| Decisión
de amor por la Patria
La inscripción en el Registro Militar de los
jóvenes varones que cada año arriban a la edad
de 16 años se ha convertido en un proceso de especial
atención para las organizaciones juveniles
Por Marianela Martín González

(Foto: Raúl Pupo)
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“Cuando vinieron a citarme para cumplir
con el Servicio Militar Voluntario Femenino, el encargado
de entregar la citación en mi casa preguntó
por Darío, Danio o Danilo. En la medida en que él
erraba en los nombres yo me reía. Sabía que
se trataba del mío”.
Con este detalle comienza Daina Rodríguez González
a recordar su experiencia en el Servicio Militar Voluntario
Femenino, vivencia que durante un año fortaleció
contornos de su carácter y flexibilizó otros
que esperaban por pruebas como las allí superadas.
Cuenta que en el grupo donde cursa su primer año de
la carrera de Filología, en la Facultad de Letras de
la Universidad de La Habana,
resucitan las vivencias de su etapa como soldado, pues se
tiene una visión reduccionista de la utilidad de ese
tiempo, durante el cual la mujer ocupa un espacio estratégico
que no debe ser exclusivo para el sexo masculino.
“No se trata solo de demostrar que somos tan valientes
como los hombres, sino de transgredir límites que aún
atentan contra la plena emancipación femenina. En mi
caso me fui a la Preparación Básica del Soldado
en una guagua llena de muchachos, donde yo era la única
mujer. Luego en la unidad donde pasé esa etapa, estaba
entre cerca de 600 varones.
“Sentí siempre mucho respeto por parte de mis
compañeros. Nunca dudaron de mis posibilidades por
ser mujer. Me sentía admirada. Cuando hay muchachas
en un entorno como ese, una nota que los hombres se preocupan
mucho más de su apariencia personal. Tratan de que
todo les salga mejor para no sentirse avergonzados ante nosotras.
Daina considera que para motivar a las muchachas a incorporarse
al Servicio Militar Voluntario Femenino es preciso ponderar
de manera natural, y no en forma de campaña, el papel
de la mujer, lo mismo en la escuela, el hogar que en la comunidad.
Se debe metabolizar la idea, no como eslogan, de que no habrá
obra ciertamente acabada si faltamos nosotras, incluso la
victoria en una guerra.
Advierte que es fatal edulcorar el momento en que las féminas
deciden incorporarse al Servicio Militar, signado por el esfuerzo
físico y moral, o asegurar que es totalmente inocuo
para la relación de pareja y familiar. No siempre en
el hogar existe total consenso en que las mujeres den ese
paso. También hay novios y esposos celosos que someten
a una difícil elección entre el amor de pareja
y el deber con la Patria.
“Yo no tuve resistencia para poder cumplir con ese deseo
que desde la Secundaria tenía, pero hay jóvenes
que sí deben enfrentarse a incomprensiones de sus parejas
y hasta de los propios padres.
“Mi única controversia sobre el tema no duró
más de 15 minutos, y fue con mi madre cuando participé
en una maniobra. Ella ese día fue a visitarme a la
unidad y al verme enmascarada totalmente, y con el cansancio
que producen esos ejercicios, me propuso irme para la casa,
alegando que aquel rigor era demasiado para mí. La
convencí de que no rehusaría a mi compromiso
y que tenía fuerza para aquello y más.
“Hice guardias combativas, permanecí 21 días
sin ir a mi casa de pase porque estaba de servicio. Sentí
nostalgia por lo que quiero y se quedó en el hogar
y el barrio, pero todo eso fue superable, incluso el miedo
que siento por ciertos insectos quedó atrás
cuando tuve que cavar un hueco para dormir durante una maniobra.
“Cuando terminé y me entregaron la Distinción
de Servicio Distinguido en las FAR, mi madre admitió
que la propuesta de que me fuera en aquella ocasión
había sido totalmente emocional, y se sintió
muy orgullosa de tener una hija que logró alcanzar
el grado de cabo, que significa mucho en tan corto tiempo
de Servicio Militar”.
Confiesa que el ejemplo de mujeres como Celia
y Vilma, entre otras, también
tejieron su ilusión y compromiso de prepararse militarmente
para defender las conquistas revolucionarias. “Son paradigmas
de fineza, valentía y realización. Quise parecerme
a ellas y ese fue un modesto paso. Falta mucho para alcanzar
sus estaturas”.
