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Olimpiada de ajedrez en Khanty-Mansiysk
Olímpico final
del ajedrez cubano
Por Miguel Ernesto Gómez
Nadie las incluyó entre las favoritas. Llegaron a la
fría urbe siberiana de Khanty-Mansiysk con la esperanza
de mejorar el puesto 25 alcanzado dos años atrás,
en Dresde y aunque ahora eran las mismas mujeres que estuvieron
en la cita germana, muchas cosas habían cambiado en
ese lapso. Por su ELO promedio
fueron ubicadas en el decimoctavo escaño del ranking
y de haber concluido en esa posición, quizás
no pocos hubieran aplaudido el esfuerzo de las jugadoras y
del capitán, el Gran Maestro Walter Arencibia.
La Olimpiada comenzó para ellas de forma promisoria;
pero luego sufrieron dos derrotas consecutivas, muy cerradas,
ante rivales superiores: Ucrania y Rusia 2. En ese momento
descendieron hasta el sitio 26 y parecía que aquella
sería otra Olimpiada muy larga para las ajedrecistas
cubanas. La primera fecha de descanso devolvió la calma
y el repunte fue espectacular: en las siguientes seis rondas
las chicas ganaron ¡cinco matches! y solo perdieron
uno, ante la India. Como dato adicional, de las 44 partidas
jugadas, ellas apenas inclinaron el rey en cinco ocasiones.
En total, las cubanas triunfaron en ocho matches, cedieron
en tres y con 16 puntos match—dos por cada duelo exitoso—
finalizaron en la cuarta posición entre 115 países.
Esta actuación superó ampliamente al octavo
lugar olímpico de 1988 y tuvo otro elemento histórico:
la Gran Maestra Yaniet Marrero ganó la medalla de oro
en el tercer tablero, la primera cubana que obtiene el metal
dorado en citas olímpicas.
Marrero fue la jugadora más destacada del equipo, ya
que logró siete puntos de ocho posibles. En la última
ronda se vivió una situación complicada con
ella. En Dresde, la santiaguera Oleiny Linares estuvo muy
cerca de alcanzar el oro en el cuarto tablero; pero el capitán
Arencibia decidió que debía jugar la última
ronda y el empate la dejó en la segunda posición.
Ahora Walter cambió su plan: sabía que Marrero
tenía asegurado el título, por el porcentaje
de efectividad (87,5%) y colocó en su lugar, para el
encuentro final, a Maritza Arribas.
Junto a Marrero sobresalió la granmense Sulennis Piña
quien dejó atrás su mal desempeño en
2008 y en Khanty-Mansiysk aportó la misma cantidad
de unidades que Yaniet: siete. El triunfo de Piña sobre
la croata Borka Franciscovic, en la oncena ronda, resultó
decisivo para que Cuba llegara a las 16 unidades. Solo grandes
potencias del ajedrez, con un coeficiente muy superior como
Rusia 1, China y Georgia quedaron por encima de las cubanas.
Leinier, Holden y
Quesada terminaron invictos
No todas las noticias fueron buenas para el ajedrez nacional
en la Olimpiada, pues los hombres terminaron por debajo de
los pronósticos. Tres de los cinco integrantes de la
selección culminaron invictos; pero solo tuvieron mínimas
ganancias en su coeficiente, lo que demuestra que no supieron
aprovechar los duelos ante contrarios de menor nivel. En Dresde
el equipo finalizó en el vigesimotercer escaño.
Dos años más tarde repitió esa posición,
con una nómina que parecía más preparada.
El balance total fue de seis éxitos, dos empates y
tres fracasos, en 11 matches.
En el primer tablero Leinier
Domínguez mantuvo su cadena de partidas consecutivas en
Olimpiadas sin sufrir una derrota. En Dresde ganó dos
y entabló ocho y en Khanty-Mansiysk hizo lo mismo.
Tuvo contrarios muy difíciles, frente a los cuales
la división del punto lució como un excelente
resultado (Hikaru Nakamura, Dmitry Jakovenko, Fabiano Caruana,
Yue Wang); sin embargo, dejó escapar media unidad ante
rivales no tan fuertes como el belga Bart Michiels o el iraní
Ghaem Maghami.
