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Salieron, llegaron y triunfaron
El 25 de noviembre de 1956 salió de Tuxpan
el yate Granma con 82 expedicionarios a bordo, y llegó
a tierras cubanas una semana después, para marcar el
inicio de las luchas guerrilleras que culminaron con el triunfo
de la Revolución Cubana, el Primero de Enero de 1959.
Por Nancy
Pérez Medina

Ochenta y dos hombres que hicieron
historia.
(Tomada de www.pionero.cu) |
Después de la amnistía a los
asaltantes a los cuarteles
Moncada y Carlos
Manuel de Céspedes, los revolucionarios cubanos exiliados
en México (que conformaban el Movimiento
26 de Julio), con el doctor Fidel Castro como líder,
continuaron los preparativos para volver a la Patria, a liberarla.
Con tal fin adquirieron una embarcación de forma clandestina:
el yate Granma, cuyo nombre proviene del apodo que se da en
inglés a una abuela (abreviatura de “grandmother”).
Como datos curiosos, podemos
señalar que el yate, según consta en la copia
de la escritura de compra y venta, fue construido en 1943.
Hecho de madera, tiene motor de aceite y una sola cubierta,
sin mástil, proa inclinada y popa recta.Mide 13,25
metros de eslora (largo); 4,76 metros de manga (ancho) y tiene
un puntal de 2,40 metros; tonelaje bruto de 54,88 y dos motores
con una potencia de 225 c/c.
La empresa estadounidense Schuylkill Products
Company Inc., se lo vendió al mexicano Antonio del
Conde, apodado El Cuate, por 50000 pesos mexicanos, el 10
de octubre de 1956, no sin antes exigir que quedara explícito
que no tenía ninguna responsabilidad con el posterior
uso de la embarcación. La nave estaba matriculada en
el Puerto de Tuxpan con el objetivo de realizar navegación
de altura y emplearse como tráfico de recreo o viajes
para pasar fines de semanas en el mar.
Cuando el joven Fidel Castro lo inspeccionó,
quedó decidido que en él harían su viaje
los revolucionarios.Ya todo listo, 82 expedicionarios embarcaron
hacia la isla caribeña, entre ellos los cubanos Fidel
y Raúl Castro Ruz, Camilo
Cienfuegos y Juan Almeida,
quien expresó en una canción de despedida: “que
mi tierra me llama, a vencer o a morir”. También
viajaba el argentino Ernesto Guevara,
quien expresó su determinación en un poema dedicado
al líder: “Vámonos, a liberar el verde
caimán que tanto amas”.
Salieron, silenciosamente y con las luces
apagadas, en la fría y lluviosa madrugada del 25 de
noviembre de 1956,atravesando el río Tuxpan, todos
agachados, hasta que, fuera del peligro de ser interceptados
por las autoridades, rompieron el silencio entonando las notas
de la Marcha
del 26 de Julio y el Himno Nacional cubano,
canto de guerra que declaraba su decisión irrevocable:
“Al combate, corred bayameses,
que la patria os contempla orgullosa;
no temáis una muerte gloriosa,
que morir por la patria, es vivir”.
Tras algunos inconvenientes como averías,
desvío de rumbo, vientos y olas fuertes, malestar en
la mayoría del grupo de valientes, no acostumbrados
a tal travesía; el Granma llegó a las costas
orientales de Cuba el 2 de diciembre de 1956, a dos kilómetros
de la playa Las Coloradas: Desde allí se tiraron al
agua, en medio de la abundante vegetación, fatigados
y hambrientos, perdiendo momentáneamente a ocho compañeros
que aparecieron dos días después en un sitio
muy distante.

Trayectoria que siguió el
yate Granma desde su salida de México.
(Tomada de www.eichikawa.com) |
Antes había fallado el plan táctico
de hacer coincidir el alzamiento
en Santiago de Cuba, que se realizó el 30 de noviembre,
con el desembarco, para distraer las fuerzas enemigas. El
dictador Fulgencio
Batista tenía información de la salida del
yate y sus propósitos, por lo que los mandos militares
de la tiranía habían circulado la descripción
del barco, con instrucciones para su captura.
En la madrugada del 1ro. de diciembre ya
el Granma se acercaba a la zona escogida para su desembarco.
Roque y Mejía, piloto y timonel respectivamente, se
turnaban en la cabina, buscando el faro de Cabo Cruz, cuando
Roque fue lanzado al mar por una fuerte ola. A pesar del mal
tiempo y la oscuridad, Fidel ordenó detener la marcha
y encontrarlo. Una hora más tarde divisaban las luces
y llegaban a las boyas por el canal de Niquero, que no coincidían
con los datos de la carta náutica, por lo que cambiaron
el rumbo.
En la tarde del 1ro. de diciembre, Fidel
informa que de un momento a otro se dirigirían a la
costa para desembarcar, y dio a conocer la estructura militar
que asumirían. En una punta de mangle nombrada Los
Cayuelos encalló el Granma, lo cual obligó a
adelantar el desembarco para las 6:50 de la mañana
del 2 de diciembre de 1956. La llegada fue difícil,
pues tuvieron que atravesar más de un kilómetro
de tupidos manglares y grandes pantanos, transportando cargas
pesadas y venciendo el agotamiento.
Antes de bajar el pelotón de la retaguardia,
pasaron cerca una lancha de cabotaje y un barco arenero. Por
falta de petróleo, el yate no pudo regresar a las costas
de Caimán Brac, como era la idea inicial de Fidel.
Unas horas después del desembarco, el campesino Ángel
Pérez Rosabal les confirmó que estaban en Cuba.
La escritura de la embarcación se legalizó el
30 de mayo de 1957; es decir, cuando ya los jóvenes
expedicionarios se encontraban en las montañas de la
Sierra Maestra, combatiendo por la libertad de Cuba.
Su llegada a la Isla marcó
el inicio de las luchas guerrilleras, que culminaron con el
triunfo de la Revolución Cubana, el Primero de Enero
de 1959. Actualmente, el Granma se exhibe en el Memorial
que lleva su nombre, adjunto al Museo
de la Revolución, en La
Habana.
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