| Más
de mil millones de personas amenazadas por un mal que avanza
Por Alicia
Centelles

La desertificación es un
mal que afecta cada vez más diversas zonas del
planeta.
(Foto: Archivo) |
La existencia de cerca de 1 200 millones
de personas en el planeta se ve seriamente amenazada por un
flagelo que avanza cada año: la desertificación.
A principios de diciembre del 2000, la ciudad alemana de Bonn
fue sede de la Conferencia de la ONU
sobre ese tema, en la que se hizo un llamado a las naciones
industrializadas a incrementar su cooperación con Naciones
Unidas para aliviar las terribles consecuencias de este fenómeno.
La pobreza, la escasez de alimentos y los
grandes movimientos migratorios hacia otros continentes son
los resultados más directos de la sequía y la
desertificación, y sus efectos cuestan cada año
a los países afectados nada menos que 40 200 millones
de dólares.
El hombre también es responsable
Además de las fluctuaciones climáticas, que
en la última mitad del siglo te y lo que va del veintiuno
parecen haber afectado a la Tierra con mayor frecuencia e
intensidad, también el hombre es responsable de la
desertificación. Así lo evidencian actitudes
ecológicas erróneas, como la tala de árboles
y la depredación o abuso de las praderas.
La situación es tan grave, que ya
la Organización
Mundial de la Salud advirtió contra las graves
consecuencias del fenómeno, pues la subalimentación,
las infecciones y epidemias que trae aparejadas afectan principalmente
a mujeres y niños. Anuncios, filmes e incluso libros
salen a la luz diariamente llamando la atención sobre
este peligro cada vez más creciente, pero no parece
haber una respuesta realmente colectiva.
Cuba ha propuesto
compartir su sistema
En la Cuarta Conferencia de las Partes
de la Convención de Lucha contra la Desertificación,
efectuada en Bonn, nuestro
país propuso la posibilidad de aplicar en Centroamérica
y el Caribe su sistema para alertar tempranamente la sequía.
De esta forma, Cuba responde con un aporte concreto a la estrategia
de cooperación que estimula la Organización
Meteorológica Mundial, también en el área
de la disminución de los efectos de los cambios climáticos.
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