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Querido Abel
Por Lucila
Sonia
(¡Oh, los ojos tristes, los
ojos de ensueño, los ojos de Abel!)
Indio Naborí |

Abel Santamaría junto a Fidel
y otros jóvenes revolucionarios.
(Tomada de www.bohemia.cu) |
Como “el más generoso, querido
e intrépido de nuestros jóvenes”, definió
Fidel a Abel Santamaría Cuadrado, tras conocer de su
asesinato a manos de los esbirros de Batista.
Abel había nacido el 26 de octubre
de 1927 en Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, en
el seno de una familia humilde. Alegre y estudioso de la obra
martiana, obtuvo buenas calificaciones en sus años
de estudiante y un premio por escribir sobre la vida del Apóstol
de Cuba.
En su adolescencia se desempeñó
en diversos oficios en la zona del central Constancia. a donde
se había trasladado con su familia años antes.
Sus diversas labores y su vinculación
con el resto de los trabajadores y el sindicato azucarero
le permitieron fortalecer sus ideas libertarias y comprender
las injusticias que cometía el gobierno de turno.
A inicios de los años 50 se trasladó
a La Habana en busca de mejores posibilidades de estudio y
trabajo, alquiló el apartamento de 25 y O en el Vedado
y poco después mandaba a buscar a su hermana Haydeé,
la que según él “era quien mejor lo comprendía”.
El apartamento de los hermanos, pronto se convirtió
en cuartel general de conspiración revolucionaria.
Muchos fueron los jóvenes estudiantes y obreros que
se reunían allí para analizar la situación
oprobiosa en que se encontraba sumida la nación cubana.
Corría el año 1952 y la juventud
cubana hervía en efervescencia rebelde contra el golpe
de estado perpetrado por Fulgencio Batista. Durante un acto
celebrado el 1 de mayo de ese año en homenaje al obrero
asesinado Carlos Rodríguez se conocieron Abel y Fidel.
La identificación entre ambos fue inmediata, y entre
ellos se estableció un nexo indisoluble de amistad
y confianza absoluta.
En medio de los preparativos para el asalto
al Moncada,
y ya como segundo jefe del movimiento, Abel reforzó
su preparación cultural y política por sugerencia
expresa de Fidel.
Durante las acciones del 26 de julio de
1953 participó el joven revolucionario como un soldado
más; fue hecho prisionero y sometido después
a terribles torturas hasta causarle la muerte.
Su gloriosa resistencia ante sus verdugos
lo inmortaliza ante la historia, y su heroísmo sin
límites caracteriza en su persona a la Generación
del Centenario.
Fuente: Le Riverend, Julio. “Historia
de Cuba”. Tomo VI.
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