| Presencia
del Obispo de Espada en la cultura cubana
Por Yolanda
Fuentes y Luis Marín
En la formación de la cultura cubana resulta de mucha
importancia la labor creativa de Juan José Díaz
de Espada y Fernández de Landa, más conocido
como obispo de Espada. Perteneciente a una familia de la nobleza
vasca de gran tradición católica, se caracterizó
por un profundo amor a las libertades individuales, y una
constante inquietud investigativa por las ciencias y el nuevo
pensamiento socio-filosófico.
En 1802 llegó a La Habana, pues había
sido nombrado obispo de esa ciudad, donde muy pronto se dejó
sentir su presencia desde que tomó posesión
de la diócesis. Ese mismo año fue nombrado socio
honorario de la Sociedad Económica de Amigos del País,
y al año siguiente asumió su dirección.
Las huellas de su labor social y cultural
quedaron grabadas de forma permanente, pues fue parte junto
al doctor Tomás
Romay de la campaña a favor de a vacuna, prohibió
continuar la práctica de enterrar en las iglesias y
bendijo el primer cementerio de La Habana.
El Obispo de Espada, siempre pensando en
beneficio de los cubanos, en una carta pastoral pidió
clemencia para los liberales ante la restauración del
absolutismo. Por esa razón, la Corona dictó
la orden de que fuera conducido a España, lo que no
pudo efectuarse por encontrarse enfermo el clérigo.
El rey suspendió temporalmente la sanción, cuya
anulación definitiva fue solicitada después
por Espada. La Corona aceptó, pero el Vaticano no.
Juan José Díaz de Espada
y Fernández de Landa, más conocido como obispo
de Espada, falleció el 13 de agosto de 1832.
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