| La
voz del Zorzal Criollo es más diáfana que nunca
Por Alicia
Centelles

Sus numerosísimos seguidores
aseguran que cada vez canta mejor.
(Foto: Archivo) |
Leyenda y mito, parte esencial de la música
popular y símbolo de su patria adoptiva, Argentina,
todo esto es Carlos Gardel, nacido en Toulousse, Francia,
a fines del siglo diecinueve.
El Morocho comenzó a darse a conocer
en 1908, coincidiendo con José Razzano, llamado El
Oriental. Ambos protagonizaron un duelo musical en la calle
Guardia Vieja, de Buenos Aires (hoy Carlos Gardel), pero no
hubo vencedor, sino que de este encuentro surgió un
dúo que se mantuvo firmemente unido durante quince
años.
La enfermedad de Razzano motivó
la separación del dúo, pero a la vez, marcó
el inicio de la gran carrera del Zorzal Criollo en solitario.
Su afinada voz y su diáfano timbre empezaron a difundirse
entonces por todo el mundo, y empezó a hacerse célebre
por su interpretación de tangos.
Sus filmes le permitieron
lucirse como cantante
Gardel grabó su primer disco en 1917, y debutó
en España en 1923, en el famoso teatro Apolo de Madrid.
En 1928 actuó por primera vez en París, y fue
en la Ciudad Luz donde inició su carrera cinematográfica,
dos años más tarde.
En Nueva York prosiguió rodando
filmes, todos dentro del género musical y destinados
especialmente a su lucimiento como cantante. Entre ellos sobresalen
“Encuadre de canciones”, “El tango en Broadway”,
“Cuesta abajo”, “El día que me quieras”
y “Tango bar”, bien conocidas del público
cubano.
El 24 de junio de 1935, el avión
en que el popular artista viajaba por Colombia se estrelló,
y así dejó de existir el autor de tangos tan
gustados como “Melodía de arrabal” y “Volver”.
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