| Enriquecedores
de la espiritualidad del pueblo
Por Diana
Lio Busquet

"Los jóvenes pensamos
que somos historia porque sabemos que somos historia".
Esta frase de la fallecida instructora Olga Alonso se
leía en los pulóvers de los delegados.
(Foto: Ricardo de la Rionda) |
Si el ser humano puede determinar en los elementos de la naturaleza,
de seguro que alegría con que se amaneció en
la Escuela de Instructores
de Arte (EIA) Eduardo García Delgado, de Ciudad
de La Habana, influyó el sábado 27 de mayo
en la salida del sol.
Desde bien temprano en la mañana,
los cerca de 200 delegados que, en representación de
todas las provincias del país, asistieron al Primer
Taller Nacional de Intercambio de Experiencias de la Brigada
José Martí, se reunieron en los pasillos de
la instalación capitalina para dejar inaugurada una
exposición documental que muestra el quehacer de sus
miembros en los casi dos años que lleva de constituida
la Brigada.
Sus miembros han arribado a esta etapa de
trabajo con más de 700 000 niños atendidos en
horario curricular y 130 000 en horario extracurricular. Son
solo algunas cifras que reflejan el amor y entrega de estos
jóvenes.
Alejandro Pérez Igalse, vicepresidente
de la Brigada José Martí, en las palabras inaugurales
de la exposición convocó a todos los participantes
a debatir sin dar cabida a la superficialidad ni a la banalidad.
Luego de recorrer la muestra, los delegados
e invitados al evento pasaron al teatro de la escuela para
disfrutar de una sencilla gala artística, en la que
se puso de manifiesto el talento y la madurez técnica
que han ido alcanzando nuestros instructores de arte: canciones
de su propia inspiración dedicadas a Martí,
danzas típicas cubanas, y un sorprendente sexteto vocal
integrado por muchachas nos mostraron que el desarrollo artístico
y cultural de las más jóvenes generaciones está
garantizado.

Los delegados recorrieron una exposición
con los mejores resultados de la labor de los instructores
de arte durante dos años.
(Foto: Ricardo de la Rionda) |
Como la literatura no podía faltar
en un encuentro en el que estuviera presente el arte, antes
de dar comienzo a la reunión de trabajo, el poeta Waldo
Leyva, presidente del Centro
Iberoamericano de la Décima, presentó el libro
“En un lugar de la Mancha”, de la autoría
del reconocido repentista, poeta y novelista cubano Alexis
Díaz Pimienta.
La mañana sabatina siguió
con el trabajo en comisiones: Educación Primaria, Secundaria
Básica, Educación Media Superior, Educación
especial, Escuelas de Instructores de Arte, Proyecto Comunitario
y Licenciatura en Educación: Instructor de Arte. En
estos siete pequeños talleres se intercambió
acerca del impacto social que ha traído consigo la
inserción de este Programa
de la Revolución en escuelas y comunidades; la calidad
del trabajo que realizan los instructores y sus resultados;
los métodos a utilizar para conocer mejor las potencialidades
de los aficionados; el aporte del ejercicio pedagógico
en la formación profesional; la medida en que la escuela
se ha convertido en la institución cultural más
importante de la comunidad y la posibilidad de continuar estudios
universitarios.
Experiencias como las del proyecto Naranjo Agrio, llevado
a cabo en una zona de silencio de la provincia de Holguín,
emocionaron a los participantes. Pudieran ser muchos los ejemplos
dignos de mención y reconocimiento: las vivencias del
instructor de arte Yunier Cabrera Landestoy, quien tiene un
taller de creación para niños sin amparo filial
en Sancti
Spíritus; o las de las escuelas especiales de sordomudos
para enseñar a danzar. No acabarían las anécdotas
ni las emociones.
Ya en horas de la tarde, con la presencia
de Abel Prieto, ministro de Cultura; Rolando Yero, del Buró
Nacional de la Unión
de Jóvenes Comunistas, y funcionarios de los ministerios
de Cultura y Educación, se desarrolló el panel
Surgimiento y papel del instructor de arte en la política
cultural de la Revolución para dar cierre a la sesión
de trabajo.
Concepción Moré y el profesor
Bebo Ruiz, reconocidos maestros de las primeras graduaciones
de instructores de arte formados al triunfo de la Revolución,
y Fernando Rojas, presidente del Consejo Nacional de Casas
de Cultura, tuvieron a su cargo las exposiciones en este panel.
Sus reflexiones versaron acerca de la historia del movimiento
de instructores de arte desde sus orígenes hasta la
actualidad, y demostraron la necesidad de vincular más
en los territorios a las personas con mayor calificación
a los nuevos proyectos que se llevan a cabo:
Luego, el Ministro de Cultura condujo un
intercambio con los delegados sobre el repertorio teatral,
musical y danzario que están empleando con sus unidades
artísticas. Demostró la necesidad de seleccionar
bien el repertorio, sin dejar por ello de dar rienda a la
creatividad, la cual puede ser infinita. Al respecto, instó
a los instructores a emplear un repertorio con calidad probada,
con autenticidad probada y aprobado por la tradición.
Con la confianza en esos jóvenes,
en su talento y en las posibilidades que tienen de potenciar
la espiritualidad de nuestro pueblo, finalizó la primera
sesión del Primer Taller Nacional de Intercambio de
Experiencias de la Brigada de Instructores de Arte José
Martí.
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