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Raúl Gómez García, maestro y poeta
Por Matilde
Salas Servando
El 14 de diciembre de 1928, hace exactamente 83 años,
nació en La
Habana Raúl Gómez García. De no haber
sido segada su existencia en la flor de la juventud, cuando
apenas había vivido cinco lustros, seguramente este
hombre hubiera podido desarrollar a plenitud sus ansias de
libertad.
Su ideario se concretó en su labor como educador, en
la que fue un modelo para los jóvenes maestros de hoy,
y también en su accionar como combatiente frente a
la dictadura de Fulgencio
Batista.
En la quinta década del siglo Veinte, Raúl estudió
Derecho, hasta el segundo año y también de Pedagogía
—que no llegó a concluir— ambos en la Universidad
de La Habana. En esa época trabajó como maestro
en el colegio privado Baldor, uno de los más exclusivos
de la capital, ubicado en la barriada del Vedado, al que solo
iban alumnos pertenecientes a familias de amplios recursos
económicos.
Aunque la dirección del centro educacional lo empleó
por sus amplios conocimientos, no lo incorporó a la
plantilla como personal fijo, pues los propietarios del plantel
sabían de sus ideas en pro de los cambios sociales
que necesitaba el país, que no eran precisamente las
que ellos apoyaban. De esa forma, los dueños podían
dejarle fuera cuando quisieran, sin que pudiera realizar ninguna
reclamación.
Su pensamiento brilló también como poeta, entre
los que se destacan dos. Uno de ellos fue hecho al cumplirse
un siglo del nacimiento de José
Martí y se titula: “Reclamo
del Centenario” y lo encabeza con una dedicatoria
“Al más digno de los cubanos”.
El domingo 26 de julio de 1953, fue un día trascendental
en la historia de Cuba, pues los hechos ocurridos en aquella
ocasión conmovieron al pueblo. El maestro y poeta habanero
Raúl Gómez García fue uno de los 135
combatientes que participó en el asalto al cuartel
Moncada y por indicación del joven abogado Fidel
Castro, líder del Movimiento Revolucionario, redactó
el Programa de la Revolución.
El documento destaca la esencia del ideario de la juventud
cubana de la época, siempre dispuesta a dar todo su
esfuerzo por cambiar la situación, que enturbiaba el
ambiente social de entonces.
Pocas horas antes de partir hacia el cuartel Moncada, de Santiago
de Cuba, Fidel Castro reunió a los asaltantes en
la granjita
Siboney, ubicada en las afueras de la ciudad, para ultimar
detalles relacionados con las acciones que se producirían
26 de julio, el último de los tradicionales festejos
del carnaval santiaguero de 1953.
A poco de partir hacia el histórico asalto al cuartel
Moncada Raúl Gómez García dio a conocer
el poema épico que lo inmortalizó, ante la Patria
y sus compañeros, cuando dijo enardecido el poema épico
titulado “Estamos
en combate”, que dedicó a la gesta emancipadora
donde perdió la vida, tal como señalara, “por
su honor de hombre”.
A pesar de su corta existencia (1928-1953) el joven poeta
y educador tuvo una amplia participación en las tareas
revolucionarias. Con el seudónimo de “El Ciudadano”
formó parte del grupo que editó el periódico
clandestino titulado Son los Mismos, que a sugerencia de Fidel
Castro adoptó luego el nombre de El Acusador.
También Raúl Gómez García se destacó
por su valiente actuación en la gesta del 26 de Julio,
momento en el que sufrió torturas, hasta ser asesinado
horas después de concluir el combate, lo que le perpetúa
en nuestra historia como “el poeta de la Generación
del Centenario”.
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