La revista digital de los jóvenes cubanos.
Botón sección.

Aniversario 50 de la Victoria de Girón
Fidel en Girón.

Logo del XI Congreso de la FEEM.

Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC
Logotipo del IX Congreso de la UJC.


Arte


La renovadora Amelia

El 8 de abril de 1968 murió Amelia Peláez, destacada artista de las artes plásticas cubanas, transformadora del lenguaje, tanto en la pintura como en la cerámica. Dejó una vasta obra, reconocida nacional e internacionalmente.

Por Nancy Pérez Medina

 

Mural “Las frutas cubanas”, Hotel Habana Libre.1957.
Mural “Las frutas cubanas”, Hotel Habana Libre.1957.
(Tomada de www.ecured.cu)

El actual municipio espirituano de Yaguajay exhibe con orgullo, entre las personalidades del terruño, a la artista de la plástica Amelia Peláez del Casal, nacida el 5 de enero de 1897 en ese territorio de la entonces provincia de Las Villas. Muy joven, va a estudiar a la Academia de San Alejandro, en La Habana, que la acoge como hija adoptiva hasta su muerte, el 8 de abril de 1968.

Cuando la alumna predilecta de otra figura relevante, el maestro Leopoldo Romañach, viaja a Europa en 1927 y se radica durante un tiempo en París para continuar estudiando con destacados artistas, ya había realizado su primera exposición en Cuba; la segunda ve la luz en la Galería Zak, de la capital francesa, antes de regresar a la Isla en 1934, como una renombrada profesional.

Su casa de La Víbora sirvió de taller al movimiento de artistas cubanos modernos. Sus reconocidas naturalezas muertas se distinguen por gruesas líneas negrasque sirven de nexo y límite entre zonas planas de colores de gran brillantez, que realzan la composición. Con su estilo único, tanto en sus pinturas como en sus cerámicas, se observan elementos de la arquitectura tradicional del país.

Con habilidad y creatividad intensa, Amelia Peláez inicia en Cuba el lenguaje entre signos, con entonación en azules y dándole un toque único a la cerámica de la Isla. Otro grande de la plástica cubana, René Portocarrero, dijo al respecto que Amelia fue la primera que supo recoger nuestro color local en cuadros de enorme belleza y en otras obras maestras.

De su actividad profesional, podemos destacar además sus obras “Gudinga” (1931), “Las dos Hermanas” (1943) y “Las muchachas” (1943), así como su labor como profesora de Estudio Libre de Pintura y Escultura, miembro fundador de la Asociación de Pintores y Escultores de Cuba (APEC) y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y jurado de la Primera Bienal Internacional de Pintura y Grabado, en México.

Amelia dejó una vasta obra, reconocida en numerosas exposiciones y premios en los ámbitos nacional e internacional. Al morir ostentaba la Orden Nacional “30 años Dedicados al Arte”.

En el Parque Lenin, de La Habana, una galería lleva su nombre, y el Museo Municipal de Remedios, en Villa Clara, atesora obras originales de su primera etapa. También el Museo de Artes Decorativas de la capital cubana exhibe algunas de sus cerámicas.

Fuente:
Sitio: www.ecured.cu


Artículos relacionados
El pincel mágico de Amelia Peláez
Amelia Peláez: espirituana y universal

 

Subir

 

Somos Jóvenes Digital
Directora: Marietta Manso Martín, Editora: Alicia Centelles,
Diseño Web y Programación: Carlos Javier Solis, Webmaster: Letty Fernández Chirino,
Casa Editora Abril, 2011

VI Congreso del PCC
Logotipo del  6to. Congreso del PCC.

Edición de papel