| De
médico a maestro
Un futuro profesor cuenta su vida. El 31 de marzo
de 1977 quedó constituido oficialmente el Instituto
Superior Pedagógico Rafael
María de Mendive. Desde el curso 74–75 existía
la Unidad Pedagógica, en Sandino, provincia de Pinar
del Río. Cientos de jóvenes respondieron al llamado
hecho por Fidel en el II Congreso de la UJC. Hoy las historias
siguen siendo parecidas.
Por Zenia Regalado

Osniel, de 25 años, nunca
escuchó decir en su casa que maestro era una buena
carrera. Ingresó en Medicina, pero ese no era su
mundo.
(Foto: Santiago Calero) |
Comenzó a estudiar Medicina,
más por embullo que por otra cosa; pero donde se siente
verdaderamente cómodo es en el Instituto Superior Pedagógico
Rafael María de Mendive.
Su padre siempre le decía que quería que estudiara
una carrera buena, pero jamás mencionó la de
maestro.
Quizás su progenitor cambie de opinión cuando
lea estas líneas y los criterios de su hijo, hoy líder
estudiantil en un centro que no tiene nada que ver con salvar
vidas, biológicamente hablando; pero sí con
ayudar a enderezar muchos senderos.
Osniel Rodríguez Lezcano es el presidente de la FEU
de primer año en dicho Instituto, y en él aprende
a poner alas a sus aspiraciones. No piensa parar hasta convertirse
en doctor en Pedagogía. Antes se necesitaban cinco
años para ello, ahora en dos se puede lograr.
Muchos encuentros y desencuentros hubo en su vida hasta hallar
su verdadero camino. Sus vivencias pueden servir para levantar
nuevas moralejas.
Cuéntanos cómo fueron esos avatares.
“Cuando estaba a la mitad del duodécimo grado
tuve dos opciones: el Pedagógico y la Escuela Interarmas
Antonio Maceo. Ya le he contado lo que ocurría en mi
casa con lo de maestro, así es que opté por
la segunda posibilidad. Se trataba de mando táctico
en tropas generales.
“Estuve allí tres meses; pero no me gustó.
Pedí la baja y me pasaron para el Servicio Militar.
En él estuve dos años y de ahí, por buenos
resultados ingresé al pre militar Tumbas de Estorino.
“Al terminar allí pedí Medicina y me la
dieron en el 2001. En esa facultad estuve un año. Cuando
comencé en ella todas las notas eran cinco y cinco,
pero.... cuando llegó Bioquímica comenzaron
los problemas, y con ella llegó mi primer dos.
“Recuerdo que aquel día ni merendé, ni
almorcé. Me fui para mi casa a estudiarla, pero no
la entendía muy bien de ninguna manera.
“De ahí inicié el curso
de superación integral en la sede que radica en la secundaria
Carlos Ulloa. Allí opté por Lenguas Extranjeras,
en el Pedagógico, que es lo que estudio. Damos Inglés
y Francés, y me siento cómodo con mi carrera.
“Yo soy un ejemplo de cuántas oportunidades hay
en Cuba si uno quiere estudiar. Conmigo en el curso integral
había muchachos sin aspiraciones de seguir estudiando,
sólo estaban en el centro para culminar su duodécimo
grado y volver a la calle. Creo que no siempre sabemos aprovechar
lo que nos dan”.
¿Ya te has probado como futuro profesor?
“Aunque este primer año es completo aquí
en el Pedagógico, en los 15 días de práctica
estuve en la Carlos Ulloa”, y la profesora del grupo
me permitió dar dos clases. Los alumnos me entendieron
muy bien, incluso, nos pidieron que fuéramos para allá
el curso que viene. Fue una experiencia muy bonita”.
¿Cuántos integrantes de la FEU intervienen
en el programa de transformaciones energéticas?
“Los 516 de primer año han participado en la
distribución de refrigeradores, en grupos alternos.
Ese intercambio directo con el pueblo es muy útil en
nuestra formación. Nos reciben con mucha alegría
ante la llegada de los nuevos equipos. También nosotros
comprobamos así cuánto se hace en nuestro país
por mejorar las condiciones de vida de las personas.
