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Manuel Bisbé, fiel a la causa revolucionaria
Por Matilde
Salas Servando

(Tomada de www.ecured.cu) |
A cuatro días de terminar el año
1906 nació, en el seno de una familia de larga tradición
y favorable posición económica, Manuel Bisbé
Alberni, en la oriental ciudad de Santiago
de Cuba, su patria chica, de la que diría en la
edad adulta: “Todo el Santiago de mi niñez resucita
en mi mente, y siento como si un vaho de recuerdos me inundara
el alma”.
Cuando aún era un niño se trasladó con
su familia para la capital y luego realizó los exámenes
de ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza de
La Habana, con notas de sobresaliente, línea que continuó
a lo largo del bachillerato por su aplicación y tenacidad
en los estudios. Por esa época aparecieron también
sus primeras inquietudes políticas y presidió
la Comisión Organizadora de la Asociación de
Estudiantes y de la Unión Juvenil, que surgió
de manera paralela a la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU) de la Universidad
de la Habana.
Su preferencia por los temas relacionados con la historia,
la literatura y la geografía se puso de manifiesto
por entonces, y junto a otros alumnos y profesores fundó
y presidió, con sólo 15 años, una Sociedad
de Conferencias en la que dio sus primeros pasos el magnífico
orador que luego fue en su madurez. Antes de arribar a las
dos décadas de vida publicó un poemario titulado
“En los Jardines del Silencio” en el que, con
visión de futuro, afirma: “Nuestro siglo es el
siglo de las revoluciones”.
En plena adolescencia ingresó en la Universidad de
La Habana, donde matriculó las carreras de Derecho
Civil, Derecho Público y Filosofía y Letras.
Por esa época, el joven santiaguero, junto a otros
alumnos de nuevo ingreso, se hizo eco de la rebeldía
de Julio Antonio
Mella en la bicentenaria casa de altos estudios y formó
parte de la promoción que luego se conocería
como “la Generación del 23”.
Vale destacar su activa participación como Delegado
de la Asociación de Estudiantes de Derecho, miembro
de la primera Federación Estudiantil Universitaria
y también su asistencia como Delegado, por la revista
Instituto, al Primer Congreso Nacional de Estudiantes, efectuado
bajo la dirección de Mella.
Años después, Manuel Bisbé recordó
los hechos acontecidos por esos días y destacó
“el espíritu combativo y el penacho romántico
de aquella promoción de 1923 en la que descolló
la voluntad férrea de Mella, y el aporte decisivo que
el estudiantado de entonces ofreció a la causa de la
reconquista cubana de Isla
de Pinos. Eran los tiempos del gobierno de Zayas.
Mítines, manifestaciones, recorridos por el interior
y, en suma, una formidable manifestación de la ciudadanía
a favor de la isla que nos querían quitar”.
En el período entre el 9 de febrero de 1926 al 5 de
diciembre del año siguiente, cuando contaba 21 años,
Bisbé concluyó con altas calificaciones sus
estudios como Doctor en Derecho Público y Derecho Civil
y fue alumno eminente de la carrera de Filosofía y
Letras.
Su trayectoria académica continuó cuando obtuvo
por oposición la plaza de profesor de Lengua y Literatura
Griega en la Facultad de Filosofía y Letras, de la
universidad habanera, y luego se destacó por su valiente
actitud frente al llamado “bonche
universitario” y las pandillas gansteriles, durante
una época oscura que conmocionó a la casa de
altos estudios y al país en su conjunto.
Bisbé estuvo junto al líder del Partido Ortodoxo,
Eduardo
Chibás, cuando fundó esa organización política
y años después supo enfrentarse a la dictadura
de Fulgencio
Batista, desde el mismo día que éste violó
la ley con el artero golpe militar del 10 de marzo de 1952.
Cuando le resultó imposible continuar viviendo en Cuba,
en medio de aquel estado de cosas, marchó con su familia
al exilio, donde mantuvo su vertical combatividad.
Al triunfo de la Revolución, la dirección del
país lo nombró embajador ante la Organización
de Naciones Unidas, donde se destacó como diplomático
e intelectual de amplia cultura y representó con dignidad
a Cuba, en momentos muy difíciles. Durante ese período,
ocurrió el sabotaje
al vapor francés La Coubre en el Puerto de La Habana,
el 4 de marzo de 1960, y también en la etapa cercana
a la invasión por Playa
Girón, auspiciada por Estados Unidos. La voz del diplomático
cubano se alzó enérgica para denunciar esos
hechos.
La muerte del doctor Manuel Bisbé Alberni ocurrió
a los 54 años, el 20 de marzo de 1961, en plenitud
de sus facultades creadoras, mientras denunciaba desde el
plenario de la ONU en Nueva York, el ataque mercenario por
Playa Girón.
Luego de ser trasladados sus restos a la Patria, se efectuó
el velatorio en el Aula Magna de la Universidad de La Habana,
donde se le rindieron honores y su cadáver fue depositado
en el cementerio
de Colón, de la capital cubana, con honores de Comandante
Muerto en Campaña.
La despedida del duelo estuvo a cargo del Comandante en Jefe
Fidel Castro, quien destacó que Manuel Bisbé
“fue el profesor, el dirigente político, el intelectual
que cuando muchos profesionales desertaron se mantuvo fiel
a la Patria. Siempre fiel a la causa revolucionaria que abrazó
y murió con ella(…)No era Bisbé un hombre
de guerra. Pero allá en la ONU libró una dura
batalla en una de las etapas más difíciles de
la Patria. Para trabajar allí había que ser
extraordinariamente leal”.
Bibliografía
- Bisbé York, José Manuel
y Pedro Méndez Díaz. “Manuel Bisbé.
La huella de su ejemplo”. Editorial Ciencias Sociales.
La Habana, 2008.
- Nuiry Sánchez, Juan. “Tradición y combate.
Una década en la memoria”. Editorial Félix
Varela. La Habana 2007
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