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Pintando la vida
Por Mongui
Fotos: Sureidy

Haddy (izq.) y Duniel, dos jóvenes
que se complementan; el uno pinta, el otro orienta. |
Son dos jóvenes que se complementan.
Uno tiene apenas 23 años y ya es licenciado en Instrucción
de Arte. El otro, de solo 15, pinta su vida. Uno encamina,
orienta, corrige. El otro proyecta, explora, expresa. Se han
convertido en muy buenos amigos para, en fin, ser uno solo.
El “profe”, Duniel Pérez
Castillo, siente orgullo de los resultados. Pero, en definitiva,
es el alumno quien materializa con matices y altos vuelos
los sentimientos que albergan.
Haddy Águila Ramírez, el verdadero
protagonista, estudia en la escuela especial Héroes
de Bolivia, del municipio de Güira de Melena, en la provincia
de Artemisa. Cuenta con una exposición personal
llamada “Huellas”, que incluye 27 piezas de dibujos
abstractos vinculados con su propia vida y la de su profesor.
El alumno se siente pleno, libre, tranquilo
cuando pinta. Por eso refleja sus experiencias en las obras.
“Dedico todo mi trabajo —dice—,
en primer lugar, a la Revolución, pues sin ella no
hubiese sido posible el logro; a los instructores
de arte, a mi escuela, a mi familia”.
Una exposición en la Casa de Cultura
de La Habana Vieja nos lo descubrió “a camisa
quitada”. Procede de un entorno disfuncional, complejo,
difícil. Precisamente por ello ingresó en la
escuela especial, pero nada impidió que, con la ayuda
del “profe” Duniel, se encauzara.
Hoy es jefe de colectivo y mira el pasado
no como un fracaso, sino con otra perspectiva: parte del proceso
de aprendizaje, como las “Huellas” que titulan
su muestra, porque dicen mucho de lo que fue, y también
de lo que será, porque “Huellas” es eso,
superación.
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