| Alemania:
en el eje del mundo
Por Ronal
Carrero Texidor

Durante todo un mes el mundo está
inmerso en la fiebre del fútbol.
(Foto: Archivo) |
El mundo se paraliza durante exactamente
30 jornadas (9 de junio-9 de julio), debido a que la pasión
por el deporte mundial, el fútbol, acoge en Munich
y otras 11 ciudades alemanas a otra edición de la Copa
del Mundo, con 32 selecciones que se disputan, además,
la Copa
Jules Rimet.
Según informaciones brindadas por
la página Web del certamen, se efectúan 64 partidos
en total, desde la concebida etapa preliminar, octavos de
finales, cuartos, semifinales y final.
El Comité Organizador señaló
también que las instalaciones sedes ya estaban preparadas
para admitir a los millones de aficionados que respaldan a
sus favoritos equipos y, por consiguiente, el Cuerpo de Seguridad
encargado de velar por el orden y la tranquilidad de la competición
se halla listo para entrar en acción.
Muchos de los protagonistas ejecutaron encuentros
amistosos; por ejemplo, el pentacampeón Brasil —que
enfrentará su primer compromiso vs Croacia, el 13 de
junio— chocó ante selecciones débiles
como el FC- Lucerna, al que derrotó 8x0; ante el sub-20
del Fluminense (de entrenamiento1x1, y Nueva Zelanda 4x0.
Claro que nada de esto se puede considerar como una alborada;
no son rivales de interés, porque entre otras cosas
”los auriverdes no se han empleado a fondo ni enseñado
todas sus potencialidades”.
Sin embargo, otros 11 sí se han propuesto
perfilar sus estrategias para no ser sorprendidos ante algún
que otro eléctrico aparecido en tales lides, Arabia
Saudita, Japón, Argentina, Ucrania, Polonia, México
y Croacia han programado partidos preparatorios, en los cuales
los Directores Técnicos (DT) de dichos conjuntos prueban
sobre la cancha las cualidades físico-tácticas
de sus jugadores.
Durante estos días de Mundial, Alemania es observada
por miles de hinchas y telespectadores del planeta Tierra,
quienes se comen las uñas, no dormirán y habrá
de seguro uno que otro infarto, o varios, en dependencia del
estrés que pueda prevalecer entre los aficionados.
Pero debo confesar que yo tampoco vivo.
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