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Juicio, prisión, exilio, lucha, libertad
Los sobrevivientes no asesinados tras los asaltos
a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes,
fueron juzgados en un juicio trascendental que los llevó
a prisión, después al exilio y a la lucha que
concluyó con la total independencia de Cuba
Por Nancy
Pérez Medina

(Foto: Archivo) |
Casi dos meses después de los asaltos a los cuarteles
Moncada,
en Santiago de Cuba, y Carlos
Manuel de Céspedes, en Bayamo —con el fin de derrocar
al dictador Fulgencio
Batista y restablecer los derechos constitucionales pisoteados—,
comenzó el juicio al grupo de valientes jóvenes
que buscaban un destino mejor para su patria.
Este septiembre se cumplen 57 años de su entrada,
esposados y custodiados por militares armados, a la Sala del
Pleno de la Audiencia de Oriente, con el abogado Fidel Castro
Ruz al frente. Ese día la Historia le abrió
los brazos a hombres y mujeres que asumieron sin titubear
los cargos que se les imputaban.
A pesar de que lo declararon enfermo para evitar su presencia
en el juicio, Fidel no solo se autodefendió, sino que
también puso en evidencia las torturas ejecutadas por
el gobierno, así como el programa que soñaban
para Cuba si triunfaban. Ese alegato devino documento histórico
y se conoce como: “La
Historia me Absolverá”.
Antes de llegar al Tribunal, el 21 de septiembre de 1953,
después de los asaltos se desató una brutal
represión contra la rebeldía popular: estado
de sitio en Santiago
de Cuba y suspensión de las garantías constitucionales
en todo el territorio nacional, clausura del periódico
del Partido Socialista Popular, y censura a la prensa y la
radio. Sobre todo, la violencia impune de los cuerpos represivos.
Batista ordenó eliminar a diez asaltantes (sólo
seis perecieron en la lucha) por cada soldado muerto en combate.
Pocos revolucionarios pudieron escapar, ayudados por el pueblo;
los demás fueron capturados, y 55 de ellos asesinados
en los días sucesivos a la acción, junto a dos
personas ajenas a los acontecimientos. Todos esos prisioneros
fueron torturados antes de ser ultimados y los presentaron
como caídos en combate. Después, Fidel denunció
el crimen ante el tribunal que los juzgaba.
Fidel Castro, junto a otros compañeros, fue sentenciado
a 15 años de prisión, pero tras 22 meses fue
liberado opr la amnistía general de mayo de 1955, gracias
a lo cual comenzaron a preparar las condiciones para continuar
la lucha y triunfar: se funda el Movimiento
26 de Julio, se organiza la expedición del yate
Granma, que desembarcó en las costas cubanas, y
se logró la definitiva independencia de Cuba, el Primero
de Enero de 1959.
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