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Solo una anécdota para definirlo
Entre las numerosas acciones que
definen el gran historial del Comandante de la Revolución
Juan Almeida Bosque, basta una para determinar su valentía,
integridad y convicciones políticas
Por Nancy
Pérez Medina
Cuando este 11 de septiembre se cumple un
año de la desaparición física del Comandante
de la Revolución Juan Almeida Bosque —político,
militar y compositor nacido en La Habana el 17 de febrero
de 1927—, la histórica frase “¡Aquí
no se rinde nadie…..!”, seguida de una palabrota,
nos inspira a comentar, una vez más, el suceso, su
significado y repercusión.
La confusión durante el combate de
Alegría de Pío llevó al Comandante
Ernesto Guevara a creer y asegurar que fue nuestro Camilo
Cienfuegos quien pronunció las palabras que ratificaron
la capacidad de resistencia y sentido del deber de los cubanos,
como una excelente lección de cómo seguir avanzando
siempre. Por haberlo afirmado el Che (hombre íntegro)
,y porque Camilo también hubiera tenido tal actitud,
durante años se creyó en esa versión
sin cuestionarla.
No fue hasta mucho tiempo después
que el General de Ejército Raúl Castro aclaró
el error, precisando la veracidad de los hechos y demostrando
la modestia de Almeida, que calló sin que por ello
haya perdido su lugar como una de las figuras más relevantes
del Gobierno Revolucionario, pues méritos le sobraron:
asaltante al cuartel
Moncada, expedicionario del yate
Granma y jefe del Tercer Frente Oriental Doctor Mario
Muñoz Monroy, entre otros.
El mágico mensaje de valentía
—gritado en medio de balazos enemigos, candela del cañaveral
y nerviosismo de los combatientes— reforzó y
confirmó la formación ideológica del
joven Almeida, extraordinario dirigente guerrillero que ocupó
numerosas responsabilidades: formó parte del Buró
Político del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba desde su fundación en 1965, fue diputado a
la Asamblea Nacional
del Poder Popular, Vicepresidente del Consejo de Estado
y presidente de la Asociación de Combatientes
de la Revolución Cubana.
Lo acaecido en Alegría de Pío,
además de honrar su imagen, evidenció su audacia,
inteligencia y firmeza como revolucionario. Al rechazar la
rendición demostró su reafirmación de
la consigna de “Libertad o Muerte”, que después
sería “Patria o Muerte”, afianzando el
compromiso del máximo líder Fidel Castro, quien
había lanzado esa decisión desde la lucha armada
en la Sierra Maestra.
Cuando el periodista José Antonio
Torres, del diario
Granma, le preguntó a Almeida en una entrevista
si cinco décadas después de su grito de “Aquí
no se rinde nadie” seguía pensando igual, el
también creador de más de 300 canciones y una
docena de libros respondió, fiel a ese principio:
“Sí, pero con mucha más fuerza. Considero
que las generaciones de estas cinco décadas han actuado
con fidelidad a ese principio bajo la guía de Fidel,
que es nuestro mejor ejemplo de que con los cubanos no hay
rendición posible”.
En el primer aniversario de la desaparición
física del Comandante de la Revolución Juan
Almeida Bosque, su notable marca de combatiente de elevada
ética inspira a las mujeres y los hombres del pueblo,
en especial a los más jóvenes, a seguir siendo
fieles seguidores de su espíritu, que está presente
en los luchadores estrechamente unidos a su líder y
que mantienen en alto la insignia de la Batalla
de Ideas, porque como él dijera: “La fuerza
del buen ejemplo: una de nuestras principales banderas a seguir”.
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