“A partir del análisis de los discursos de Fidel,
del efectuado el 17 de noviembre en la Universidad de La Habana,
y de uno más cercano, el 17 de enero en nuestra provincia,
nos hemos dado cuenta de que tenemos que ser más combativos
ante lo mal hecho, y a partir de nuestra profesión
contribuir a que los alumnos en las escuelas tengan una mayor
cultura económica, que sepan de dónde sale la
energía que consumimos, cuánto invierte la nación
para protegernos de los apagones. Podemos hacer mucho por
una mayor cultura del ahorro, desde cada aula en la que vayamos
a dar clases, y también ahora, en las nuestras del
Instituto, en las cuales se debate el tema, y se enfrentan
la indolencia y el derroche”.
Los alumnos de primer año de la carrera permanecen
becados en el Instituto. ¿Cómo es la vida en
él?
“Además de estudiar en la beca, y de consultar
bibliografía en el Centro de Documentación e
Información —permanece abierto hasta las 10 de
la noche, aunque tiene escasez en algunos títulos—
la vida universitaria también tiene otros matices.
“Se organizan peñas los domingos, donde cada
quien recita un poema suyo o ajeno, otros cantan acompañados
de guitarra. Hay un taller literario que se desarrolla los
jueves, y todo aquel que desee incorporarse lo puede hacer.
Es dirigido por extensión universitaria.
“Los días 11, 12 y 13 de abril desarrollaremos
el Festival de Aficionados de la FEU en cada una de nuestras
facultades: la Facultad de Media Superior; la de Profesores
Generales Integrales y la de Educación Infantil.
“Tenemos un grupo musical, Ocasión, que se presenta
en nuestras actividades. También está formado
un grupo humorístico, manifestación cultural
en la que el Instituto tiene una arraigada tradición”.
La educación formal, la ética de un
maestro, ¿cómo son abordados por la FEU?, pues
conocemos que se han dado algunas indisciplinas.
“En esos aspectos la institución trabaja permanentemente.
Hay una asignatura que se da en primer año, Ética,
que nos aporta mucho conocimiento acerca de las normas que
debe mantener un educador; pero lamentablemente aún
no se ha logrado todo lo que se puede.
“Se sigue empleando por algunos estudiantes del Instituto
un lenguaje inapropiado que se parece mucho a la jerga callejera,
sin embargo, la materia que he mencionado enseña la
importancia de la cortesía, del buen lenguaje; lo bonito
que se ve a un profesor hablando en voz baja.
“De nosotros depende en gran medida el comportamiento
de las próximas generaciones, por ello a este tema
le tenemos que dedicar más tiempo por parte de la FEU.
“Todos los meses se organiza lo que llamamos una reunión
de beca, y en ella tratamos estos asuntos. En una oportunidad
realizamos un análisis con todos los estudiantes de
una planta, porque llegaron quejas de los vecinos acerca del
comportamiento de una persona que les gritaba desde el centro.
“A veces estas cosas se ven como ´cosas de estudiantes´,
pero en el caso nuestro tenemos que pensar que toda la sociedad
nos mira y nos exige más a nosotros que a otro sector
en cuanto a modales y comportamiento, y es lógico que
así sea. En esa batalla estamos, y es permanente”.
¿Qué significa para ti la UJC?
“La veo como estar en el lado de los que quieren construir.
Milito en ella desde el curso 95-96 cuando era alumno del
pre Lázaro Acosta, en Troncoso. La organización
me ayudó a educarme, a ser más responsable,
a tener más orientación sobre la vida, a cumplir
tareas.
“Hoy esa organización nos sigue aportando. Como
presidente de la FEU siempre he tenido todo el apoyo de sus
representantes en el Instituto y fuera de él, incluso
hasta en los temas que debatimos con los alumnos nos han sugerido
abordar todo lo relacionado con el reglamento del Pedagógico,
que incluye la no ingestión de bebidas alcohólicas
y las relaciones interpersonales basadas en el respeto”,
enfatizó Osniel.
Conversar con este dirigente estudiantil de un centro con
tanto impacto en la sociedad aclara los caminos, siempre con
malezas, quizás por ello más hermosos cuando
quedan desbrozados.
Detrás de cada
espina que se recorta en esta casa de la educación
y la cultura, está la mano de muchos jardineros que
llegan a dar sus clases allí unas veces en bicicleta,
otras en coches de caballo, o en lo que sea, pero lo hacen
como en una profesión de fe.
(Tomado de Guerrillero
Digital) |
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