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El León del voleibol cubano
Por Jesús
E. Muñoz
Fotos: Wildy
Según los especialistas, los atletas
suelen alcanzar la madurez deportiva cerca de los 25 años.
Por ello, cuando los amantes del voleibol ven a Wilfredo León
Venero —con apenas 17— enfrentar a los mejores
jugadores del mundo, no dejan de asombrarse.
Este joven santiaguero, nacido el 31 de julio de 1993, dejó
de ser una promesa futura y acumula méritos suficientes
para considerarse entre los mejores atacadores del mundo.
Talento y entrega son la clave de su éxito, pues impresionan
la seriedad y dedicación con que asume la carrera deportiva.
Permitiéndonos hurgar en su pasado y presente, en diálogo
sincero, y con la sonrisa adolescente que todavía asoma
en su rostro, León accedió a conversar con los
amigos de Somos Jóvenes.
SJ: Primeros pasos… y debut profesional
“Al voleibol llego a través
de mis padres a los seis o siete años. Ellos decidieron
que practicara algún deporte para ocupar el tiempo
libre después de la docencia, pues cuando terminaba
las clases me ponía a jugar en la calle.
“Mi primer entrenador, José Pullú, quien
había sido profesor de mi mamá, era entrenador
del equipo femenino de la academia Antonio
Maceo, de Santiago
de Cuba, así que di mis primeros remates entre
muchachas. Pero poco tiempo después, cuando comencé
a levantar mi nivel, tuve la necesidad de entrenar con los
varones.
“Apenas llegué al equipo masculino, se efectuó
un encuentro provincial en el cual tuve un buen desempeño.
Después vinieron las medallas en Juegos Escolares y
en 2006 la captación para la Escuela Nacional, en La
Habana”.
SJ: ¿Cuándo ocurre tu debut internacional?
“Fue con 11 años de edad, en un torneo efectuado
en Venezuela, donde intervinieron varias selecciones infantiles
del continente. Pero estando en la Escuela Nacional, participé
por primera vez en un evento internacional en el año
2007, al formar parte del equipo que asistió al Campeonato
Mundial de Cadetes, en México”.
SJ: ¿Y cómo llegas a la selección
de mayores?
“En el Torneo Preolímpico del 2008. Se repite
una experiencia agridulce. Por una parte no logramos obtener
la clasificación para los Juegos de Beijing, pero al
mismo tiempo fue impactante, porque era mi estreno a tan alto
nivel. Además, a partir de ese momento comenzaron a
tenerme en cuenta dentro de nuestra escuadra principal”.

Orlando Samuels, entrenador del
equipo cubano, considera que Leon puede explotar aún
más sus posbilidades, por eso le exige al máximo. |
SJ: A partir de 2008 te conviertes
en uno de los jugadores jóvenes más mediáticos
del mundo. ¿Cómo manejas esa presión?
“Simplemente intento ser yo en todo momento. No me presionan
ni los contrarios ni la prensa, y al público trato
de brindarle un buen espectáculo. Solo salgo a hacer
las cosas bien. El entrenamiento me brinda la confianza necesaria”.
SJ: Añoranzas…
“Te confieso que de la adolescencia lo añoro
todo: los juegos y las travesuras con los amigos del barrio,
y sobre todo la ciudad de Santiago. Pero bueno, tengo una
carrera por delante y eso exige sacrificio”.
SJ: ¿Crees que obtener tantos éxitos
a temprana edad te obligó a madurar más rápido?
“La separación de la familia hizo que madurara
pronto en muchos sentidos. Pero tenía que ser así,
de lo contrario sería un gato entre leones. La carrera
deportiva me impone asumir con responsabilidad cada reto”.
SJ: ¿Qué lugar ocupa en tu vida la familia?
“Es el verdadero campeón de todos los torneos,
el motor impulsor de los triunfos y la que te brinda apoyo
incondicional en los momentos difíciles. Siempre te
acompaña, a pesar de la lejanía”.
SJ: ¿Algún mensaje para los jóvenes
deportistas?
“Si quieren ser buenos tienen que esforzarse. La voluntad
y el empeño son fundamentales para lograr grandes cosas.
“Que no descuiden la docencia. Aunque la carrera deportiva
sea muy rigurosa, deben sacrificarse y estudiar mucho. Pero
lo más importante es disfrutar y sentirte bien con
lo que haces”.
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