| San
Francisco de Asís: iglesia y sala de música
Por Antonieta César

Al fondo de la Plaza de San Francisco
de Asís se encuentra la Basílica Menor.
(Tomado de www.cubafotos.net) |
El tiempo pudo herirla, la
humedad asociada al olvido lacerar su estructura; la indiferencia
dejarle rastros presumiblemente indelebles de tristeza, mas
el día 4 de octubre de 1994 la Basílica Menor
de San Francisco de Asís resurgió, devenida
espléndida sala de conciertos.
Visitada con predilección por un público que
ya se ha hecho habitual, la antigua residencia de los monjes
franciscanos, a pocos pasos de la Avenida del Puerto, conforma
un ambiente cuya exclusividad le da carácter singular
a esta parte de la Villa de San Cristóbal de La Habana.
Y es así, que a la caída de la tarde, bajo la
imagen del Cristo crucificado, maravilla del arte religioso
cubano, el milagro de la música cobra vida.
Obra barroca por excelencia
Los estudios que condujeron a las obras de reconstrucción
comenzaron en la década de los ochenta. Entonces podía
verse la cúpula afectada, según unos por ciclones
y según otros por la inestabilidad del terreno robado
al mar. Poco a poco fue surgiendo de la actividad arqueológica
el espacio ocupado por criptas y nichos.
Sucesivamente continuaron los hallazgos. La gran excavación
de 1993 demostró la función funeraria de las
iglesias al quedar descubiertos numerosos enterramientos,
sobre todo, en muertes provocadas por epidemias.
Se sabe que se realizaron múltiples demoliciones y
reconstrucciones, que muchas cosas desaparecieron y se da
como nacimiento de la iglesia la temprana fecha del 18 de
enero de 1575, cuando el Cabildo habanero otorgó poderes
a Fray Francisco Jiménez para que solicitase licencia
de fundación y fábrica de un monasterio para
esa Orden en la ciudad.
El 11 de junio de 1579 se hincó una cruz en el lugar
tomado en posesión por los padres franciscanos y doce
años después concluyó la edificación
de su convento e iglesia. Durante la primera década
del siglo XVIII se manifestaron indicios de ruina en la capilla
mayor, demolida en 1719, momento en que comenzó la
reconstrucción, cuyas obras dilató la falta
de fondos.
A partir de 1842, al ser promulgadas las leyes desamortizadas
de los bienes del clero por el Ministerio de Hacienda Español,
el inmueble fue destinado a almacén, depósito
de la Aduana de La Habana y Casa de Correos, entre otras funciones.
Un proceso que no termina
Para Daniel Taboada, Premio Nacional de Arquitectura, el proceso
de intervención constructiva seguido en la basílica
fue largo y aún no se detiene. Desde los años
sesenta de la centuria pasada, hasta ahora, el edificio, de
moda entre la alta sociedad de su época y entonces
punto más elevado de la ciudad, es cuidado atentamente
por técnicos del Gabinete Arqueológico de la
Oficina del Historiador.
Taboada recalca que casi toda la carpintería conservada
es la primitiva y precisa que lo más importante es
la recuperación de espacios y especialmente la restauración
de la gran nave central, al final de la cual en el sitio correspondiente
al altar mayor, se halla el mural pintado por Juan Carlos
Pérez Botello y su tío Orestes del Castillo,
en un delicado trabajo.
Qué hacer con una pared lastimada
Restituirla con una ilusión. Como un fondo neutro para
hacer sobresalir la figura del Cristo colocado delante, el
recurso de restauración ocupó su lugar y la
imitación a piedra logró dar mediante una textura
adecuada la idea de profundidad. Los problemas de cimentación
y nivelación y el ángulo resultante fueron tratados
con resultados extraordinarios.
Se pensó como vería la pintura alguien que viniera
caminando por la senda central y el resultado quedó
en un hermoso juego con la perspectiva. Tras los serios estudios
técnicos, la pared se terminó en tiempo record
y constituyó un verdadero éxito en una obra
barroca por excelencia, como esta.
Desde este lugar, centro de una vasta región, salieron
a la colonización y conquista de buena parte de nuestras
tierras americanas.
Como arquitectura patrimonial la restauración de esta
edificación nos permite estar en contacto con verdaderas
joyas del pasado.
El proyecto no ha terminado todavía, lo próximo
a ejecutar es un teatro para niños, en lo que fuera
Capilla Tercera, lo cual junto a los claustros Norte y Sur
y el museo de Arte Sacro conforman un complejo religioso a
donde la relevancia, llegó para quedarse.
(Tomado
de Trabajadores Digital)
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