| Musicalizó
la cubanía
Por Matilde
Salas

“El manisero”, de Moisés
Simons, es una de las piezas que identifica al cubano.
(Foto: Archivo) |
La sonoridad y cadencia de la música
cubana la sitúan entre los amantes de ese arte desde
hace muchos años y también la gran sensibilidad
demostrada por los autores de la Isla, hace que los intérpretes
de diversas latitudes busquen sus composiciones para llevarlas
a los más famosos escenarios de importantes ciudades
en los diversos continentes.
Uno de los máximos exponentes de
la música cubana, Moisés Simons, nació
en La Habana de fines del siglo XIX (24 de agosto de 1899).
Brilló como pianista, compositor y director de orquesta,
y sus amplios conocimientos los adquirió desde los
cinco años bajo la dirección de su padre, el
músico de origen vasco Leandro Simons. Luego los completó
con los maestros Fernando Carnicer y José Mauri.
La influencia se refleja en el amplio abanico
de sus composiciones, entre las que sobresalen los pregones
“Chivo que rompe tambó” —que popularizó
Ignacio Villa,
conocido en el mundo del arte como Bola de Nieve— y
“El manisero”, estrenado por la diva habanera
Rita Montaner.
Con juicio certero el crítico cubano
Alejo Carpentier
se refirió en 1926 a Simons y a Rita en una crónica
fechada en París para la revista habanera Carteles,
cuando expresó:
“(Rita) nos grita, a voz abierta,
con un formidable sentido del rito, canciones arrabaleras,
escritas por un Simons o un Grenet, que saben, según
los casos, a patio de solar, buey de ingenio, puesto de chinos,
fiesta ñáñiga y pirulí premiado”.
A Simons se le considera como un innovador
dentro de la música cubana, pues mientras se desempeñaba
como director de orquesta de jazz band, pues durante la década
de los años treinta del siglo XX, introdujo el danzón
en este tipo de agrupación musical.
Aunque falleció hace varias
décadas en Madrid, el 28 de junio de 1945, sus composiciones
aún se escuchan en filmes y en diversas regiones del
mundo son interpretadas por exitosos cantantes y orquestas.
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