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Cuba: sus provincias y municipios en el tiempo
Por Alberto Núñez Betancourt

Nueva división político-administrativa
de Cuba a partir de enero de 2011.
(Tomada de www.granma.cubaweb.cu) (Ampliar) |
Mediante Real Cédula del 8 de octubre
de 1607, expedida por el rey Felipe III, la Isla quedaba dividida
en "dos mitades" con gobiernos independientes uno
del otro: La Habana y Santiago de Cuba, reservándose
al gobernador de La Habana el título de Capitán
General. Hasta entonces había sido considerada una
sola provincia.
Tal disposición se recoge en la historia como la primera
segmentación territorial emprendida por la metrópolis.
Pero no fue hasta 1774 que, a consecuencia de un crecimiento
demográfico, una población contada en 171 620
habitantes, —según el primer censo oficial efectuado
en el país—, un notable desarrollo económico
basado en la economía de plantación y el despegue
de la industria azucarera, se justificó realizar una
división político-administrativa en Cuba.
La demarcación comprendía solo dos departamentos:
el Oriental o de Santiago de Cuba, con sede en esa ciudad
(en el territorio que hoy ocupan las cinco provincias orientales)
y el Occidental o de La Habana (desde las actuales provincias
de Pinar del Río hasta Camagüey), incluida la
Isla de Pinos, con cabecera en la villa de San Cristóbal
de La Habana, convertida en capital floreciente.
La evolución histórica de las divisiones político-administrativas
denota una muy estrecha relación con la demografía;
en la medida en que el país ha crecido en población
se han tenido que ajustar las estructuras territoriales, señala
el arquitecto Fausto Martínez García, especialista
del Instituto de Planificación Física.
Otras dos divisiones tuvieron lugar durante el siglo XIX.
En 1827 los departamentos se convirtieron en tres: el Oriental
conservó básicamente la misma superficie, mientras
el Occidental abarcaba la geografía comprendida hoy
de Pinar del Río a Matanzas, más la Isla de
Pinos.
Central fue el nombre del nuevo departamento que contemplaba
el área de los actuales territorios de Camagüey,
una parte de Las Tunas, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus,
Villa Clara y Cienfuegos.
Un dato curioso apunta el arquitecto Fausto: la capital de
este departamento no fue Santa Clara, ciudad que décadas
después aportó el nombre a la provincia ubicada
en el centro del archipiélago.
Trinidad mereció ser la cabecera del departamento Central,
porque en la otrora villa se localizaba un importante núcleo
poblacional y era evidente el desarrollo azucarero encabezado
por el Valle de los Ingenios, señala el especialista.
Ya a mediados de la centuria, los habitantes de Cuba sobrepasaban
el millón. La denominación de provincias aparece
por vez primera en 1878, cuando por Real Decreto del 9 de
junio de ese año, se dicta la creación de áreas
determinadas para ese fin.
Los estudiosos afirman que fueron razones políticas
las que llevaron a la metrópolis a dividir la Isla
en seis porciones. Una vez concluida la Guerra
de los Diez Años y escenificada la Protesta
de Baraguá, el gobierno español se vio precisado
a ofrecer determinadas concesiones (las cuales nunca cumplió)
a los insurrectos cubanos, entre ellas la de tener representación
en las Cortes españolas. Ello explica la división
por provincias a fin de elegir diputados por cada una de ellas.
Santiago de Cuba, Puerto Príncipe, Santa Clara, Matanzas,
La Habana y Pinar del Río, con sedes principales en
las ciudades de igual nombre, fueron las jurisdicciones establecidas.
Isla de Pinos perteneció entonces a la provincia de
La Habana.
Siglo XX: salto demográfico
y en provincias
El aumento de la natalidad y las migraciones europeas hacia
nuestro país, luego de la Segunda Guerra Mundial, motivaron
que la población creciera hasta los 5 829 029 habitantes
en 1953, fecha en que tuvo lugar otra división político-administrativa.
Esa vez se mantuvieron aproximadamente los límites
territoriales, pero cambiaron los nombres de algunas provincias.