Lázaro
Bruzón sufrió dos derrotas que, lamentablemente,
resultaron claves en los matches contra China y Estados Unidos.
Es cierto que enfrentó a rivales de coeficientes superiores,
Hao Wang, 2724, y Gata Kamsky, 2705; no obstante, era una
excelente oportunidad para mostrar el avance en su juego.
Al igual que sucedió en el Memorial Capablanca,
Bruzón no cumplió con lo que se esperaba del
segundo tablero.
Yuniesky Quesada y Holden
Hernández tampoco inclinaron el rey y su actuación
pudiera valorarse como positiva. Los triunfos de ambos propiciaron
la victoria en el match ante Irán. Yuniesky también
igualó partidas muy complicadas frente al holandés
de 17 años, Anish Giri y el chino Xiangzhi Bu.
El único debutante del equipo, Fidel Corrales, tuvo
un inicio impetuoso y el capitán Reynaldo Vera lo situó
como regular en las siete primeras rondas. El pinareño
jugó muy agresivo y fue el que más victorias
obtuvo, con cuatro—ninguno de sus compañeros
llegó a tres—; aunque también acumuló
la mayor cantidad de reveses, dos, la misma cifra de Bruzón.
Ucrania alejó el sueño
ruso
Rusia presentó en la Olimpiada cinco equipos masculinos
y tres entre las mujeres. Su objetivo era uno solo: ganar
el torneo después de muchos años de espera.
Desde 1986 una selección femenina rusa no culminaba
en la primera posición y en 2010 esa mala racha quedó
rota, porque las hermanas Kosintseva lideraron un plantel
impresionante que ganó los ¡11 matches! Este
es un récord muy difícil de igualar y, por supuesto,
imposible de superar.
La historia de los hombres fue diferente. Otra vez ocuparon
el primer puesto del ranking, por su altísimo ELO promedio
de 2755; sin embargo, nuevamente fallaron en los momentos
decisivos. En la fecha final los ucranianos tenían
un punto de ventaja sobre los rusos y empataron sus cuatro
partidas ante los israelíes. Era la gran oportunidad
para los locales que enfrentaban a España. Una convincente
victoria podría significar el título. No pudo
ser, pues aunque Vladimir Kramnik cumplió la difícil
tarea de vencer a Alexei Shirov, en el tercer tablero Peter
Svidler, de 2731, cayó de forma inesperada frente a
Iván Salgado, de 2595. El revés dejó
al principal equipo ruso en la segunda posición; mientras
Israel culminó en la tercera plaza.
Para Ucrania esta fue su segunda corona olímpica. En
2004 sorprendieron en Calviá con un triunfo muy convincente.
Luego Ruslan Ponomariov tuvo algunos encontronazos con su
Federación y no asistió a la cita de 2008. El
retorno de Ponomariov, de 2749, resultó esencial para
entender el éxito ucraniano. Además, Vassily
Ivanchuk jugó a su mejor nivel y con ocho unidades
en diez partidas ganó más de 18 puntos para
su ELO. El trío de excelentes jugadores lo completó
Pavel Eljanov, un tercer tablero de 2761 unidades de ELO.
La siguiente Olimpiada se efectuará en 2012, en Estambul,
Turquía y dos años más tarde la cita
será acogida por la gélida Tromso, en Noruega.
RESUMEN FINAL DE LA ACTUACIÓN DE LOS EQUIPOS
CUBANOS
Hombres
| Nombres |
ELO |
Partidas |
Puntos |
| GM Leinier Domínguez |
2719 |
10 |
6 |
| GM Lázaro Bruzón |
2679 |
10 |
5,5 |
| GM Yuniesky Quesada |
2614 |
9 |
5,5 |
| GM Fidel Corrales |
2599 |
8 |
5 |
| GM Holden Hernández |
2563 |
7 |
4,5 |
Mujeres
| Nombres |
ELO |
Partidas |
Puntos |
| MI Lisandra Ordaz |
2359 |
11 |
6,5 |
| MI Oleiny Linares |
2328 |
9 |
5,5 |
| WGM Yaniet Marrero |
2324 |
8 |
7 |
| WGM Sulennis Piña |
2322 |
9 |
7 |
| WGM Maritza Arribas |
2282 |
7 |
4 |
(Tomado de www.cubahora.cu)
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