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El mito de "La Única" sigue vivo
Jamás una artista representó,
como ella, los ideales más caros de un país,
el súmmum de todas las artes, el alma nacional.
Por Jorge Smith

Rita interpretaba con igual excelencia
lo culto y lo popular.
(Tomado de www.lajiribilla.co.cu) |
Como Ernesto Lecuona en el ámbito
masculino, Rita Montaner constituye el exponente más
universal de las artistas cubanas. Cantante y pianista de
estirpe, actriz de alto vuelo, a 44 años de su muerte
sigue siendo " la única".
Libertad Lamarque en Argentina, María
Félix en México, Carmen Miranda en Brasil, Edith
Piaff en Francia. Y Rita en Cuba. Jamás una artista
representó, como ella, los ideales más caros
de un país, el súmmum de todas las artes, el
alma nacional.
En el caso de la Montaner se da como en
el poeta Nicolás
Guillén la feliz coincidencia de la consagración
de la mulatez, pues ambos son el resultado de la unidad entre
Europa y África, entre lo blanco y lo negro.
Rita nació en Guanabacoa, una villa cercana a la capital
de la Isla y que está considerada como uno de los puntos
fundamentales de la cultura tradicional, y el hecho de ser
fruto del amor entre un blanco y una mulata le permitió
criarse en un medio donde afloraban y coincidían diversas
tendencias de la cultura nacional.
La joven creció en la tradición
musical más clásica que conoció desde
su infancia, y también entre los toques de los tambores
en las fiestas de los lucumíes o congas, el ritmo y
colorido de las comparsas que desfilaban por las calles guanabacoenses.
Estudió el piano a la perfección,
dominaba el pentagrama, cantaba lo culto y lo popular con
excelencia porque era desprejuiciada y contaba con un concepto
universal de la cultura. De ahí su magnificencia, alto
vuelo, vigencia y trascendencia.
La cantante era mimada por los mejores compositores
cubanos y extranjeros, quienes le daban la primicia de sus
partituras, como Gonzalo
Roig(Cecilia
Valdés), Moisés Simons(El
manisero), Eliseo Grenet (Ay Mamá Inés), Ernesto
Lecuona (El cafetal), Gilberto S. Valdés (Ogguere),
y los norteamericanos Al Jolson y Xavier Cugat.
Rita Montaner paseó por las plazas
del mundo la música de su país y se convirtió
en una especie de embajadora de todos sus ritmos y canciones.
Participó como protagonista en las
primeras cintas de la cinematografía de su patria como
Romance del Palmar, hizo cine y teatro en México, Argentina,
Francia y Estados Unidos, fue reina de la radio, del teatro
y la comedia.
Sus polémicas con Bola
de Nieve, Agustín Lara, Toña la Negra y
Pedro Vargas llenaron una época por la rivalidad artística
que atizaban determinadas publicaciones sensacionalistas.
Especial y enconada resultó la trifulca
que durante años la alejó de Toña la
Negra, la cantante preferida del autor de María Bonita,
aunque siempre prevaleció el amor de todos esos artistas
por la amistad cubano-mexicana.
Su personalidad avasalladora y dominante,
el talento indiscutible, y la permanencia en la primacía
del gusto popular por un tiempo tan prolongado, le otorgaban
la condición de verdadera diva, condición que
comparte con Rosita Fornés.
A su muerte prematura por cáncer,
en abril de 1958, el maestro Rodrigo Prats, célebre
por su obra Amalia Batista, dijo: "Todos los compositores
cubanos le debemos uno de nuestros éxitos." Y
el escritor Francisco Ichaso afirmo: "Rita se convierte
en una lección de rigor par todos los artistas."
(Tomado de www.lajiribilla.cu)
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