|
Una gran batalla por la educación y la cultura
Por Matilde
Salas Servando

Ante la Decimoquinta Asamblea Nacional
de la ONU, Fidel anunció la Campaña de Alfabetización
en Cuba.
(Tomada de www.baragua.files.wordpress.com) |
El 18 de septiembre de 1960, el entonces
Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Fidel Castro,
salió de La
Habana hacia Nueva York al frente de una delegación
para participar en la Decimoquinta Asamblea
General de las Naciones Unidas. El grupo lo integraron
Raúl Roa
García, Celia
Sánchez, Ramiro Valdés Menéndez, Antonio
Núñez Jiménez, Juan
Almeida Bosque, Regino
Boti y Manuel
Bisbé, jefe de la Misión Permanente de Cuba ante
las Naciones Unidas, entre otros.
Una multitud de latinoamericanos y cubanos los esperó
en el aeropuerto bajo la lluvia para saludarlos, a pesar de
los grandes esfuerzos realizados por la policía local
para impedirlo. Luego, los manifestantes fueron hasta el hotel
Shelbourne, donde se hospedó la representación
de la Isla, para darle su apoyo solidario, pero el dueño
de la instalación alegó que por las molestias
que eso pudiera causar a otros huéspedes, debían
pagarle mucho más, y los amenazó con echarlos
del lugar.
Ante el chantaje del cual fue víctima la delegación
cubana asistente a la Decimoquinta Asamblea General de Naciones
Unidas, en Nueva York, Fidel sugirió comprar tiendas
de campaña y armarlas en el jardín del edificio
de la ONU, donde permanecerían todos mientras sesionara
la reunión mundial.
Al conocer la desagradable situación, el dueño
del hotel Theresa, ubicado en la zona de Harlem —donde
residen norteamericanos muy humildes, negros en su mayoría—,
brindó habitaciones gratis a los cubanos, como desagravio
por la acción de los hoteleros reaccionarios.
Luego de hospedarse, el Comandante en Jefe entregó
al propietario del hotel un busto de José
Martí, con esta inscripción: “Peca contra
la humanidad el que fomente y propague la oposición
y el odio de las razas”. En ese lugar Fidel recibió
al primer ministro de la URSS, Nikita Kruschov; al presidente
de la República Árabe Unida, Gamal Abdel Nasser,
y al premier indio Jawaharlal Nehru, entre otros dirigentes
de varias naciones.
A las cuatro de la tarde del 26 de septiembre de 1960, el
Secretario General de la ONU invitó al mandatario cubano
para que hiciera uso de la palabra ante 819 delegados —entre
ellos 15 jefes de Estado y 27 ministros de Relaciones Exteriores—
de 96 países, en una histórica alocución
de cuatro horas y 29 minutos de duración.
En esa oportunidad, el líder cubano anunció
un importante proyecto de la Revolución, cuando señaló:
“El próximo año, nuestro pueblo se propone
librar su gran batalla contra el analfabetismo, con la meta
ambiciosa de enseñar a leer y escribir hasta el último
analfabeto”. Y añadió: “El Gobierno
Revolucionario, en solo 20 meses, ha creado 10 mil nuevas
escuelas, es decir, en tan breve período de tiempo
se ha duplicado el número de escuelas rurales que se
habían creado en 50 años. Y Cuba es hoy ya el
primer país de América que tiene satisfechas
todas sus necesidades escolares, que tiene un maestro hasta
en el último rincón de las montañas”.
Esa visión larga de la labor educacional en Cuba ha
permitido desarrollar la enseñanza a todos los niveles
con una concepción científica, lo que hoy se
extiende de manera solidaria a otros países con el
programa de alfabetización “Yo sí puedo”.
En su histórico discurso pronunciado hace poco más
de medio siglo ante el Plenario de las Naciones Unidas, el
Comandante en Jefe se refirió por último a la
llamada Carta de Costa Rica, que recibió la viril respuesta
de la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, dada a
conocer en la Primera
Declaración de La Habana.
Este documento condena enérgicamente “el analfabetismo,
la ausencia de maestros, de escuelas, de médicos y
hospitales; la falta de protección a la vejez que impera
en los países de América; condena la discriminación
del negro y del indio; condena la desigualdad y la explotación
de la mujer”, temas aún pendientes de solución
en muchos países de diversas latitudes.
|