| SAREX
confía en los jóvenes
Por Freddy Pérez Cabrera

Rafael Orlando se siente útil
en su colectivo.
(Tomada de www.granma.cubaweb.cu) |
La peregrina idea de que los
jóvenes están perdidos, hace mucho tiempo resultó
desterrada de la mente de los directivos de la Empresa Textil
Luis Augusto Turcios Lima (SAREX), de Santa Clara, única
entidad en Cuba encargada de producir los sacos de polipropileno
demandados por la economía, entre otras elaboraciones.
A esa conclusión llegaron al observar el ejemplar comportamiento
de los más de 90 mozalbetes que laboran allí,
la mayoría de los cuales no rebasan los 30 años
de edad, según reconoce la ingeniera Olga Véliz,
al frente de la atención a los recursos humanos en
la entidad.
Al principio había incertidumbre sobre el desempeño
que podrían tener personas inexpertas en el manejo
de máquinas que son complejas, y hasta hubo un poco
de celos profesionales; sin embargo, la vida demostró
cuán equivocados estaban todos aquellos que así
pensaron, declara Olga.
En los últimos años suman decenas los muchachos
atendidos allí, quienes provienen de la Escuela de
Oficios Abel
Santamaría, de esta ciudad, muchos de los cuales conforman
en estos momentos la plantilla del centro.
Asimismo, existen otros jóvenes, sobre todo los desmovilizados
de las FAR, que se acercan a la fábrica en busca de
empleo y los aceptamos luego de algunas comprobaciones, asegura
la directora de recursos humanos, quien explica cómo
inicialmente son ubicados en plazas de operarios auxiliares
de procesos textiles, para luego ir promoviéndolos
a otros puestos de mayor responsabilidad.
A todos les asignan un tutor con el objetivo de adiestrarlos,
además de recibir otras formas de capacitación.
De igual forma, ha dado resultado educarlos en la disciplina
y el rigor del trabajo, hablar mucho con ellos, estimularlos
cuando tienen una buena conducta, y criticarlos si lo merecen,
argumenta la directiva.
Haciendo camino al andar
Rafael Orlando Ponce es uno de los últimos incorporados
a SAREX. A sus escasos 21 años, aún conserva
cara de niño. Con la naturalidad característica
de los jóvenes de este tiempo, confiesa haber recurrido
a la fábrica cuando su esposa salió embarazada
y el zapato le apretó un poquito más.
“Al principio llegué un poco cortado al taller,
no tenía hábito laboral y se me hacía
difícil aceptar el régimen de turnos rotativos,
uno de los cuales comienza en la noche, a las 11:00 p.m.:
no obstante, logré adaptarme en poco tiempo con la
ayuda de mis compañeros, quienes cooperaron en todo
lo necesario”, reconoce Rafael.
Acerca de la aceptación de los jóvenes en el
colectivo, expresa que la clave está en la humildad,
en preguntar sin pena a los más viejos y, muy importante,
mantener la disciplina y ser amables siempre sobre la base
del respeto.
Otro que en poco tiempo ha dado de qué hablar en la
empresa Turcios Lima es Yosvany Llanes Pérez, un muchacho
que se refiere a su fábrica con el mismo orgullo que
el trabajador más antiguo de la entidad.
En solo nueve meses de labor, por sus méritos y resultados
productivos, ya es el secretario general del Comité
de la UJC
de la Empresa, también, uno de los encargados de manipular
la máquina rotuladora recién adquirida como
parte de los acuerdos del ALBA,
que permitirá producir este año cerca de 60
millones de sacos, además de las frazadas de piso y
rafia fibrilada destinada a la producción de sogas
en Matanzas.
“En esta fábrica no hay secretos con los jóvenes.
Por ejemplo, Alexander, que es mi tutor, nos confía
todo lo que sabe, y cuando cometemos algún error, viene
la crítica. Esa es la única forma de aprender
a ser obrero”.
(Tomado
de http://www.granma.cubaweb.cu)
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