|
Mensaje de Fidel a la Asamblea Nacional
La Habana, 8 ago (PL).- El líder
de la Revolución cubana, Fidel Castro, instó
al presidente Barack Obama a evitar una guerra nuclear en
un mensaje a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Mensaje a la Asamblea Nacional
Al principio, hace sólo ocho semanas,
pensé que el peligro inminente de guerra no tenía
solución posible. Tan dramático era el cuadro
que tenía delante, que no veía otra salida como
no fuera una supervivencia, tal vez probable, en la parte
de este hemisferio que no tenía motivo para ser blanco
de ataque directo y en algunas regiones aisladas del planeta.
Era muy difícil, sabiendo que el
ser humano se aferra siempre a una perspectiva por remota
que sea.
A pesar de todo, lo intenté.
Por fortuna, no tardé mucho en percatarme
de que había una esperanza, y muy profunda por cierto.
Más, si la oportunidad se perdía, el desastre
adquiría la peor de las consecuencias. La especie humana
no tendría entonces salvación posible.
Tengo sin embargo la seguridad de que no
será así y, por el contrario, se están
creando en estos momentos las condiciones para una situación
ni siquiera soñada hasta hace muy poco.
Un hombre tendrá que tomar la decisión
en solitario: el Presidente de Estados Unidos. Con seguridad,
por sus múltiples ocupaciones, no se ha dado cuenta
todavía, pero sus asesores sí empiezan a comprenderlo,
se puede ver por pasos sencillos como lo fue el cese de las
torturas a Gerardo, un hecho que no se había producido
en 12 años de implacable odio del sistema contra Cuba
y contra él. Hoy se podría predecir que el próximo
paso será la autorización a Adriana para visitarlo,
o su liberación inmediata, o ambas cosas. Por ella
supe que su estado de ánimo es el mejor en 12 años
de injusta y cruel prisión.
Puesto que Irán no cederá
un ápice frente a las exigencias de Estados Unidos
e Israel, que ya han movilizado varios de los medios de guerra
que disponen para hacerlo, tendrían que realizar el
ataque tan pronto venza la fecha acordada por el Consejo de
Seguridad el 9 de junio del 2010, señalando las normas
y los requisitos establecidos.
Todo cuanto el hombre pretende tiene un
límite que no puede sobrepasar.
En este caso crítico, el Presidente
Barack Obama es el que tendría que dar la orden del
tan anunciado y pregonado ataque, siguiendo las normas del
gigantesco imperio.
Mas, en ese mismo instante en que diera
la orden, que es además la única que podría
dar debido al poder, la velocidad y el incontable número
de proyectiles nucleares acumulados en una absurda competencia
entre las potencias, estaría ordenando la muerte instantánea
no sólo de cientos de millones de personas, entre ellas,
un incalculable número de habitantes de su propia Patria,
sino también de los tripulantes de todos los navíos
de la flota de Estados Unidos en los mares en torno a Irán.
Simultáneamente, la conflagración estallaría
en el Cercano y el Lejano Oriente, y en toda Eurasia.
Quiso el azar que, en ese instante preciso,
el Presidente de Estados Unidos sea un descendiente de africano
y de blanco, de mahometano y cristiano.¡¡¡NO
LA DARÁ!!!, si se logra que tome conciencia de ello.
Es lo que estamos haciendo aquí.
Los líderes de los países
más poderosos del mundo, aliados o adversarios, con
excepción de Israel, lo exhortarían a que no
lo haga.
El mundo le rendirá después
todos los honores que le correspondan.
El orden actual establecido en el planeta
no podrá perdurar, e inevitablemente se derrumbará
de inmediato.
Las llamadas divisas convertibles perderán
su valor como instrumento del sistema que ha impuesto un aporte
de riquezas, de sudor y sacrificios sin límites a los
pueblos. Nuevas formas de distribución de los bienes
y servicios, educación y dirección de los procesos
sociales surgirán pacíficamente, pero si la
guerra estallara, el orden social vigente desaparecerá
abruptamente y el precio sería infinitamente mayor.
La población del planeta puede ser
regulada; los recursos no renovables, preservados; el cambio
climático, evitado; el trabajo útil de todos
los seres humanos, garantizado; los enfermos, asistidos; los
conocimientos esenciales, la cultura y la ciencia al servicio
del hombre, asegurados. Los niños, los adolescentes
y los jóvenes del mundo no perecerán en ese
holocausto nuclear.
Es lo que deseaba trasmitirles, queridos
compañeros de nuestra Asamblea Nacional.
Estoy ahora en disposición de rendir
cuenta por estas palabras, responder a las preguntas que deseen
hacerme y escuchar las opiniones de ustedes.
Muchas gracias
|