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El primer mártir de la Alfabetización
Por Matilde
Salas Servando
El analfabetismo fue uno de los grandes
males que aquejaban al pueblo cubano, desde que se fundó
la República a inicios del siglo XX, por lo que una
alta cifra de hombres y mujeres de este país no sabía
leer ni escribir; de ahí que la falta de conocimientos
impidiera un alto desarrollo intelectual de la población
adulta.
En el juicio seguido en el
año 1953 a los participantes en los asaltos a los cuarteles
Moncada,
de Santiago de Cuba, y Carlos
Manuel de Céspedes, de Bayamo, el joven letrado Fidel
Castro destacó en su alegato conocido como La
Historia me Absolverá, las razones por las que él
y sus compañeros se enfrentaron a la tiranía
de Fulgencio
Batista y dijo entonces que buscaban erradicar “el
problema de la tierra, el problema de la industrialización,
el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el
problema de la educación y el problema de la salud
del pueblo”.
Años después del triunfo de
la Revolución, en un memorable discurso pronunciado
el 26 de septiembre de 1960 ante el plenario de la Asamblea
General de la Organización
de Naciones Unidas, el entonces Primer Ministro Fidel
Castro aseguró que al año siguiente sería
erradicado el analfabetismo de Cuba.
El propósito de eliminar ese azote de la Isla en solo
un año constituyó una gran lección para
los pueblos de América Latina, y también una
gran vergüenza para quienes trataban —por todos
los medios— de desacreditar a la Revolución y
su proyecto social de beneficio popular.
Con la alborada del primer día de enero de 1961, se
inició en Cuba la Campaña
de Alfabetización, en el llamado Año de la Educación,
como una cruzada cultural que tuvo su antecedente en el compromiso
del Comandante en Jefe Fidel Castro y contó con la
masiva participación del pueblo.
Para lograr ese objetivo, miles de maestros y estudiantes
salieron hacia los llanos y montañas del país,
para llevar la luz del saber a las personas necesitadas. Uno
de ellos fue el joven matancero Conrado Benítez García,
quien con solo 19 años se había sumado desde
el año anterior al primer grupo de jóvenes que
durante varios meses asistió a un período de
capacitación y entrenamiento en el campamento de Minas
del Frío, ubicado en las montañas de la Sierra
Maestra, que lo preparó para luego trabajar en cualquier
zona del país, por inhóspita que fuera.
Al concluir esa etapa y en posesión del carnet que
lo acreditaba como maestro, fue designado en septiembre de
1960 para impartir clases en una modesta escuela recién
instalada cerca de Pitajones, en el municipio de Trinidad,
en la región central del país.
El 5 de enero de 1961, a solo unos días de comenzar
la Campaña de Alfabetización en el país,
un grupo de contrarrevolucionarios que operaba en esa zona
montañosa aprovechó la noche para capturar al
joven maestro, quien como únicas armas portaba un libro
de Aritmética, otro de Fisiología y un cuaderno
de ejercicios de Lenguaje. El horrendo crimen ocurrió
durante la madrugada.
Sobre el educador Conrado Benítez dijo el líder
histórico de la Revolución, Fidel Castro: “Ese
maestro, que murió cruelmente asesinado, no será
como una luz que se apague, será como una llama de
patriotismo que se enciende”.
Con la Campaña de Alfabetización, iniciada el
primer día del año 1961, hace medio siglo, la
Revolución cumplió uno de sus importantes propósitos.
Miles de jóvenes, junto a experimentados maestros,
se fueron por los campos y ciudades, para enseñar a
leer y escribir a los analfabetos, agrupados en las brigadas
que desde entonces adoptaron el nombre del joven alfabetizador.
Después de un arduo trabajo, el 5 de noviembre de 1961,
el municipio habanero de Melena del Sur fue el primero del
país que se agenció el derecho de hacer ondear
la bandera roja con el libro, el farol y la leyenda de “Territorio
Libre de Analfabetismo”. Así se proclamaba que
quienes no sabían leer ni escribir, ya poseían
los conocimientos básicos.
Bibliografía:
- Castro Ruz, Fidel. Cinco documentos.
(La Historia me absolverá). Ediciones Políticas.
Editorial Ciencias sociales. Instituto Cubano del Libro. La
Habana marzo de 1971. (Pág. 45)
- Colectivo de Autores. Leer, escribir, hablar. Ministerio
de Educación. (PP 303-306)
- www.cuba.cu/gobierno/discursos/
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