Santa Clara pasó a llamarse Las Villas; Puerto Príncipe,
Camagüey, mientras Santiago de Cuba se nombró
Oriente.
El triunfo de la Revolución planteó el reto
de reorganizar la División Político-Administrativa
(DPA) en función del desarrollo de la sociedad socialista.
Claro está, ello no podía realizarse en un corto
periodo de tiempo. Eran necesarias amplias investigaciones
que encaminaran con certeza las decisiones a tomar.
Una primera división, en 1970, mantuvo las seis provincias
con los nombres determinados en 1953, pero con ajustes territoriales
en los límites de algunas. La Habana tomó de
Pinar del Río los municipios de Mariel, Artemisa y
Guanajay; Las Villas cedió a Matanzas la Ciénaga
de Zapata, y Oriente creció sobre Camagüey
en las áreas que ocupan los municipios de Amancio Rodríguez,
y Colombia, explica Fausto.
Como un paso significativo en la institucionalización
del país, luego de más de 15 años de
aplicación de experiencias, la Revolución cubana
acomete la renovación total de las legislaciones heredadas
de la etapa colonial. El Partido y el Gobierno Revolucionario
consideraron factible la creación de nuevas formas
del Poder Popular. En uno de los "Por cuantos",
la Ley 1269 del 3 de mayo de 1974 plantea "...
instituir la elección de los Órganos del Poder
Popular, de modo que las masas queden incorporadas institucionalmente
a la dirección estatal y administrativa y que el pueblo
forme parte directa de los órganos del Estado, plenamente
identificado con este como Estado Socialista de los trabajadores,
profundamente democrático... ".
Una resolución del Primer Congreso del Partido Comunista
de Cuba, en diciembre de 1975 indicó la aplicación
de una nueva DPA del país, con la finalidad de lograr
una vinculación más directa entre la dirección
nacional y la base, en correspondencia con las exigencias
de nuestro desarrollo económico y social planificado.
Al año siguiente el número de provincias aumentó
a 14 y se decidió la figura del Municipio Especial
Isla de Pinos, que a partir de 1978 recibió el nombre
de Isla de la Juventud. Ese territorio pasó a ser atendido
directamente por el nivel central.
Esta División multiplicó la antigua provincia
de Oriente por cinco: Guantánamo, Santiago de Cuba,
Granma, Holguín y Las Tunas. Camagüey cedió
parte de su superficie a la nueva provincia de Ciego de Ávila.
La provincia de Las Villas pasó a llamarse Villa Clara
y disminuyó su territorio en favor de la creación
de las provincias de Cienfuegos y Sancti Spíritus.
La provincia de La Habana se convirtió en dos: Ciudad
de La Habana, donde se localiza la capital del país,
La Habana, y la inmensa provincia de La Habana (19 municipios)
con la peculiaridad de no contar con una ciudad cabecera.
Modificación actual
La nueva DPA, que justamente entra en vigor con el inicio
del año 2011, pretende una organización más
racional en favor de los servicios a la población,
y mayor funcionalidad para las labores de los gobiernos y
las administraciones.
Otro objetivo esencial es la reducción de plantillas
y locales, a partir de la ubicación de organizaciones
políticas, de masas, y entidades del Poder Popular
en una misma edificación. Ejemplo fehaciente de racionalidad
es que el número de cuadros de dirección aprobados
en los niveles e instituciones de las nuevas provincias de
Artemisa y Mayabeque ronda solo el 50 % de la cantidad que
se desempeñaba en la hasta ahora provincia de La Habana.
La modificación planteada para las provincias occidentales
(Pinar del Río, Artemisa y Mayabeque) ofrece coherencia
desde el punto de vista del número de municipios (11
cada una), lo cual reduce la distancia entre estos y la cabecera
provincial. El hecho de contar además con una capital
territorial favorece el desarrollo del sentido de pertenencia.
