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Apuntes sobre una conversación con Fidel
Por Marietta
Manso

Con 20 años Félix
estuvo presente en el acto de creación de los CDR.
(Foto: Irenia González) |
Quién le iba a decir a Félix
que no podía venir. Él, que medio siglo atrás
estuvo entre los miles que escucharon a Fidel justo en el
momento de creación de los Comités de Defensa
de la Revolución.
Si se acuerda como si hubiera acabado de
ocurrir y mantiene en su memoria hasta el sitio en el cual
se encontraba aquel joven de 20 años que todavía
se le escapa por sus ojos azules. Entonces, ¿cómo
impedírselo?
Por eso no importó haber trabajado
toda la noche y residir en un municipio lejano. Hasta La Habana
Vieja vino, con sus medallas y sus recuerdos, con su humildad
y ese desenfado característico del cubano.
“Tenía que venir a conversar
con Fidel”, le dijo a un amigo que lo acompañó,
y por más que en ese momento pareciera una ocurrencia
peregrina, las dudas se disiparon en cuanto el Comandante
comenzó a hablar.
Desde ese momento, cada frase dicha por
el líder era comentada por este hombre, como si ambos
estuvieran en la sala de la casa, reflexionando sobre los
sucesos del día.
Así que cuando Fidel explicó
que iba a leer íntegro el discurso, sobre todo para
aquellos que no estaban entonces, Félix le dio su permiso
con un “Ah, está bien”.
“Si en Cuba estuviera la ONU,
ningún ciudadano ofendería a un visitante”,
decía Fidel.
“Eso es verdad”, apuntaba Félix,
“aquí hay mucho respeto”.
“Fue entonces que se escuchó
el primer petardo”, recordó Fidel.
“Aquí, por la parte izquierda”,
precisaba Félix.
“Por cada petardito que pongan, nosotros
haremos 500 escuelas”, leyó Fidel.
“Sí señor, asimismo
es”, le contestó Félix.
“Con el recuerdo de los caídos
en la defensa de la Revolución, con la imagen de este
pueblo heroico, no vacilo en declarar que hemos cumplido y
ustedes seguirán cumpliendo la promesa de aquella eterna
noche”, concluía el líder, mientras Félix,
satisfecho con el intercambio, recalcaba como buen cubano:
“¡Qué cosa más grande, chico!”
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