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Las campanas doblan por Hemingway
Por Matilde
Salas Servando

Dedicó su Premio Nóbel
al pueblo cubano.
(Foto: Archivo) |
Aunque la partida de nacimiento de Ernest
Miller Hemingway
señala que nació en la zona de Oak Park,
un poblado cercano a Chicago, Estados Unidos, en 1899, se
puede decir sin lugar a dudas que este prolífico escritor
estaba orgulloso de su vinculación con Cuba, por la
que sentía un amor especial. Así lo expresó
cuando arribó por última vez a la Isla, el 4
de noviembre de 1959.
En esa fecha, cuenta Leonardo
Depestre en su libro “Cien Famosos en La Habana”,
que en el aeropuerto internacional José Martí
fue recibido por un amplio grupo de amigos y vecinos del pueblito
de San Francisco de Paula, quienes le obsequiaron una bandera
cubana. Luego añade el autor que en esa ocasión
Hemingway declaró a un reportero: ”Me siento
muy feliz de estar nuevamente aquí, porque me considero
un cubano más. No he creído ninguna de las informaciones
que se publican contra Cuba en el exterior. Simpatizo con
el gobierno cubano y con todas nuestras dificultades (el periodista
acota el énfasis puesto en la palabra nuestras)”.
En 1940, el autor de “Por quién
doblan las campanas” alquiló la finca La Vigía,
en San Francisco de Paula, que luego compró, y años
más tarde se fue a vivir definitivamente en ese sitio
con su tercera esposa, Mary Welsh. Ahí escribió
la novela “El viejo y el mar”, que se dio a conocer
con gran acogida del público y la crítica en
1952.
Al año siguiente recibió el
Premio Pulitzer de Literatura, el Premio Anual de los Libreros
Italianos y en 1954 mereció el Nóbel
de Literatura por el conjunto de su obra. En esos días
declaró a la prensa: “Este es un Premio Nóbel
que le pertenece a Cuba, donde tengo mis libros y mi casa.
Mi obra fue creada y pensada en Cuba, con mi gente de Cojímar”.
Vale destacar que como una significativa prueba de amor y
estima al pueblo de Cuba, el escritor entregó la medalla
correspondiente al galardón para que se conservara
en la mayor de las Antillas. Por entonces también fue
condecorado en la Isla con las órdenes Carlos Manuel
de Céspedes y San Cristóbal de La Habana.
Entre sus obras más conocidas están
sus cuentos cortos “La capital del mundo”, “El
anciano del puente” y “El luchador”, por
sólo citar algunos. También las novelas “París
era una fiesta” y la ya mencionada “Por quién
doblan las campanas”.
Después de una azarosa vida de viajes,
guerras, cacerías por países de África
y corridas de la aguja en aguas caribeñas, Ernest Hemingway
salió por última vez de Cuba en julio de 1960,
con destino a España y de ahí a Estados Unidos,
para someterse a un tratamiento médico.
Conocedor de que era aquejado por una
enfermedad en estado terminal, Ernest Miller Hemingway determinó
acabar con su vida en Ketchum, Idaho, el 2 de julio de 1961.Un
mes después, su viuda viajó a Cuba para donar
al patrimonio de la isla la finca La Vigía con su mobiliario.
Actualmente, en ese lugar radica el Museo
Hemingway.
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