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La ignominia del secuestro de un niño cubano
Cinco años tenía Elián cuando
emigró ilegalmente a los Estados Unidos con su madre,
quien murió en la travesía, dejándolo
en un neumático a merced de la suerte, que lo llevó
a las playas de la Florida, donde lo mantuvieron siete meses
alejado de su papá y de su Patria.
Por Nancy
Pérez Medina
Hace 11 años, el 22 de noviembre de 1999, 14 personas
—entre ellas el niño de cinco años Elián
González y su mamá— salieron clandestinamente
de Cuba hacia territorio norteamericano, alentados por los
“cantos de sirenas” de una Ley de Ajuste que favorece
a los cubanos, sobre todo si llegan con “los pies mojados”,
sin importar el riesgo de sus vidas.
Así salieron, en una precaria embarcación
que zozobró tres días después; lograron
sobrevivir dos adultos y el infante, quien quedó solo
en medio del ancho mar pleno de oscuridad, huérfano
de madre, a la deriva en un neumático como salvavidas.
Pero sobrevivió y fue rescatado por dos pescadores
que lo llevaron a la Florida. Es ahí donde la mafia
anticubana, en abierta complicidad con parientes lejanos que
pretendían lucrar con la triste situación, desencadenó
sucias maniobras para oponerse a todo intento de su retorno
a Cuba.
El menor recibió cuidados médicos
y fue puesto al cuidado de Lázaro González,
su tío-abuelo paterno residente en Miami. Siete meses
estuvo Elián alejado de su papá, Juan Miguel
González, quien al conocer la salida de su hijo del
país lo reclamó de inmediato, acto que fue respaldado
por el gobierno y todo el pueblo de la Isla.
Ante el silencio de las autoridades norteamericanas,
el 5 de diciembre, miembros de las Brigadas
Técnicas Juveniles protestaron frente a la Oficina de
Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), por la retención
del niño. Comenzó un combate diario de manifestaciones
multitudinarias de reclamo, que dieron comienzo a la Batalla
de Ideas, que incluye no solo la lucha ideológica,
sino también transformaciones educacionales, culturales
y sociales para los cubanos, en especial la niñez y
la juventud.
Cientos de miles de personas marchaban,
se hacían combativas tribunas abiertas en diferentes
ciudades del país, oportunas mesas redondas informativas
por la televisión. El Servicio de Inmigración
y Naturalización (INS) de Estados Unidos reconoció,
el 5 de enero de 2000 —con el respaldo de la Fiscal
General Janet Reno y el presidente William Clinton—
, el derecho de patria potestad de Juan Miguel sobre su hijo.
Se fijó el retorno antes del 14 de enero.
La parentela de Miami fue a una corte federal
de la Florida para entorpecer el cumplimiento de la decisión
del INS. Las abuelas de Elián viajaron desde Cuba a
buscar a su nieto, el 21 de enero. Después de múltiples
gestiones, solo pudieron verlo por unas horas. Las artimañas
llevaron a la injusta acusación de un funcionario del
INS y el vicecónsul de Cuba, José Imperatori,
de espionaje a favor de la Mayor Isla de Las Antillas.
Mientras crecían las protestas, Juan
Miguel viajó el 6 de abril a Washington, pero no le
permitieron abrazar a su hijo hasta 16 días después,
tras un operativo federal de rescate. Ya el Tribunal de Atlanta
había rechazado en dos instancias las demandas de asilo
político para Elián, aunque no refutó
un interdicto que impedía su regreso.
El 28 de junio de 2000 el infante regresó
finalmente a la Patria, que le dio una gran bienvenida, tras
el rechazo del Tribunal Supremo de Estados Unidos a analizar
un nuevo pedido de asilo político para Elián.
Sus compañeritos de aula le habían guardado
su pupitre en el aula de una de las escuelas primarias en
su natal Cárdenas, en la provincia de Matanzas.
Ahora, Elián, el niño balsero
que se convirtió en objeto de una batalla internacional
por su custodia, ya es un adolescente de 16 años comprometido
con las ideas revolucionarias. Estudia en la Escuela Militar
“Camilo Cienfuegos” y asegura que está
feliz de haber vuelto a la tierra a la que pertenece, según
dijo tras un servicio religioso en La
Habana para conmemorar el décimo aniversario de
su regreso a la Patria.
Entonces también dijo:"Gracias
a la propia ayuda de una gran parte del pueblo norteamericano
y nuestro pueblo, hoy estoy con mi padre y esto es todo".
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