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Lázaro Peña, el Capitán de la Clase Obrera
Por Matilde
Salas Servando
En un humilde hogar habanero nació
Lázaro Peña González, el 29 de mayo de
1911, en el seno de una familia humilde y numerosa, marcada
por el signo de la pobreza, a causa de la temprana muerte
del padre.
A partir de entonces la madre se situó al frente de
sus hijos, para luchar contra la orfandad en que todos quedaron,
en las primeras décadas del siglo veinte y tratar de
sacarlos adelante con su trabajo como despalilladora, en una
reconocida fábrica de tabacos de la capital cubana.
Era una época muy dura, en que las mujeres recibían
salarios inferiores a los hombres, aunque realizaran una labor
igual que la de aquellos.
Cuando apenas salía de la niñez, Lázaro
inició un intenso bregar en busca de trabajo para dar
su aporte al diario sustento familiar y se desempeñó
como aprendiz de diversos oficios para los que no necesitaba
de una alta calificación, entre ellos: herrero, carpintero,
ayudante de albañil y yesista, hasta que después,
su progenitora hizo gestiones para que pudiera entrar en el
gremio de los tabaqueros, primero como operario y luego como
lector de tabaquería.
Este último oficio contribuyó a que pudiera
ampliar su cultura, pues esa práctica diaria le facilitó
el conocimiento de las ideas martianas y también estudiar
la Historia de Cuba, de la que luego hizo un arma de combate
a lo largo de su futura trayectoria como dirigente político
y sindical.
Como consecuencia del término de la Primera Guerra
Mundial, las capas más humildes de la sociedad cubana
sufrieron serias dificultades económicas y fue precisamente
por esa época que Lázaro despuntó como
líder obrero y político, luego de ingresar en
1929 a las filas del Partido Comunista que entonces pasaba
por una etapa de clandestinaje.
Tras la huelga de marzo de 1935, había una situación
crítica en el país, que prohibía organizarse
en agrupaciones, impedía el derecho de reunión
y mantenía silenciada a la prensa. Con esos antecedentes,
el primero de mayo de 1937 se efectuó un gran desfile
y concentración en el parque Hatuey, de la calle San
Lázaro y Marina, en La
Habana, donde Lázaro Peña usó de
la palabra por primera vez, en su condición de secretario
general de la Confederación Obrera de Cuba.
En esa ocasión se conocieron las 60 principales demandas
de la clase obrera, lo que fue un paso de avance para lograr
la unidad, concretada con la creación de la Central
de Trabajadores de Cuba (CTC).
Cuando el 28 de enero de 1939 se fundó
la CTC, Lázaro Peña fue electo miembro de su
Comité Ejecutivo y propuesto como secretario general
del Sindicato Tabacalero, pues su amplio aval de luchas y
conocimiento del movimiento obrero le permitió mantenerse
firme, como había estado aún en los peores momentos
del gobierno del dictador Gerardo Marchado, derrocado en esa
década, y de otros miembros de los gobiernos de turno,
que sólo defendían los intereses de las clases
adineradas.
Más tarde, durante el período presidencial de
Carlos Prío Socarrás (1948-1952), Lázaro
brilló por su fecunda labor como líder de los
trabajadores, cuando estuvo al frente de una gran movilización,
organizada como respuesta a la batalla divisionista desencadenada
por el régimen, para tratar de debilitar las fuerzas
del movimiento obrero cubano.
Por su acentuado trabajo en los sindicatos, también
integró la Federación Sindical Mundial y la
Confederación de Trabajadores de América Latina.
Durante un período prolongado estuvo en prisión,
fue perseguido, salió hacia el exilio y al triunfo
de la revolución, en enero del ’59, asumió
la dirección de la clase obrera.
En su larga trayectoria se destacan las labores de organización
del XIII Congreso Obrero, para el que brindó todo su
esfuerzo y experiencia, a pesar de que estaba muy enfermo,
por lo que hoy su nombre brilla con caracteres indelebles,
junto a los de otros líderes, no menos importantes
de nuestra historia de luchas, como el dirigente azucarero
Jesús Menéndez Larrondo y
el portuario Aracelio Iglesias.
Con una participación superior a los 2000 delegados,
sesionó el XIII Congreso Obrero de la Central de Trabajadores
de Cuba, en la que el líder histórico de la
Revolución Cubana, Fidel Castro, se refirió
a la ingente labor de Lázaro Peña, en la clausura
del evento, efectuada el 15 de noviembre de 1973 en La Habana.
En esa ocasión destacó que “el sentimiento
de los trabajadores cubanos es que el compañero Lázaro
Peña debía ser el Secretario General de la CTC,
(quien) desempeñaba un importante cargo en la dirección
del Partido, pero por la enorme importancia que tiene para
la Revolución este movimiento obrero vigorizado, la
dirección del Partido aceptó que el compañero
Lázaro formara parte de la candidatura y pasara a trabajar
directamente a este frente obrero”.
Finalmente añadió: “El compañero
Lázaro ha sido además el alma de este proceso
que precedió al Congreso, desde que se trabajó
en las tesis hasta la celebración del Congreso”.
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Bibliografía
Colectivo de autores. “El pensamiento
de Fidel Castro. Selección temática”.
Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución
Socialista. Tomo I. Volumen 2. Enero 1959-abril 1961. Editora
Política. La Habana 1983.
Discurso del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, el 15 de
noviembre de 1973, en la clausura del XIII Congreso de la
CTC.
http://www.radiorebelde.cu/noticia/homenaje-recordacion-lazaro-pena-gonzalez-20100310/
Http://www.radiosurco.icrt.cu/Historia.php?id=11827
http://www.elhabanero.cubaweb.cu/2010/mayo/nro2880_may10/hist_10may217.html
http://www.tvcamaguey.co.cu/index.php?option=com_content&view=article&id=5437:efemerides-cubanas
http://www.elhabanero.cubaweb.cu/2010/mayo/nro2880_may10/hist_10may217.html
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