Así Artemisa, que recibe tres municipios pinareños:
Bahía Honda, San Cristóbal y Candelaria, tiene
su capital en el municipio de igual nombre, mientras Mayabeque
asume como cabecera a San José de las Lajas. De esta
manera se pone fin a la dependencia que durante 34 años
de existencia tuvo la provincia de La Habana de localizar
su centro en la capital del país y no en territorio
propio.
El perímetro de lo que desde 1976 fue Ciudad de La
Habana recupera su nombre histórico: La Habana, demarcación
que recibe porciones de tierra alrededor de la Escuela Latinoamericana
de Medicina, la Universidad
de las Ciencias Informáticas, el lado este de la meseta
de El Cacahual, y asentamientos poblacionales Tirabeque 1
y 2, hasta ahora pertenecientes a Bejucal.
Varadero deja de ser municipio para integrarse al de Cárdenas
como antes de la DPA de 1976. La península de Hicacos,
más el área existente hasta el hotel Oasis,
se constituye en zona de administración especial subordinada
al Consejo de Ministros.
La más oriental de las provincias solo ajusta sus límites
entre los municipios de Guantánamo, Manuel Tames y
Yateras.
Los municipios en Cuba
Más de un autor considera que las primeras siete Villas
fundadas por Diego
Velázquez fueron la génesis de los municipios cubanos.
En ellas se constituyeron los llamados cabildos, formados
por un teniente gobernador, nombrado por la máxima
autoridad de la Isla, dos alcaldes y varios regidores.
Con razón se afirma que, tanto en Cuba como en otros
países de Hispanoamérica el municipio es una
reproducción del modelo municipalista español.
No existe una fecha exacta que reporte la aparición
de los municipios en nuestro país, plantean los estudiosos
del tema. Estos fueron surgiendo casuísticamente de
acuerdo con el grado de desarrollo que tuvieran determinados
territorios.
Edgar Figueroa Fernández, especialista del Centro de
Estudios de Población y Desarrollo, de la Oficina Nacional
de Estadísticas, apunta que en 1859 se estableció
la Ley Municipal, y en ese contexto se crean algunos municipios
en distintos puntos de nuestra geografía.
Años más tarde, en 1878, se hacen extensivas
en la Isla por Decreto Prolongado, las leyes orgánicas
y municipales en las que se determina el concepto de municipio
"como asociación legal de todas las personas que
residen en un término municipal representada por un
consejo como organismo económico-administrativo llamado
ayuntamiento".
Entonces sumaban 130 los municipios, cifra que solo varió
levemente al finalizar la centuria.
El siglo XX trajo constantes reajustes de estas instancias.
Los términos municipales fueron creciendo en número.
Si en 1909 eran 82, en 1919 llegaron a 112; en 1931 a 124;
en el 1953 a 126; en 1970 a 360 y en 1973 ascendieron a 407,
añade el funcionario.
Además, desde los primeros años del triunfo
revolucionario se incorporó la región como un
estabón intermedio entre la provincia y el municipio.
Mas ese elemento provocó cierto distanciamiento en
la ejecución de acciones de la Dirección nacional
y la base, y fue suprimido en el contexto de creación
de las 14 provincias y los 169 municipios, en 1976.
Con la actual modificación, al salir Varadero de la
relación de los municipios del país, se reduce
en uno el número de estos. Por lo tanto en el presente
la suma totaliza 168.
Una
curiosidad
Regiones concebidas por el Padre Las Casas tras
el encuentro de las dos culturas
Una vez que la población aborigen fue calculada
en 200 000 habitantes, el Padre Bartolomé de
las Casas concibió más de una veintena
de regiones:
Maisí, Bany, Sagua, Maniabón,
Barajagua, Bayamo, Mayné, Guaynaga, Bayaquitirí,
Macaca, Boyuca, Cueiba, Cayaguayo, Guaymaro, Camagüey,
Ornofay, Cubanacán, Guamuhaya, Mangón,
Jagua, Sabaneque, Habanana, Marién, Guaniguanico
y Guanahacabibes.
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(Tomado de www.granma.cubaweb.cu)
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