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Bailar Casino, un gran disfrute
Un proyecto que suma a bailadores
de todas las edades, principalmente a los estudiantes cubanos
para revitalizar un estilo, surgido en las pistas de Cuba.
Por Míriam
Zito
Fotos: Cortesía de Teresita Segarra

En una buena rueda de casino los
pasos se entrelazan en una coreografía de variaciones
infinitas. |
Ya nadie duda que Casineando en
Playa, con su espacio en sábados alternos
en el círculo social Gerardo
Abreu Fontán, constituye una opción valedera para
los apasionados al casino, ese estilo que llegó para
quedarse en las pistas cubanas.
Decir quién lo inventó sería
como buscar una aguja en un pajar, lo cierto es que suma más
adeptos cada día y hoy son más de 400 personas
las que acuden al Fontán para disfrutar de una buena
velada nocturna.
Decir Casino es remontarse a aquella década
prodigiosa de los 60, cuando los jóvenes acudían
a las matinés bailables del Casino Deportivo, hoy Casa
Central del MININT, o a la pista del círculo social
Patricio Lumumba (Casa Central de las FAR).
Su estilo requiere bailar en pareja desplegando
una serie de pasillos clásicos que recrea esa unión
armoniosa del hombre y la mujer cuando disfrutan de un son,
una guaracha, un merengue, una rumba y hasta de un reguetón.
Pero si se suman tres o cuatro parejas,
entonces se forma lo que se denomina rueda,
una verdadera demostración del buen arte de bailar
en la que se conjugan diferentes pasillos bajo la voz guía
que marca el cambio en un momento determinado.
El casino clásico comprende 25 pasos
con nombres específicos, pero la creatividad popular
los ha incrementado y hoy suman cientos, que sin llegar a
ser coreográficos, demuestran la destreza de los bailadores
cubanos.
Impulsado desde hace años por figuras
reconocidas de la música cubana como el maestro Adalberto
Álvarez, el casino nunca ha dejado de bailarse, y si no
me equivoco, retoma ahora su antiguo auge con programas como
Bailar es algo más, Qué
Pista y el proyecto Casineando en Playa,
a cargo de Teresita Segarra.
Coordinadora de la UNEAC
en el municipio capitalino de Playa y del proyecto en
sí, Teresita explica que las acciones se iniciaron
hace dos años, y como fundadores cita también
a los compositores Alicia Sardiñas y Alan Borges, autores
del libro Historia del baile y la rueda de casino-salsa.
“Es un macroproyecto”, enfatiza,”y
tiene muchos objetivos, el principal: revitalizar y fortalecer
el casino, el baile más popular de Cuba, lo que responde
a la identidad de nuestra música, porque aquí
se está bailando casino, pero en el mundo se está
bailando más, con el nombre de salsa.
“Casineando tiene
dos espacios, uno en Fontán, con dos sábados
alternos al mes de 6 a 10 de la noche, a los que algunos ya
le llaman Casinotemba, pero al que acuden
muchos jóvenes, porque hay que mezclar las generaciones”,
dice.
Ahora surge en el Salón Rosado de
La Tropical una matinée bailable reservada en sí
para los estudiantes, sean de primaria, secundaria o preuniversitario.
Ya se han realizado competencias y festivales
de casino, auspiciados por la UJC
y la FEEM.
“De ahí que”, reafirma Teresita, “decidimos
poner nuestro granito de arena, y hemos hecho coordinaciones
con el Ministerio de Educación, incluso con metodólogas
de la enseñanza artística, así como con
las organizaciones políticas para que el movimiento
tome cuerpo desde la base, y ya en el municipio de Marianao
se proyecta una competencia en la que participarán
todos los estudiantes.
“Lo que hacemos con el Salón
Rosado es aportar un escenario que muchos jóvenes desconocen,
donde a un precio módico en moneda nacional, con música
grabada, se desarrollen las competencias en parejas o en ruedas,
en un ambiente sano y familiar.
“Hicimos un intercambio cultural con
las universidades mexicanas de Puebla y Chihuahua, y en este
último lugar con la Casa de la Amistad Cuba-México
Nicolás Guillén, a donde fuimos a impartir talleres
sobre el baile de casino y fue muy bien acogido.”, añade
la coordinadora de la UNEAC en Playa.
El aporte de Los
Tradicionales
Los Tradicionales es una de las seis ruedas que siempre han
participado en el proyecto. Junto a la rueda del Cotorro,
la de Ayer, hoy y siempre —que responde a la Casa de
la Cultura de Plaza— y la de Santa Fe, suma a la Old
Star, de Santiago
de Cuba, y a la de la Universidad
de Holguín.
Su voz guía es Alberto González,
y agrupa a bailadores de La Habana Vieja y Centro Habana:
Él explica: “Todos los que bailamos tenemos más
de 55 años. No fuimos los inventores del casino, pero
nos ubicamos en la segunda generación de ese baile.
“Hace diez años fundamos la
primera Peña de Casino de La Habana, en la Casa de
Cultura Joseíto Fernández.
La hicimos con ruedas y orquestas en vivo. También
hemos participado en distintos concursos, en particular en
la Competencia de 50 ruedas de casino, que se celebró
por el aniversario 45 de la UJC, donde obtuvimos
el primer lugar.
“En estos momentos mantenemos cuatro
peñas al mes: dos en la Sociedad Canaria y dos en la
Unión Árabe de Cuba”.
El Oso, una rueda
para respetar
Más conocido por “El Oso”, Joaquín
Roche Rodríguez es el director de la rueda más
grande y antigua de Cuba, que marcó pauta en el Patricio
Lumumba. Fue una rueda de pueblo.
“El casino”, afirma, “es
un baile que se puede girar con cualquier tipo de música.
Yo lo disfruto mucho, tengo 64 años y empecé
a bailarlo a los 11; nadie me enseñó, aprendí
solo”.
El casino no tiene dueño y se ha
enriquecido con la inventiva de los verdaderos bailadores,
aquellos que sienten la música en la raigambre de sus
huesos. Ver bailar al Oso, a Alberto, a Alicia, Lázaro
o Alan es ver bailar a Cuba entera.
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