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Dos titanes en la historia de Cuba
Por Matilde
Salas

La historia los unió no sólo
en una misma fecha, sino también en su amor por
Cuba. |
La fecha del 14 de junio es una ocasión
privilegiada en el calendario de la historia latinoamericana,
pues marca la llegada al mundo de dos hombres, dos gigantes,
que se empinaron por encima de sus épocas para dar
ejemplo al mundo de su gran valentía y coraje. Ellos
fueron Antonio
Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna.
El primero nació en
un hogar humilde, en la zona oriental de la isla mayor de
las Antillas, el 14 de junio de 1845, donde muy temprano conoció
el amor a la Patria, inculcado por sus padres, Marcos y Mariana,
para no ser esclavo de su destino, sino dueño de la
libertad.
Guevara llegó al mundo en igual fecha
de 1930, en la ciudad argentina de Rosario, y a pesar de ser
un niño enfermizo, practicaba deportes con gran voluntad
para luchar contra el asma que lo aquejaba fuertemente. Desde
su incorporación al grupo de expedicionarios del yate
Granma, que un día de noviembre de 1956 salió
de México hacia Cuba para liberarla de la dictadura
de Fulgencio
Batista, el joven médico Ernesto Guevara empezó
a ser conocido como el Che.
Antonio, el hijo mayor de Marcos Maceo y
Mariana Grajales, desde muy joven se sumó al Ejército
Libertador y llegó a convertirse en el genio militar
admirado por todos, que tuvo como mayor reconocimiento el
respeto del pueblo y por medallas las múltiples cicatrices
sufridas en diversos combates contra el colonialismo español,
durante el siglo XIX.
El Guerrillero Heroico, como también
se conoce actualmente al Che en todo el planeta, luchó
hasta el último día de su vida por la libertad
de los oprimidos y hoy su presencia crece cada vez más.
Sus ideas se han convertido en bandera de lucha contra las
injusticias y su ejemplo es una fuerza universal y apasionante.
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