| Si
los de atrás corren bien
Por Kalika
Kofi
Fotos Wildy

Maikel es licenciado en Historia
por la Universidad de La Habana (2008). Cursa una maestría
en Estudios Interdisciplinarios sobre América Latina,
el Caribe y Cuba. |
Maikel Colón Pichardo
(1982) no se molestaría porque dijésemos que
conversamos con “un negro”, sin embargo, llamaríamos
la atención del lector: en otro caso no solemos indicar
que hablamos con “un blanco”. Él es un
joven historiador, sincero, creativo. En sus trabajos periodísticos
y de investigación, cruza las categorías de
género, masculinidad, raza, racismo, discriminación
racial y estereotipos, por eso le pedimos la entrevista.
SJ: ¿Qué es la afrodescendencia?
“Resulta complicado dar una definición. Si en
otros sitios la epopeya de las luchas por los derechos de
los negros se ligó al adjetivo gentilicio, los ‘afrodescendientes
norteamericanos’, los ‘afrodescendientes brasileños,
colombianos o ecuatorianos’, nuestra idea de nación
siempre antepuso las necesidades patrias: ‘Nada pedir
como negro’, dijo Antonio
Maceo, ‘todo como cubano’”.
SJ: ¿Significa que no es afrodescendiente?
“Nuestros procesos soslayaron el concepto. Luchadores
negros que combatieron la discriminación racial, religiosa,
política o social en el país se resistieron
a pensarse como tales. Fue notorio que en sus proyectos de
emancipación, en general obviaran resaltar el nexo
con sus ancestros africanos”.
SJ: Entonces no se siente afrodescendiente.
“Soy un negro cubano, tengo formación occidental,
y no veo que mi juicio afecte las miras de, en consonancia
con la resolución aprobada por la Asamblea
General de la ONU, celebrar desde Somos Jóvenes
el Año Internacional de los Afrodescendientes: tampoco
niego que en mis raíces subyazca una parte de África,
y estoy entre los que en algún momento sentimos la
necesidad de resaltar el legado”.
SJ: ¿Atañen sus estudios a la afrodescendencia?
“Los africanos llegaron al archipiélago como
esclavos, y después sus sucesores, aunque abolida la
esclavitud, siguieron de diversos modos, según el tiempo
y las circunstancias, en estados o situaciones de subordinación,
vulnerables a todo tipo de prejuicios. En ese sentido, cuando
intento rescatar dicha memoria histórica, creo que
sí, que contribuyo a la causa de la afrodescendencia.
“No obstante, debo aclarar que el hecho de valerse,
en una investigación, de categorías científicas
como son raza, racismo, discriminación racial y estereotipos
raciales, no significa, per se, que se esté adelantando
un estudio sobre la afrodescendencia, máxime considerando
nuestra singularidad”.
| Maikel es licenciado en
Historia por la Universidad de La Habana (2008). Cursa
una maestría en Estudios Interdisciplinarios sobre
América Latina, el Caribe y Cuba. Fue beneficiario
de la Beca de Pensamiento Ernesto Guevara, de la Asociación
Hermanos Saíz (2009). Integra la Red Iberoamericana
de Masculinidades y el grupo de investigación que
auspicia la Cátedra de Género y Comunicación
Mirta Aguirre, del Instituto Internacional de Periodismo
José Martí. |
Pensar
como negro
SJ: Usted entrecruza esas categorías con las
de género.
“Pertenezco al grupo ‘de las masculinidades’
que integra la red iberoamericana homónima; uno de
sus llamados es el de Hombres contra el machismo.
Entre los socializadores de los ‘machos’ despuntan
el sexo, el deporte y la música; son temas que se abordan
allí, unido al de las migraciones.
“En efecto, a propósito de los sectores negros
de la población, me empeño en relacionarlos
(los temas) con las categorías raza, racismo, discriminación
racial y estereotipos raciales. Desde el inicio del trabajo,
de la mano de Julio
César González Pagés, coordinador de la Red, ese fue un
desvelo: cómo asumen las personas negras sus roles
de género; en el caso de los hombres, de masculinidad.
“De hecho, la de los estereotipos raciales es una de
las categorías que más fuerza adquiere. Cuando
uno hace visible un rol determinado, de un hombre negro o
una mujer negra, descubre que casi siempre está signado
(el rol) por un estereotipo racial”.
SJ: ¿Podría ejemplificárnoslo?
“Hay un cliché sobre los hombres negros relacionado
con las dimensiones de sus penes. Otros patrones los clasifican
como buenos en el sexo, el baile y el deporte, y es obvio
que dichos modelos integran esa asunción de roles —aquí
hablamos de los masculinos, que son el objeto de mis estudios.
En sentido opuesto, negativo, subsiste la idea de que los
negros son menos eruditos, más problemáticos,
delincuentes y mujeriegos”.
SJ: ¿Cuál ha sido su trayectoria en
este campo?
“Hice mis acercamientos desde la perspectiva histórica.
En resumen, hoy doy calor a una investigación, por
un lado, y escribí varios artículos, por otro.
