| Develan
en Holguín estatua de El Guayabero
Por Maribel Flamand

“Aunque canto una cosa el
público entiende otra distinta y con eso se divierte..."
(Foto: Archivo) |
Cuando de seres humanos se
trata muchos no creen en la inmortalidad. Pero Faustino
Oramas Osorio, nuestro Juglar, alcanzó esa cualidad
este cuatro de junio, cuando, por motivo de su cumpleaños
95, se develó una estatua en su homenaje en el Centro
Provincial de la Música y los Espectáculos de
Holguín (CPM),
institución que así se nombra.
De Gabriel Maslotikhass es el diseño y la ambientación
del espacio desde donde se eternizan la vida y el legado musical
juglaresco de El Guayabero. Argelio José Cobiellas
es el autor de la figura de cemento cola y acero, de 1,83
centímetros de altura, tan cercana a lo real que a
quien llega al CPM le parece tener delante al autor de tantos
y tantos chistes y melodías cantados dando la bienvenida.
Cuenta Cobiellas que para nada le resultó difícil
reproducir la imagen de un ser tan conocido y estimado por
su pueblo. "Ya estábamos familiarizados con la
personalidad de Faustino, con su manera de vestirse, de caminar.
Lo conozco desde niño y uno de mis sueños fue
dedicarle una obra", afirma el joven escultor, quien
también confesó: "…es la primera
vez que trabajo una escultura a partir de una persona viva".
Víctor Rodríguez, director del CPM, de quien
surgió la idea de "continuar inmortalizando la
obra del Rey del doble sentido por su trascendencia",
adelantó que también dedicarían una estatua
a Manuel de Jesús Leyva (Coco).
La musicóloga Ana Luisa Tamayo agregó: "Es
una de las tantas formas de perpetuar la obra de un hombre
cuya música representa las tradiciones cubanas, el
humor, el doble sentido, la música bailable.
"Tienen ante sí el legado cultural que encierra
el quehacer artístico de El Guayabero, hombre que con
su música representa el folclor cubano con el son y
la guaracha de doble sentido, hombre que unifica el primigenio
elemento trovadoresco con el cordófono y lo cantable,
con el también primigenio recurso de lo bailable. Al
juglar que mantiene viva la fuerza raigal de nuestras antiguas
danzas cantadas del siglo XIX, al estilo de la caringa, el
papalote y otros".
(Tomado de www.ahora.cu)
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