarinas, algarrobos, ocujes y soplillos.
La cobertura boscosa en 44 años ha
crecido cerca de un 10%, una cifra importante.
Cuba es uno de los pocos países que
ostentan una tasa de reforestación positiva, gracias
al programa de desarrollo forestal creado con este propósito.
El 21 de julio de 1998 fue promulgada por
la Asamblea
Nacional del Poder Popular la Ley
Forestal (No. 85). Dicha legislación insta al fomento
y manejo de los bosques, instaura establece derechos para
los habitantes de esos lugares y dicta reglas de conservación,
que comprenden la protección contra incendios. Además,
no permite el desmonte y establece sanciones administrativas,
responsabilidad civil y penas para los infractores.
Hasta ese momento en que fue promulgada
la ley, el patrimonio forestal era propiedad exclusiva del
Ministerio de la Agricultura, pero la nueva norma amplió
ese marco institucional al darle atribuciones de control al
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente,
aspecto que favorece el fomento de los bosques.
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