El trabajo investigativo ‘Las masculinidades y los estereotipos
raciales en Cuba: 1898-1912’, será la tesis que
expondré ante el tribunal correspondiente para obtener
el Máster en Estudios Interdisciplinarios sobre América
Latina, el Caribe y Cuba: está en proceso de concreción”.
SJ: ¿Y los artículos?
“Echan luz sobre los nexos entre género, masculinidad,
raza, racismo, discriminación racial y estereotipos
raciales en Cuba; ayudan a comprender cómo los códigos
funcionaron en el pasado y se reciclan y actúan en
la vida cotidiana presente.
“Es el caso de ‘Masculinidades a flor de piel:
Algunos puntos de encuentro y algo más para su estudio
en Cuba’, publicado en Perfiles
de la Cultura Cubana, la revista del Instituto
Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.
“Así saldrá en la revista Dédalo,
de la Asociación
Hermanos Saíz, ‘Los negros que (no) tiraron la tiza:
relaciones de masculinidad en los
Independientes de Color en 1912’. También
está en edición, por la revista Caminos, del
Centro Memorial Dr.
Martin Luther King, Jr., ‘¿Es fácil
ser hombre y difícil ser negro? Masculinidad y estereotipos
raciales en la prensa en Cuba: 1898-1912’ ”.

El Disco Negro (CD), la más
reciente producción discográfica de Obsesión,
está íntegramente dedicada a la problemática
racial en Cuba. © Cortesía del departamento
de Comunicación de la
Agencia Cubana de Rap. |
Soñar
en azul
SJ: Para usted mismo, ¿es fácil ser
negro?
“Es difícil. Más de una vez cargas en
tus espaldas viejos prejuicios y convencionalismos que, en
el espacio que menos te lo esperas, salen intempestivamente:
uno tiende a pensar que en la Cuba de 2011 tales aprensiones
habían quedado atrás.
“Sí, es complejo, sobre todo cuando vives la
escena donde caminas por la calle, como uno más entre
otros jóvenes, y el policía te pide a ti, al
negro, la identificación. La anécdota, de tanto
oírla, se ha tornado trivial, pero es una realidad
y expresa que todavía hay algo en el entorno susceptible
de cambio.
“Pienso en mis tiempos de la Universidad
de La Habana, la cual no descollaba por su número
de alumnos negros. Yo, que durante años jugué
baloncesto, cumplí la norma preasignada a las personas
negras (ser deportistas), y fui subestimado por más
de un profesor: ‘¡Estudiando Historia!’.
Quizás ahora se asombren: ‘¡Investiga,
escribe y publica!’, o ‘¡Habla en un panel!’.
“Reflexiono, además, sobre los negros y las extranjeras.
¿Es absurdo querer conocer, por el placer de la amistad,
a gente de cualquier latitud? Pues pareciera que no tuviésemos
derecho. Se supone que si un negro está con una extranjera…
es jinetero. Así se lleva uno muchos sinsabores. Por
suerte la sociedad se ha ido abriendo a la noción de
la diversidad”.
SJ: Alguien dijo metafóricamente que en la
carrera de la vida la salida de los negros está más
atrás. .
“Mas en la vida real un refrán reza, ‘¡No
van lejos los de adelante si los de atrás corren bien!’.Presidida
por Heriberto Feraudy, en Cuba tenemos la Comisión
de lucha Contra el Racismo y la Discriminación, de
la UNEAC,
sucesora del proyecto Color Cubano que dirigió Gisela
Arandia; y la Cofradía de la Negritud, un proyecto
ciudadano conducido por Norberto Mesa, Tato Quiñones
y Tomás Fernández Robaina, que se dedica al
activismo social.
“La Cofradía tiene varios fines, y uno de ellos
es propiciar la iniciativa de la población negra para
impulsar su avance en los campos de la vida material y espiritual
de la sociedad.
Esa es la cuestión, estar en la carrera, no abandonarla,
y menos cuando la Revolución sigue cambiando todo lo
que debe ser cambiado.
“Recuerdo un reciente trabajo de Pedro Cubas, joven
investigador del Instituto Juan Marinello, quien cursa un
doctorado sobre Estudios étnicos y africanos. Se titula
‘Pensaré como negro para soñar en azul’.
¡Qué maravilla! Formarse una opinión como
negro, para percibir y entender la infinidad de contrastes,
la real diversidad de Cuba”.
| En el VIII Congreso de la UJC, Fidel retomó
sus palabras pronunciadas en Pedagogía 2003: “La
Revolución, más allá de los derechos
y garantías alcanzados para todos los ciudadanos
de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito
en la lucha por erradicar las diferencias en el estatus
social y económico de la población negra,
aun cuando en numerosas áreas de gran trascendencia,
entre ellas la educación y la salud, desempeñan
un importante papel (…) Podemos afirmar que, gracias
a la Batalla de Ideas, la vida de los niños, los
adolescentes, los jóvenes y la familia cubana hoy
no es igual a la de cinco años atrás”. |
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