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Con El Indio Naborí le nació a Guanabacoa la
décima y el folklor
Jesús Orta Ruiz, considerado el mayor decimista
de la literatura cubana contemporánea, nació
en Guanabacoa el 30 de septiembre de 1922. Mereció
numerosas distinciones y colaboró en diversas publicaciones.
Su obra ha sido traducida a varios idiomas.
Por Nancy
Pérez Medina

Sus poemas han sido traducidos a
varios idiomas, desde el inglés y el francés
hasta el chino y el vietnamita.
(Tomada de http://lh5.ggpht.com) |
En los primeros tiempos de la colonización
de América por España se le decía naborí
al indio de servicio, al que labraba la tierra. Quizás
porque era de color cobrizo y simpática humildad, y
porque siempre estuvo a favor del quehacer literario cubano,
y sirvió por más de ocho décadas a la
patria, a su familia y a su tiempo, es que a quien fuera inscripto
en la villa capitalina de Guanabacoa como Sabio Jesús
Orta Ruiz, se le conoce por el seudónimo de El Indio
Naborí.
Nació este poeta y periodista, considerado
el mayor decimista de la literatura contemporánea cubana,
el 30 de septiembre de 1922. A la edad de 83 años,
La Habana le da el último adiós, el 30 de diciembre
de 2002, al autor de una imprescindible obra lírica
de denuncia social y sentimientos revolucionarios, que fusionó
con ingenio lo popular con lo culto, desde muy temprana edad,
lo que le valió los premios
Nacional de Literatura y de Crítica Literaria.
A Orta Ruiz se le reconoce el enriquecimiento
de la espinela —símbolo de identidad nacional—,
la ejercitación de variadas formas clásicas,
incluido el verso libre, y la renovación de la estrofa
en la vertiente campesina, social y autobiográfica.
También es renombrada su versátil prosa, que
incluye libretos de radio y prólogos de libros. Su
obra vio la luz en numerosas publicaciones periódicas
como el rotativo Granma
y las revistas Mujeres
y Bohemia. Asimismo, publicó
muchos libros. Sus poemas han sido traducidos al inglés,
francés, italiano, ruso, checo, chino, vietnamita y
búlgaro.
El Indio Naborí, quien mantuvo una
posición revolucionaria siempre, está incluido
en casi todas las antologías cubanas del siglo XX,
y a él se debe la Jornada Cucalambeana que se desarrolla
en la provincia
de Las Tunas en homenaje a Juan Cristóbal
Nápoles Fajardo, El Cucalambé, para mantener la tradición
decimista en Cuba; así como varias recopilaciones.
Entre otros lauros que se le otorgaron destacan,
además de los ya mencionados, el Premio Nacional de
Periodismo “Juan Gualberto
Gómez”, la Orden “Félix
Varela”, la de Héroe Nacional del Trabajo
y la Medalla 450 aniversario de Cervantes,
esta última otorgada en Alcalá de Henares en
1999.
Otros seudónimos que utilizó
para firmar su extensa obra fueron Jesús Ribona, Juan
Criollo y Martín de la Hoz. Igualmente, tuvo en su
haber ser finalista del Premio Príncipe de Asturias
de las Letras, en el 2000.
Actualmente sirve de modelo a nuevos escritores
que se disponen a alzar el honor en la vanguardia artística
con un canto inspirado, que sea grito de guerra para orientar
y guiar, como lo hiciera el bardo de Guanabacoa.
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