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“Piti” Fajardo
Gran historia en una corta vida
Solo treinta años vivió Manuel Fajardo
Rivero, quien pasó a la historia como “Piti”.
Este 8 de noviembre cumpliría 80 años uno de
los primeros médicos incorporados a la lucha en la
Sierra Maestra. También se destacó como soldado
y en otras tareas revolucionarias.
Por Nancy
Pérez Medina

Piti Fajardo con su pequeña
hija.
(Tomada de www.la-isla-desconocida.blogspot.com) |
Manzanillo, en la oriental provincia cubana
de Granma,
siente especial orgullo entre sus hijos ilustres por un humilde
mulato, de carácter jovial, nacido el 8 de noviembre
de 1930 y que este año cumpliría 80 si manos
asesinas, alentadas por el imperialismo yanqui, no hubieran
acribillado su delgado cuerpo de Comandante el 30 de noviembre
de 1960, cuando se enfrentaba a los alzados contrarrevolucionarios
en el Escambray, antigua
provincia de Las Villas.
Se trata de Manuel Fajardo Rivero, a quien
comenzaron a decirle “Piti” desde temprana edad.
Se destacó como jugador de voleibol, cuyo entrenamiento
le serviría para resistir las largas marchas en la
Sierra Maestra, donde fue a incorporarse como uno de los primeros
médicos de los combatientes que luchaban junto al doctor
Fidel Castro por una patria libre e independiente. No solo
ejerció su profesión para salvar soldados; sino
que fue uno de ellos en varios combates, en los cuales se
destacó hasta obtener el grado de capitán.
Tras graduarse en la capital con notas sobresalientes,
comenzó a curar a los heridos del Ejército
Rebelde y de la clandestinidad en la clínica La
Caridad de su ciudad natal, junto al doctor René Vallejo,
hasta que ambos, descubiertos por las fuerzas represivas de
Fulgencio Batista,
se incorporaron a la lucha insurreccional (Vallejo primero,
Fajardo después,) el 24 de marzo de 1958. En el hospital
de campaña de Pozo Azul, levantado por el esfuerzo
de Piti Fajardo, salvaron la vida muchos de sus compañeros.
La responsabilidad profesional y patriótica
del doctor Manuel Fajardo Rivero le facilitan actuar como
médico bajo las órdenes de Fidel y estar al
cuidado del arsenal de guerra y la contabilidad de los equipos.
Y cuando el Comandante en Jefe ordenó al comandante
Lalito Sardiñas que la Columna No.12 “Simón
Bolívar” impidiera el cerco de las fuerzas de
la tiranía, en el límite de Camagüey
y Oriente, y a las columnas invasoras de Camilo
y el Che el
avance hacia Las Villas; Piti planea con Sardiñas todas
las operaciones y da cumplimiento a las órdenes del
indiscutible líder de la Revolución Cubana.
Fajardo se situó al frente de uno
de los dos grupos en que fue dividida la tropa de Sardiñas,
y operó en orientales zonas de Las Tunas, Holguín,
Puerto Padre y Jobabo. Cuando se formó el Cuarto Frente
organizó las comunicaciones, el hospital y combinó
con Lalo Sardiñas las operaciones militares.
Tras el triunfo de la Revolución
fue ascendido a comandante y nombrado director del Hospital
Civil de Manzanillo, después del Hospital Militar de
Santiago de Cuba, hasta que va a participar en la edificación
de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, en el Caney de Las
Mercedes, inaugurando en ella la primera Unidad de 500 “Camilitos”,
el 26 de julio de 1960. Además, fue médico personal
del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Al despedir el duelo por su muerte, Fidel
dijo: “El compañero Fajardo cumplió su
deber. Lo cumplió en la guerra como médico y
como soldado, lo cumplió en la paz y en el corazón
de los primeros 500 niños de la Ciudad Escolar. El
nombre de Fajardo será siempre llevado con cariño.
Cumplió como médico, maestro y como soldado”.
Después, el Comandante
de la Revolución Juan Almeida diría: “…
era un combatiente con el bisturí en una mano y el
fusil en la otra…”
Actualmente Manuel “Piti” Fajardo
da nombre a los institutos Superiores de Cultura Física
de toda Cuba. Llegó a consagrarse como voleibolista;
todavía algunos manzanilleros de la tercera edad recuerdan
sus remates y saques en el juego de los súper reflejos.
En ese deporte fue campeón júnior. También
sintió afición por el béisbol. Su madre,
la doctora Francisca Rivero (Panchita), expresó en
una entrevista: “Era un muchacho como cualquier otro.
Le gustaban mucho los deportes, de manera especial la pelota,
nadar, el mar y el voleibol”.
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