Un abogado que supo cumplir
Sergio Alejandro Guerra Fernández cursa el primer año
de la carrera de Derecho, pero antes de incorporarse en septiembre
último a la Universidad de La Habana, cumplió
su deber con la defensa.
Para garantizar una buena incorporación de los jóvenes
al Servicio Militar Activo, estima que se precisa de un proceso
de inscripción responsable de todos los jóvenes
arribantes a los 16 años de edad en el registro militar
de las áreas de atención de los diferentes municipios.
A propósito de que entre enero y marzo del año
en curso está concebido el plazo del proceso de inscripción
de quienes este año cumplen esa edad, considera que
la disciplina debe comenzar por los propios jóvenes
que deberán cumplir ese compromiso, pero también
deberán tomar cartas en el asunto los padres y factores
comunitarios.
Para quienes le temen al Servicio Militar, porque es el momento
donde la distancia y el tiempo hacen mella en las relaciones
de pareja, este joven tiene un consejo: “Las novias
que no nos acompañan en los momentos ineludibles no
hubieran rebasado la más ligera de las ventiscas a
nuestro lado. Las que nos quieren de verdad se sobreponen
al reloj y los kilómetros”.
Del tiempo que dedicó a cumplir con la defensa se siente
agradecido: “Muchos creen que el Servicio Militar es
tan solo coger un fusil y prepararse para combatir al enemigo.
Eso se hace durante la Etapa de Preparación Básica
del Soldado, pero luego los soldados van a diferentes unidades
a cumplir diversas misiones, entre estas las de tanquistas,
artilleros, infantes, choferes, cocineros, otros realizan
guardia para custodiar los medios. Todos reciben una formación
integral que contribuye a su crecimiento como ciudadanos”.
Motivaciones
La inscripción en el Registro Militar de los jóvenes
varones que cada año arriban a la edad de 16 años
se ha convertido en un proceso de especial atención
para la UJC
y la FEEM
que junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el
Ministerio de Educación (MINED) llevan a cabo un plan
de actividades para el aseguramiento de tan importante tema.
Este año, según comentó Frank Herrera
Camejo, vicepresidente de la FEEM, existen especiales motivaciones
para acometer el proceso de inscripción, entre los
cuales destaca la celebración del 52 aniversario del
triunfo de la Revolución.
“Otras de las efemérides que debe motivarnos
para hacer de este proceso de inscripción uno de los
de mayor calidad es la celebración de los aniversarios
50 de la declaración del carácter socialista
de la Revolución y la victoria de Playa
Girón”.
Para apoyar que los jóvenes se inscriban en los respectivos
Registros Militares existen en las escuelas destacamentos
llamados Para servir a mi Patria, los cuales están
integrados por muchachos que se van a inscribir y por otros
que sellaron ese compromiso en años anteriores y esperan
ser llamados al Servicio Militar.
Frank explica que esos grupos promueven la importancia de
cumplir con la defensa de la Patria, con actividades que ayudan
a la formación política e ideológica
de las muchachas y muchachos.
“Con el apoyo de esos grupos se coordinan charlas de
jóvenes que ya cumplieron con el Servicio Militar y
otros que ahora cumplen. También gracias a la labor
de sus integrantes se reconoce a los primeros en inscribirse
y a las muchachas que se sumaron a ese proceso, para luego
ir de manera voluntaria a prepararse para la defensa junto
a sus compañeros.
“Por este tiempo hay un spot televisivo que recuerda
ese deber sagrado, pero en la cuadra también debe haber
control de esos muchachos que llegan a la edad de cumplir
con el Servicio Militar. Para asegurar la inscripción
los jóvenes no tendrán que ser visitados, ni
citados previamente por los responsables del área de
atención, por lo que depende mucho de la responsabilidad
individual y de la familia el éxito de este proceso.
“La defensa de la Patria exige un amor infinito. Estamos
en un momento donde las palabras soberanía y libertad
también se realzan junto a la actualización
de nuestro modelo económico por lo que pensar en defender
la Patria es una responsabilidad que todos los días
debemos tener presente”.
(Tomado de www.juventudrebelde.cu)
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