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La Trocha desconocida
Por Sayli Sosa Barceló
Fotos: Cortesía de Roberto Álvarez Pereira
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Si Roberto Álvarez Pereira tuviera
la oportunidad de viajar en el tiempo, en la mítica
máquina de H. G. Wells, no vacilaría en contestar
a qué momento específico iría. "Al
día en que se probó la iluminación de
la Trocha de Júcaro a Morón, el 7 de noviembre
de 1897", me dice.
Y una andanada de preguntas es inevitable. ¿Iluminación?
¿En la Trocha? ¿Qué de novedoso e interesante
puede tener una construcción de hace más de
un siglo y de la cual solo se conservan algunos fortines aislados?
¿Por qué un joven de 27 años dedicaría
tantas horas a buscar esas y otras respuestas?
En el fondo de las interrogantes, ahora lo sé, yacía
la inconsciente (quizá) manera estereotipada de concebir
a la Historia de Cuba y la local como un ente inamovible,
escrita e impresa, imposible de cambiarle una coma, mucho
menos aventurarse a aportar algo desconocido.
Sin embargo, ante mí, y muy pronto frente a los ojos
del mundo, una página web (porque el siglo XXI impone
nuevas formas de socializar los conocimientos) será
sitio obligado para expertos y neófitos que quieran
saber sobre uno de los Monumentos
Nacionales de Ciego
de Ávila, la Trocha de Júcaro a Morón.
Explorador del siglo XXI
El camino recorrido por Robertico, como lo llaman sus amigos,
definitivamente puede dividirse en un antes y un después
de la Trocha. Tal vez resulte un poco sensacionalista esta
afirmación, pero él así lo expresa: "Encontré
algo que me ha marcado mucho y es a lo que quiero dedicarme."
Cuenta que al terminar los estudios de secundaria básica
ingresó en la Enseñanza Técnica Profesional
y se graduó de técnico Medio en Construcción
Civil; mas en aquella decisión no había mediado
la vocación, y no resultó.
Con aptitudes evidentes para las artes plásticas, decidió
probar suerte en la Academia de Trinidad,
aunque allá no valoraron en su justa medida su talento.
De manera que con el título de técnico medio
bajo el brazo buscó una posible ubicación laboral.
El azar lo llevó hasta el nodo de Cubarte en la provincia,
un pequeñísimo espacio ubicado dentro de la
Biblioteca Provincial Roberto Rivas Fraga, donde aún
se desempeña como diseñador gráfico.
Mientras trabajaba allí, comenzó
a estudiar Licenciatura en Informática, en la Universidad
de Ciencias Pedagógicas Manuel Ascunce
Domenech. Cuando se acercó el período de
realizar la tesis sobrevino el primer paso de lo que puede
ser el resto de su vida.
En la búsqueda de un tema para su
investigación escogió, por pura casualidad (o
quizás haya sido su subconsciente, motivado por las
constantes relaciones con historiadores del terruño),
crear una página web que permitiera reunir la información
que sobre la Trocha se conocía y que hasta entonces
estaba muy dispersa. "¡Menuda obsesión acababa
de adquirir!", dice mientras sonríe, ahora que,
después de dos años de dormir poco y leer mucho
en su computadora, está lista la causante de sus desvelos.:
una hija pródiga que será bautizada como www.trochainteractiva.ciego.cult.cu.
Comenta el historiador de la ciudad, Ángel Cabrera
Sánchez, que Roberto es, tal vez, la persona que más
conozca sobre la Trocha, y que su página web es una
poderosa herramienta no solo para especialistas, sino para
la enseñanza de la Historia de Ciego de Ávila
y de Cuba. Y eso, para un joven de 27 años, a quien,
según me ha confesado, no le gustaba la Historia, es
un mérito encomiable.
Y no es para menos. En su afán por ofrecer un producto
multimediático novedoso, apegado a los requerimientos
científicos de un ejercicio de investigación
como este, Robertico no podía contentarse con "cortar
y pegar".
Aprovechando las posibilidades de conectividad de su centro
de trabajo y una vocación de explorador que apenas
empezaba a descubrir, comenzó una búsqueda febril
de cuanto documento, imagen, periódico, mapa, mencionara
o estuviera relacionado con el enclave militar ubicado en
el centro de Cuba en el siglo XIX.
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