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El cinturón que embellece a La Habana
Por Yolanda
Fuentes y Luis Marín

Su entorno hace que enamorados y
turistas lo consideren un sitio ideal.
(Foto: Archivo) |
Son incontables las ciudades en el mundo
que tienen un símbolo que las identifica internacionalmente.
Al hablar de la Torre Eiffel o del Cristo del Corcovado no
es necesario decir que nos referimos a París o a Río
de Janeiro.
El Castillo del
Morro y su emblemática farola identifican plenamente
a la ciudad de La Habana, aunque nos menos significativo es
el Malecón, por su belleza, su historia, las joyas
arquitectónicas que guarda, su extensión, utilidad
urbanística y como sitio de distracción y esparcimiento.
En 1919 se inicia la primera fase de su
construcción a partir del Castillo
de la Punta hasta la calle Belascoaín, y ya en
1921 alcanza la populosa calle de 23 para finalmente llegar
en los 50 hasta el túnel de la Quinta Avenida.
En lo fundamental es una gran vía
que quiere decirle a la Corriente del Golfo hasta dónde
llegan sus dominios y donde empiezan los de los cubanos. Se
inicia frente al Morro, al lado opuesto de la Bahía
de La Habana, y se compone de una amplia vía de varios
kilómetros, con edificios, parques, monumentos, hoteles
de un lado y al otro un ancho y fuerte muro que sirve para
tomar la fresca brisa veraniega. Su entorno hace que enamorados
y turistas lo consideren un sitio ideal. Sin embargo, en más
de una ocasión ha sido incapaz de resistir la furia
del mar embravecido.
El Malecón comienza en un túnel
bajo la bahía habanera y termina en otro bajo el río
Almendares, que comunica a los municipios de Plaza y Playa.
Tiene un castillo de la época colonial en su entrada
(La Punta) y otro al final (La Chorrera). A la mitad del recorrido
está el Torreón de San Lázaro, todo muy
bien conservado.
En la zona también se encuentra el
parque Maceo, dedicado al Mayor
General Antonio Maceo y sus glorias combativas, sirve
de lugar de esparcimiento a personas de todas las edades.
La importante vía cuenta también
con un centro hospitalario importante: el hospital Hermanos
Ameijeiras, relevante por su capacidad, equipamiento y
nivel científico.
Las áreas del Malecón han
servido para realizar los tradicionales Carnavales de La Habana,
concurridas fiestas para niños y mayores, eventos deportivos
náut9icos y terrestres, y oras muchas actividades.
Igualmente, ha sido escenario de marchas
de protesta, como en la que se reclamó la devolución
del niño Elián
González y el regreso de los cinco
Héroes cubanos prisioneros en Estados Unidos.
Frente a la Oficina de Intereses de Estados
Unidos en Cuba se construyó la Tribuna
Antiimperialista, y posteriormente el Monte de las Banderas,
como símbolo de la indignación del pueblo cubano
ante las maniobras yanquis.
Todo esto y mucho más abarca
la importante vía del Malecón habanero, magnífica
zona que es orgullo no solo de la ciudad de La Habana, sino
de todo el pueblo de Cuba.
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