|
Marcelo Salado, ejemplo del hombre nuevo
Uno de los mártires de la huelga general revolucionaria
del 9 de abril de 1958 fue Marcelo Salado Lastra, íntegro
joven que secundaba el liderazgo de la lucha clandestina en
la capital cubana.
Por Nancy
Pérez Medina

(Tomada de www.bohemia.cu) |
El joven revolucionario Marcelo
Salado Lastra, asesinado el 9 de abril de 1958 durante
la huelga
revolucionaria, había nacido el 21 de mayo de 1927
en Caibarién, puerto marino de la actual provincia
de Villa
Clara, donde afianzó su amor por el mar desde pequeño.
Ante la corrupción del profesorado, solo concluyó
dos años de bachillerato y comenzó a trabajar,
mientras hacía cursos para profesor de Educación
Física.
Se caracterizó Marcelo
por su fecundo pensamiento revolucionario, sensibilidad humana,
fortaleza física, firmeza y espíritu, así
como por su amor a la familia y a sus semejantes, sus ideas
martianas y el gusto por los deportes. Su total ejemplaridad
de hombre nuevo sirve de modelo a nuestra juventud. Firmaba
con el seudónimo de Segundo, por ser el segundo al
mando después de Faustino Pérez,
responsable del Movimiento
26 de Julio en La
Habana.
Militó en varios grupos insurreccionales, por lo cual
estuvo preso. Intervino en las principales acciones realizadas
en la capital durante la lucha clandestina, como la Noche
de las 100 bombas y el secuestro
del argentino Juan Manuel Fangio campeón mundial
de carreras de automóviles. Aunque no le avisaron para
el asalto
al Palacio Presidencial y a Radio
Reloj, recuperó y guardó, junto a otros
compañeros, un camión con armas en la noche
del 13 de marzo de 1957, con gran riesgo para su vida.
Según su compañero Ernesto
Vera, muchos de quienes compartieron la cárcel con
Marcelo Salado le deben la vida a sus enseñanzas sobre
el clandestinaje y los métodos para burlar la acción
represiva del régimen batistiano. Como uno de los principales
dirigentes de la huelga del 9 de abril de 1958, ese día
salió a la calle en busca de noticias y fue reconocido
por un traidor que viajaba en un auto y lo ametralló
en 25 y G, frente al edificio donde radicó el Estado
Mayor del Paro, en el Vedado capitalino.
Los sicarios del torturador Esteban Ventura Novo, al servicio
de Batista,
tuvieron secuestrado el cadáver de Marcelo más
allá de las 24 horas de su deceso. Solo avanzada la
noche del 10 de abril se lo entregaron a sus familiares. Cincuenta
y tres años después, este héroe vive
en la obra que ayudó a forjar.
Fuentes:
Sitios www.ecured.cu y www.radiosantacruz.icrt.cu
|