| A
más de doscientos cuarenta años de la Enciclopedia
Por Alicia
Centelles

Diderot reunió para su proyecto
a varios de los más preclaros intelectos de su
época.
(Foto: Archivo) |
El 28 de junio de 1751 vio la luz el primer
volumen de la Enciclopedia. El artículo del mismo nombre,
redactado por el francés Denis Diderot, definía
el programa global de la obra: reunir todos los conocimientos
adquiridos por la Humanidad hasta ese momento, una crítica
de los fanatismos religiosos y políticos, y una apología
de la razón y la libertad de pensamiento.
En esa empresa editorial, filosófica
y científica llevada a cabo por Diderot y D´Alembert,
intervinieron autores como Montesquieu, Rousseau y Voltaire.
El segundo volumen de la Enciclopedia supuso
un gran escándalo, por lo que Diderot tuvo que esconderse
y la publicación se suspendió. No obstante,
el tercer tomo se publicó un año más
tarde, y fue condenado por el Consejo del rey. En 1757, cuando
se publicó el séptimo, ya la obra tenía
más de cuatro mil suscriptores, cifra nada despreciable
si se tiene en cuenta que en esa época no abundaban
las personas que supieran leer.
Examinar todo, remover
todo sin reservas
A pesar de las acerbas críticas que recibió
en su época, la Enciclopedia perdurará por siempre
como símbolo del espíritu de la Ilustración.
Desde los medios católicos, a mediados del siglo XIX,
se intentó borrar sus huellas con obras más
ambiciosas si cabe, pero no lo lograron.
Para Diderot, la máxima fundamental
era “examinar todo, remover todo sin excepción
y sin reservas”. En su obra estableció un orden
racional alfabético, basado en la clasificación
de las facultades y las ciencias que ya había fijado
el inglés Francis Bacon. Y todo ello con la novedad
de que el francés utiliza las referencias de cosas
y palabras para que el lector pueda circular por esa selva
de conocimientos que abarca desde la Teología hasta
la Medicina.
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