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Melba y Haydée, combatientes por la libertad
Por Matilde
Salas Servando

Melba y Haydée, las Heroínas
del Moncada.
(Tomada de www. vanguardia.co.cu) |
Los nombres y la trayectoria
revolucionaria de las heroínas del Moncada
Haydée Santamaría Cuadrado y Melba Hernández
Rodríguez del Rey, son parte indisoluble de la historia
de Cuba, pues desde muy jóvenes estuvieron ligadas
a la lucha contra la tiranía implantada en el país
por Fulgencio
Batista, a raíz del golpe de estado del 10 de marzo
de 1952.
Yeyé, como familiarmente llamaban a Haydeé,
desde muy temprano se incorporó con su hermano Abel
a las filas de la Juventud Ortodoxa, del Partido fundado por
Eduardo
Chibás y luego al movimiento revolucionario que organizó
el joven abogado Fidel Castro y se conoció en el ámbito
político nacional como la Generación
del Centenario de José Martí.
Melba, abogada de profesión, también se sumó,
desde sus inicios, a esa contienda por la libertad de la patria,
y estuvo dispuesta a correr la misma suerte que sus compañeros
de luchas.
Melba Hernández y Haydée Santamaría participaron
activamente en los preparativos del asalto a los cuarteles
Moncada y Carlos
Manuel de Céspedes, desde que se celebraron las primeras
reuniones en el apartamento de los hermanos Santamaría,
situado en la calle 25 y 0, en la barriada habanera de El
Vedado, y juntas fueron a la granjita
Siboney, ubicada en las afueras de Santiago
de Cuba, donde se ultimaron los detalles del asalto a
la importante fortaleza militar, de la zona oriental del país.
La víspera de las acciones bélicas, el 25 de
julio de 1953, ambas alistaron los uniformes de los combatientes
y aunque no se había tenido en cuenta que ellas tomaran
parte activa en el asalto, finalmente la dirección
del Movimiento
aceptó que colaboraran como enfermeras, a las órdenes
del doctor Mario
Muñoz Monroy, por lo que se fueron en el último
auto, que conducía el médico matancero.
Tras el combate en el cuartel Moncada, juntas fueron hechas
prisioneras y sometidas a diversas torturas, como quemarlas
en los brazos con colillas encendidas. Pocas horas después
del asalto, “con un ojo humano ensangrentado en las
manos se presentaron un sargento y varios hombres en el calabozo
donde se encontraban las compañeras Melba Hernández
y Haydée Santamaría, y dirigiéndose a
la última, mostrándole el ojo, le dijeron: “Este
es de tu hermano, si tú no dices lo que él no
quiso decir, le arrancaremos el otro”(…)llenos
de despecho, le dijeron nuevamente a la joven Haydée
Santamaría: “Ya no tienes novio porque te lo
hemos matado también”.(1)
Por la probada participación de ambas luchadoras en
las acciones del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio
de 1953, las juzgaron en la Audiencia de Santiago de Cuba
y posteriormente “fueron condenadas a siete meses de
prisión en la cárcel de Guanajay (…) ya
antes de la condena formal las habían situado un tiempo
entre presos comunes, con el propósito de que estos
las agraviaran. Pero esos delincuentes fueron con ellas más
cuidadosos y tiernos que los otros, los delincuentes sanguinarios
que detentaban el poder. Y ahora, con la formidable intervención
de todos los compañeros en el juicio, había
cobrado mayor aliento aún el proceso insurreccional,
y ellas tenían nuevas tareas asignadas para la salida”(2)
en libertad del Reclusorio Nacional de Mujeres de Guanajay,
lo que ocurrió el 20 de febrero de 1954.
Para Melba y Haydée la lucha contra la tiranía
de Batista no terminó junto a los muros del Moncada,
sino que se acrecentó cuando fueron puestas en libertad.
Haydée trabajó en la edición y distribución
del documento conocido como “La
historia me absolverá”, alegato pronunciado por
Fidel Castro en su autodefensa, el 16 de octubre de 1953,
durante el juicio que se le siguió por el asalto a
los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Formó parte de la Dirección Nacional del Movimiento
26 de julio y desarrolló una activa labor en el exilio,
la Sierra Maestra y el llano.
Años después de aquellos hechos, Melba recordaba:
“Conocí a Fidel en la casa de Abel Santamaría
y tanto Haydée como yo, lo asumimos como nuestro jefe,
desde que intercambiamos las primeras ideas”.
También el Comandante en Jefe Fidel Castro, destacó
la participación de las heroínas Haydeé
Santamaría y Melba Hernández, en la epopeya
del Moncada, luego de transcurrir más de medio siglo
de aquellos acontecimientos, cuando dijo: ”La familia
de Melba Hernández nos ayudó mucho, y Yeyé,
que era muy jovencita. Ellas no eran familia, eran amigas”•
Más adelante se refirió a los uniformes militares
que utilizaron los asaltantes para la acción bélica
y señaló:”Los fabricamos en La Habana,
en casa de Melba Hernández y Yeyé, todos ayudaron
allí”.
Fidel significó que “nunca fue puesto en un lugar
tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer
cubana” pues ambas sufrieron diferentes vejámenes
por los soldados batistianos que “ensayaron diversos
medios, pero no podían con el valor de los hombres
y probaron el valor de las mujeres” que supieron portarse
a la altura de sus compañeros.
(1) Palabras de Fidel Castro, en su
alegato conocido como “La historia me absolverá”,
en el juicio por los sucesos del Moncada.
(2) Fernández Retamar, Roberto. Ob. citada.
Bibliografía
. Fernández Retamar, Roberto.
“Mujeres ejemplares”. Editorial Orbe. La Habana,
1977.
“Cinco documentos”. “La Historia me absolverá”.
Ediciones Políticas. Editorial de Ciencias Sociales.
Instituto Cubano del Libro. La Habana,1971.
“¿Por qué la Revolución Cubana?
La verdadera historia de la dictadura de Fulgencio Batista”.
Editorial Capitán San Luís. La Habana. 2010
Revista Cuba. Edición especial, Cien años de
lucha. Octubre 1968.
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