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Ciro, un guerrillero de primera línea
Entre los revolucionarios que combatieron y murieron
en acciones de apoyo a la huelga general del 9 de abril de
1958, destaca el bravo capitán Ciro Frías Cabrera,
quien luchaba en el cuartel Imías por encomienda de
Raúl Castro Ruz, entonces jefe del II Frente Oriental
Frank País.
Por Nancy
Pérez Medina

(Foto: Archivo) |
Los revolucionarios cubanos combatieron y murieron en todo
el país al participar y apoyar la huelga
general del 9 de abril de 1958, entre ellos el bravo combatiente
Ciro Frías Cabrera, nacido en Bayamo (en la Sierra
Maestra) el 10 de diciembre de 1928, época y lugar
que lo llevaron a tener pocos estudios y mucho trabajo desde
temprana edad. Junto a su hermano Antonio fue uno de los primeros
campesinos que se unió al Ejército
Rebelde, cuando ya era un hombre de 29 años, con
mujer y tres hijos.
A pesar de los días difíciles y llenos de peligros,
con decisión irrevocable Ciro entregó todo a
la causa y sirvió sin descanso a la lucha revolucionaria.Como
enlace, iba y venía por las lomas sin parar, trayendo
noticias y también al segundo grupo de hombres que
se unió a la guerrilla procedente de Manzanillo, hasta
que, delatados, los guardias los torturaron, matando a su
hermano Antonio y al joven arriero Eliecer Tamayo, a quien
quemaron vivo.
Además, fueron víctimas de
detenciones y amenazas su mujer y un primo hermano que trabajaba
en su bodega, la cual fue saqueada por los guardias, quienes
prendieron fuego a todo lo que encontraron a su paso. En ese
momento de dolor y prueba reafirmó su voluntad de vencer,
y se destacó desde su bautismo de fuego en el combate
de Altos de Espinosa donde, junto a Fidel, casi fueron cercados
por el ejército, guiado por el traidor Eutimio Guerra,
a quien capturó después el propio Ciro.
Fue en el asalto al cuartel del Uvero donde
se ganó los grados de capitán.Allí, siguiendo
el ejemplo y la palabra de Fidel, aprendió el arte
de la emboscada y del golpe rápido, y disfrutó
el sabor de la victoria. En los meses siguientes, se forjó
como guerrillero y hombre de confianza: combatió en
el central Estrada Palma bajo
las órdenes de Guillermo García, y en Palma
Mocha avanzó bajo las balas para recoger las armas
de varios compañeros caídos.
Ciro Frías partió con Efigenio
Ameijeiras para la emboscada del Turquino,
donde no llegaron a combatir, pero libraron una batalla de
cinco días contra el hambre y la sed, sin abandonar
sus posiciones. Ostentando aún el grado de teniente
dirigió con éxito los combates de Mareón
y Mota, que causaron numerosas bajas al enemigo.
Al igual que Fidel, Raúl o el Che,
la mochila de Ciro iba cargada de libros. Quería aprender
y, en los pocos momentos de ocio, leía a José
Martí o escribía a sus hijos. Al mando de Raúl
participó con su escuadra en otras acciones, en las
que se distinguió por el valor y la alegría
con que cumplía las más peligrosas misiones.
Por su arrojo y prestigio fue uno de los fundadores del II
Frente Oriental Frank País, encabezado por Raúl
Castro Ruz. Se le asignó la jefatura del pelotón
No.3 de la Columna No.6, que operaba en la zona de Yateras-Baracoa
y que cruzó desde la Sierra Maestra hasta las montañas
situadas al norte de la antigua provincia de Oriente.
El 7 de abril se le asignó el mando
de la Compañía E. Se preparaba el asalto a varios
cuarteles en apoyo a la huelga. A Ciro le correspondió
el de Imías, en la costa sur. En la madrugada del día
9 sus fuerzas se dividieron en tres grupos; el suyo atacó
por el frente.
Varias horas de tiroteo…., su orden
de quemar una casa al costado del cuartel…., intento
de forzar la resistencia….avance….disparos…..su
grito de “¡Ríndanse! ¡Ríndanse!”…..,
enfrentamiento a la muerte…..disparo en el pecho……,
aorta partida……caída al pie de un guayacán……,
última orden: “Quemen el cuartel”…..
Así cayó Ciro Frías, como siempre, en
la primera línea, siendo ya un aguerrido combatiente.
Fuentes:
Sitios www.ecured.cu y Bohemia Digital
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