Logo del XI Congreso de la FEEM.

Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

45... ¡Y van más!
Logotipo del aniversario 45 de la UJC.

Compay Segundo, tradición y cubanía


Por Jesús Risquet

Compay Segundo.
Compay Segundo fue un verdadero amante de la vida y de la música.

Se dice que a partir de la década del 90 viene teniendo lugar en Cuba un reencuentro con las raíces soneras, que habían quedado empolvadas en el mercado discográfico internacional. Y ciertamente, la música tradicional cubana en los años 90 volvió a tener un despegue vertiginoso.

Como dicen los muchachos del grupo vocal Sampling Lo bueno no pasa, se queda siempre, y ahí están los éxitos del Buenavista Social Club y del ya desaparecido Máximo Francisco Repilado Muñoz, “Compay Segundo”, llamado internacionalmente el Embajador de la Música Cubana, quien impuso el “son armónico”, sobre la guitarra y el tres, tras un enfrascado trabajo desarrollado durante muchos años.

Compay Segundo nació el 18 de noviembre del año 1907 en Siboney, Santiago de Cuba, donde conoció a Sindo Garay, otro grande del panorama musical cubano, a los 8 años de edad, cuando su madre, la santiaguera Manuna, atendió a un hombre que llegó a su puerta pidiendo permiso para lavarse las manos. Aquel hombre era Sindo Garay quien para entonces ya era un músico reconocido. Manuna le invitó a café y le pidió que tocara alguna pieza. Así fue como por primera vez Compay escuchó los compases de las cuerdas de una guitarra, sonoridades que penetraron en su interior, y ya a los 10 años manejaba con soltura y armonía el tres, instrumento llevado a su casa por su hermano mayor Roberto.

Todos los hermanos aprendieron y estudiaron música con una vecina la cual se asombraba del acompañamiento que Compay lograba hacerle cuando ella tocaba el violín. Su oído fino perceptor de la buena música, recibió las más difíciles clases de Solfeo. Un día su profesora le dio a elegir un instrumento y Francisco prefirió el melodioso clarinete.

En 1929, a los 22 años entró en la Banda Municipal de Santiago de Cuba y con esta viajó a la capital. Cuentan que los ensayos en la casa de Ñico Saquito, quien fuera su vecino, fueron perfeccionando tanto su clarinete, que terminó proponiéndole ingresar en el cuarteto Cuba Star, convertido en quinteto, comenzó a tocar también el bongó y así se quedó en La Habana cuando Ñico se lo pidió. Recorrió las provincias con este conjunto a la vez que alternaba la música con su trabajo como pintor, peluquero y torcedor de tabaco.

Compay Segundo fue un magnífico compositor. Su musa se inspiraba hasta en las cosas más simples de la cotidianidad, siempre dispuesta a brotar desde la Loma de Alto Cedro, hasta en las avenidas europeas más frías.

Composiciones como “El Toro” y “El Malecón de la Gozadera” le surgieron en Europa.
Su bregar tabaquero, el desandar por el lomerío, la paternidad fecunda de cinco hijos le aportaron una sabiduría intuitiva, reflexiva y conceptual de la vida.

Compay Segundo integró un grupo llamado Hatuey con el que viajó a México en 1938 donde la estancia de tres meses se prolongo a seis, debido a la filmación de dos películas: Tierra Brava y México lindo.

Luego con el dúo Los Compadres incursionó en la película Cuba, Canta y Baila, pero su fama no sólo se basaba en esto, las grabaciones disqueras de todos los meses lo llevó a un pedestal musical, hasta que diseñó una nueva propuesta musical: Compay Segundo y su grupo.

Con el Cuarteto Patria las giras fueron numerosas, pero no por esto abandono su última propuesta musical: Compay Segundo y su grupo, la cual mantuvo con mucho orgullo y éxito, llevando por el mundo esa mezcla o mestizaje, ese ambiente de luz y color, esa salsa o son haciendo salir de su armónico, un instrumento de siete cuerdas, entre la guitarra española y el tres cubano creado por él, una sonoridad suave, que es el pulso de la Isla.

Participó activamente en el disco Buena Vista Social Club, con el cual ganó varios premios Grammy, y apareció también en la película del mismo nombre realizada posteriormente por Wim Wenders.

La sonrisa abierta, su piel cobriza, el sombrero protector, eran las características de este hombre de pueblo distinguido por una cierta elegancia europea, quien hizo retumbar los teatros neoyorquinos, franceses y españoles con su pegajoso “Chan Chan” y otros temas llenos de cubanía.

Compay Segundo es un importante eslabón de una cadena de gestores de ritmos cubanos, su eterna juventud fue un secreto, porque dedicó sus felices años a amar la vida y a la música hasta que el 14 de julio de 2003, a los 95 años, se nos fue sin poder cumplir su sueño de vivir 116 años como su abuela.

(Tomado de www.trabajadores.cubaweb.cu)

 

 

 

 

Subir
Somos Jóvenes Digital
Directora: Marietta Manso Martín, Editora: Alicia Centelles,
Diseño Web y Programación: Carlos Javier Solis, Webmaster: Letty Fernández Chirino,

Casa Editora Abril, 2008
 
Edición de papel